Los oficiales Yohanny ‘Alfonso’ García y Yeinel ‘Rondón’ Arias, protegidos desde la jefatura, usan su poder para robar cemento a gran escala, extorsionar sileros y controlar el decomiso estatal para su beneficio.
En el núcleo de la trama de corrupción denunciada en La Habana operan, según el documento, dos hombres que representan la máxima perversión institucional: son los investigadores que investigan, los controladores que saquean. Se trata de los oficiales del Departamento de Investigaciones (DTI) Yohanny Alfonso García (conocido como «TC Alfonso») y Yeinel Rondo Arias («oficial Rondón»), quienes, lejos de perseguir el delito, son acusados de dirigir y proteger una red de robo de materiales de construcción a escala industrial.
La Jerarquía de la Impunidad
La denuncia detalla una cadena de mando corrupta dentro del propio DTI que brinda cobertura a estos operativos. En la cúspide se encontraría «TC Angelito», jefe en la sede de Tulipán, quien «protege a Alfonso». Por debajo, Alfonso, como jefe de sección, protege férreamente a su subordinado y «ahijado» Rondón. Este último es el brazo ejecutor en la calle, descrito como un personaje temido y con amplios nexos delictivos.
El Gran Robo del Cemento: Un Sistema Perfecto
El documento expone con lujo de detalles el método para sustraer cemento, el material más preciado y escaso en la crisis constructiva cubana. El centro de las operaciones es la empresa EPACT.
- Control del Flujo: Rondón se encarga del «monitoreo constante» de la salida y llegada de los silos (contenedores de cemento) a la empresa.
- La Certificación Falsa: Su justificación oficial era «controlar para que no se perdiera el mismo». En la práctica, certificaba que los silos llegaban vacíos cuando aún contenían varias toneladas de cemento.
- La Extorsión: Los conductores de silos (sileros) eran entonces extorsionados. Debían entregarle a Rondón «su parte en dinero o Cemento». A cambio, recibían una garantía de impunidad: «Siempre les decía que mientras estuvieran trabajando para el órgano no les pasaría nada, estaban protegidos y que la traición se paga con la muerte».
- El Resultado: Con este método, en la EPACT «se perdieron» 36 toneladas de cemento: 19 de la reserva y 17 de la comercialización. «Cuando en realidad fueron robadas por el TC Alfonso, oficial Rondón…», afirma el texto.
La Red de Complicidades y Almacenes
Para mover y almacenar el botín, la red dependía de:
- La Base de Transporte de Vieja Linda y su director, «Chirino»: Apoyaba «incondicionalmente» las maniobras ilegales.
- El silero «Maikel Lobo»: Hombre de confianza de Rondón y protagonista clave en los «tiros de cemento».
- La GECAL No. 2 y su director, Nelson: Este almacén estatal, donde se guarda todo el decomiso oficial, es señalado como el lugar donde «posteriormente se desconoce el destino final» de esos materiales. Se sugiere una auditoría urgente en ese sitio.
Operaciones Encubiertas y el Patrimonio Ilegítimo
La denuncia revela una operación «clandestina y encubierta» autorizada por Alfonso y Rondón: la extracción de 20 silos de cemento de la fábica de Mariel sin contrato alguno, destinados a la empresa EMPRESTUR. El modus operandi fue el mismo: silos no descargados completamente y extorsión a los conductores.
El producto de este saqueo tenía un destino claro: «la casa de su hermana [de Rondón] en La Lisa, donde se vendía». Además, se describe que Rondón tiene un contenedor de 40 pies en un terreno ilegal en Alamar, custodiado por su padre, donde guarda «cemento, tejas, cabilla, arena y bloques, adquiridos ilegalmente».
Lista del Modus Operandi de los Oficiales Corruptos:
- 1. Infiltración y Control: Se colocan en puntos neurálgicos del flujo de materiales (EPACT).
- 2. Falsificación Documental: Certifican llegadas y salidas falsas de carga.
- 3. Extorsión Sistémica: Imponen un «impuesto» ilegal a los transportistas (sileros).
- 4. Protección mediante el Terror: Amenazan con la muerte a quienes no colaboren o delaten.
- 5. Red Logística Propia: Utilizan bases de transporte y almacenes estatales (GECAL 2) para mover y esconder lo robado.
- 6. Comercialización: Tienen puntos de venta privados (casa de la hermana) para liquidar la mercancía.
Cita textual de la denuncia: «El oficial Rondón… siempre les decía que mientras estuvieran trabajando para el órgano no les pasaría nada, estaban protegidos y que la traición se paga con la muerte«.
Resumen: Los oficiales del DTI Alfonso y Rondón son acusados de dirigir una organización criminal dentro del Estado para robar cemento. Su sistema, basado en certificados falsos, extorsión y amenazas de muerte, les permitió sustraer decenas de toneladas del material, contando con una red de cómplices en el transporte y el almacenaje estatal para comercializarlo de manera ilegal.
Nota: Este artículo revela la profundidad de la captura criminal de una institución clave como el DTI. La frase «la traición se paga con la muerte» no es solo una amenaza callejera; simboliza el nivel de impunidad y poder mafioso que, según la denuncia, han alcanzado estos agentes del Estado. El siguiente eslabón son los directivos de empresas que, por miedo o conveniencia, se convirtieron en sus cómplices necesarios.














