Vecinos y trabajadores exponen un presunto entramado de desvíos, amenazas y complicidades que opera a plena luz del día.
Una serie de graves acusaciones, respaldadas por testimonios de personas directamente afectadas, apuntan a la existencia de una red sistemática de corrupción y abuso de poder al interior del Zoológico de Bayamo. Los señalamientos involucran a su director y varios jefes de departamento en actividades que van desde el robo de recursos estatales hasta la coerción laboral.



Director Dámaso, Jefa de Recursos humanos Rosy, Cajera Iraida
Los Principales Hechos Denunciados:
- Robo y Desvío de Combustible: Se denuncia un esquema para sustraer combustible usando la tarjeta magnética del transporte de aseguramiento conocido como «La Gacela». El chofer Rubiel sería el ejecutor, bajo la supervisión del jefe de transporte, Jorge Acebo.
- Fraude en el Transporte Obrero: Se reporta que el transporte para trabajadores es usado para beneficio personal de los implicados. Además, se alega que se reporta falsamente a La Habana que la guagua está «rota» para no depositar el dinero recaudado por pasajes y quedarse con él.
- Malversación en Contrataciones: Pago de sumas millonarias a MIPYMES y TCP de otras provincias por obras que nunca se terminaron o que, al terminarse, resultaron inútiles. El director, Enrique Dámaso Benítez Ramos, se llevaría una «buena tajada» de estos contratos.
- Sustracción de Recursos y Alimentos:
- Robo de más de 3 motores del Parque Infantil del lugar.
- Hurto de la carne decomisada que debe ser destinada a la alimentación de los animales.
- Acoso y Coerción Laboral: Amenazas y despidos a trabajadores que se niegan a colaborar con las irregularidades o que tienen conocimiento de ellas. Un antiguo económico fue despedido tras saber demasiado, y ahora lo buscan para que «arregle el enmaraño» contable.
- Encubrimiento y Manipulación Financiera (Nueva Información): Se revela que el director utilizaba su influencia para llevar a su esposa —quien era o es económica en la Dirección de TRD— a la oficina de economía del zoológico. Su presunta función: sentarse en la máquina de contabilidad para «arreglar» y manipular los registros, tapando así las irregularidades financieras cometidas.

Los Implicados Señalados:
- Enrique Dámaso Benítez Ramos: Director del Zoológico. Presunto líder y principal beneficiario de la red.
- Jorge Acebo («Buquenque»): Jefe de Transporte. Se le mantiene en el cargo por su conocimiento del robo de combustible.
- Rubiel: Chofer de «La Gacela». Ejecutor directo del desvío de combustible.
- Rosa: Jefa de Recursos Humanos. Presunta colaboradora en los despidos coercitivos.
- Carlos Gamboa: Jefe de Aseguramiento. Responsable del área de donde se sustraen recursos.
- Esposa del Director: Presunta encargada de la manipulación de los libros contables.
- Director Nacional de Zoológicos y elementos del MININT provincial: Se les señala como posibles encubridores o amparadores de estos actos, generando una sensación de impunidad.



Chofer de la Gacela Rubiel, Jefe de Aseguramiento y logística Carlos Gamboa, Jorge Gonzáles Arceo jefe de transporte
El Pedido Ciudadano:
El denunciante, quien pide mantener su anonimato por temor a represalias contra su familia —su esposa ha sido una de las afectadas—, hace un llamado urgente a las autoridades competentes:
«Pedimos una Auditoría profunda e inmediata, y si es posible, la intervención de la Contraloría Nacional. Que el Gobierno, el Partido y el MININT dejen de hacerse los ciegos ante lo que todo el mundo aquí sabe. Esto no es envidia ni desquite, es no querer que estos sinvergüenzas sigan robando y los infelices sigamos pagando las consecuencias.»

Carlos Gamboa jefe de Aseguramiento
Nota: Esta denuncia, presentada de manera anónima, expone un patrón de conducta que va más allá de un hecho aislado. Describe una operación sistémica que erosiona los recursos públicos, vulnera los derechos de los trabajadores y perjudica a la comunidad. La petición de una auditoría independiente y una investigación imparcial no es solo un reclamo de justicia, sino una exigencia de transparencia mínima para cualquier institución que maneje fondos y bienes del pueblo. La credibilidad de las instituciones ante su propia ciudadanía está en juego.














