Una denuncia ciudadana ha llegado a esta redacción LMS desde la Finca La Ciruela, en el municipio Rodas, provincia de Cienfuegos. María Luisa, la denunciante, relata una situación que afecta directamente su sustento y que ejemplifica las contradicciones en la aplicación de las políticas agrícolas en Cuba.
María Luisa, quien trabaja en la UBP (Unidad Básica de Producción) La Ciruela, alega que sembró una tierra propiedad del Estado con la intención de contribuir a la producción de alimentos. Sin embargo, el jefe de la cooperativa a la que está adscrita la parcela «aró la siembra», destruyendo su cultivo. Según su relato, este acto no fue suficiente para las autoridades, insinuando que ha enfrentado represalias e indiferencia.
La Petición Central y la Crítica a la Burocracia:
Su queja principal es la imposibilidad de acceder a tierra para sembrar, a pesar de su voluntad de hacerlo. Expresa su frustración al declarar: «he ido a donde quiera y nadie me resuelve mi problema». Con estas palabras, señala la ineficacia o la negativa de las instancias municipales y provinciales a las que ha acudido.
La denunciante apela directamente al discurso oficial, contrastándolo con su realidad: «ando buscando a una persona que de verdad sienta por esta revolución porque ni en el municipio ni en la provincia hacen lo que está pidiendo el presidente, que es darle tierra a los que quieran sembrar». Esta frase subraya una brecha crítica entre la política declarada (el llamado a incrementar la producción alimentaria y entregar tierras ociosas) y la práctica local, donde la burocracia o los intereses particulares (como el del jefe de cooperativa) bloquean dicha política.
Contexto y Trascendencia:
El caso de María Luisa representa la lucha de muchos cubanos, especialmente mujeres del sector agrícola, que buscan autonomía productiva y chocan con estructuras de poder local, usufructos mal manejados o la simple negligencia administrativa. Su situación se agrava en el marco de la crisis alimentaria nacional que ella misma menciona («con la situación que estamos pasando con la alimentación en nuestro país»), haciendo aún más irracional la destrucción de una siembra y la negación de tierras a quien quiere trabajarlas.
Resumen: Una trabajadora agrícola de Cienfuegos denuncia que le destruyeron su siembra en una tierra estatal y que las autoridades locales y provinciales le niegan reiteradamente el acceso a un lote para cultivar, contradiciendo los llamados públicos a estimular la producción de alimentos.
Nota: Esta denuncia personal pone rostro a un problema estructural: la desconexión entre la retórica gubernamental de soberanía alimentaria y los obstáculos prácticos que enfrentan los productores directos, donde el capricho de un funcionario o la inercia burocrática pueden malograr una cosecha y desalentar a quienes desean trabajar la tierra.













