Una fuente acusa a la directora general, Emilia, y a su subordinado Felipe Alejandro Sánchez, de una red de desvíos, nepotismo, tráfico de influencias y protección política que incluiría a la Secretaria del Partido en el municipio.
Una extensa denuncia anónima, acompañada de fotografías, ha puesto en la mira a la dirección de la Empresa de Comercio de Centro Habana, acusando a su máxima responsable, Emilia, y a uno de sus principales subordinados, Felipe Alejandro Sánchez, de encabezar una red de corrupción, nepotismo y malversación de recursos estatales que operaría con impunidad gracias a conexiones políticas.

Emilia
Según el denunciante, la directora Emilia es una persona «inculta y mal preparada» que dirige de forma «despótica», insultando a los trabajadores y tomando decisiones absurdas que han llevado a la empresa a un declive, provocando una fuga de personal en todos sus departamentos. Se la acusa de encubrir la huida de una de sus especialistas económicas, Daylemis, quien se habría marchado del país «sin avisar, con una suma enorme de dinero de la empresa». Además, la denuncia señala su ostentoso estilo de vida, especulando sobre el origen de sus joyas y vestidos.

Daylemis
El núcleo de las acusaciones se centra en la relación de Emilia con Felipe Alejandro Sánchez, identificado como un ex agente de la CIM (Contrainteligencia Militar) y actual director del centro «El Tokión», un almacén descrito como una «pocilga» infestada de ratas y suciedad, donde se almacenan y contaminan productos de primera necesidad. Felipe sería «amante» tanto de la directora Emilia como de la económica de su propio centro, relaciones que Emilia ignoraría. Se destaca su historial de sanciones previas en empresas como Recreatur El Sauce y el Pabellón Cuba.
La denuncia alcanza un nivel político más alto al afirmar que Felipe asegura a sus subordinados que la gran cantidad de mercancía que maneja se debe a que «atiende al Intendente de Centro Habana, Michel, con comidas y demás prebendas». Más grave aún, se alega que Emilia envía a preparar «jabas con alimentos y aseos» para la Secretaria del Partido en Centro Habana, coordinando estos envíos mediante mensajes de texto que Felipe dice leer y recibir. La acusación sugiere que esta conexión es su «seguridad» y garantía de impunidad.
Como ejemplo reciente de desvío, se menciona que Emilia asignó a Felipe una partida de cigarros de la bodega correspondientes a diciembre para que les diera «camino» (una expresión coloquial para su venta o disposición irregular). El denunciante también señala el pago tardío de los salarios en noviembre y diciembre, evidenciando el desprecio por el bienestar de los trabajadores.
Resumen: Una fuente anónima denuncia una red de corrupción en la Empresa de Comercio de Centro Habana dirigida por Emilia, quien, junto a su subordinado y expareja Felipe Alejandro Sánchez, desvía recursos, encubre robos y mantiene una impunidad amparada por presuntas conexiones con el Intendente municipal y la Secretaria del Partido, mientras maltrata a los trabajadores y deja pudrir productos en almacenes insalubres.
Nota: Esta grave acusación, que vincula la mala gestión y el enriquecimiento ilícito con la protección de figuras políticas locales, pinta un cuadro de cómo el poder, las relaciones personales y los antecedentes en organismos de seguridad pueden entrelazarse para crear feudos de corrupción impunes dentro del aparato estatal, en detrimento de los trabajadores, los recursos públicos y la higiene de los productos que deberían llegar a la población.














