Ricardo Valdés, de 78 años, expone con documentos cómo el sistema judicial, administrativo y de vivienda violó sus derechos, dejando impunes delitos de estafa y omisión.
Martí, La Habana. Enero de 2026. Una denuncia estremecedora llega de Ricardo Valdés, un adulto mayor de 78 años con problemas de salud crónicos, quien relata una odisea de más de dos décadas enfrentándose a lo que él describe como una red institucional corrupta y omisa. Su caso, respaldado por numerosos documentos y fotografías, es un alegato desgarrador contra el abuso, la prevaricación y la violación sistemática de los derechos de las personas mayores.
📜 El Caso Central: La Vivienda Robada y la Justicia Fallida
El núcleo de su denuncia gira en torno a una vivienda en Boyeros:
- Inversión y Estafa: Ricardo pagó por un apartamento que construyó «con esfuerzo y sacrificios». Sin embargo, no le entregan la propiedad ni le devuelven el dinero, lo que denuncia como un «robo y estafa descarada».
- Fallo Judicial Nulo: Acusa al Tribunal Municipal 10 de Octubre de violar el debido proceso y la ley de procedimiento. Alega que el fallo a su favor nunca fue concluido, redactado en su totalidad ni firmado, por lo que es un «documento nulo, sin valor». Esta omisión, a su juicio, constituye un delito de prevaricación (dictar una resolución contraria a la ley a sabiendas).
- Respuesta del Tribunal Supremo: Al reclamar, la respuesta del Tribunal Supremo, según Ricardo, fue ordenarle que «dejara de desacreditar a las juezas», sin resolver el fondo del asunto. Esto lo lleva a afirmar que «el tribunal de justicia está corrupto».
👥 La Tragedia Familiar y el Abuso



Su situación personal agrava el conflicto legal:
- Despojo Familiar: Una de sus hijas lo desalojó del apartamento, cambiando la cerradura. Él, a pesar de esto, se vio obligado a pagar una deuda de 33 años de la propiedad donde ella vive sin contribuir.
- Impunidad y Doble Discurso: Denuncia que, pese a que el Código de Familia establece que quien ejerce violencia familiar pierde derechos, y a que la ley prioriza a los adultos mayores, en la práctica son «el grupo etario más abusado y maltratado». Señala la ironía de que su hija y nieta busquen comprar artículos de lujo en internet mientras viven a costa suya.
🏚️ Peligro de Vida y Fracaso de Todas las Instancias



La desesperación de Ricardo se extiende a otro frente:
- Negligencia Criminal: Vive bajo «peligro de derrumbes» en la casa de su esposa, debido a una construcción ilegal vecina que ha causado daños por años. Un reciente incendio en esa construcción (mostrado en video) evidencia el riesgo. Denuncia la «negligencia criminal» de las autoridades de Vivienda en Plaza, que llevan 25 años sin resolver el trámite.
- Fracaso Institucional Total: Ha agitado todas las instancias: Defensoría Familiar (que no cumple su misión desde 2003), PCC, gobierno provincial y municipal, Ministerio de Justicia (MINJUS) e incluso la Presidencia. Su conclusión es devastadora: «Todos están podridos, son un cartel mafioso con corruptela institucional», usando el símbolo del lazo negro (cinta negra).
⚖️ Conclusión: Un Grito por la Aplicación de la Ley
Ricardo concluye su denuncia con una cita de Aristóteles: «El derecho sin justicia, es cosa de animales». Su exigencia final es clara y amarga: que se aplique la ley a los responsables de los delitos de omisión, prevaricación y abuso que documenta. Para él, la justicia no es una abstracción, sino la única barrera contra la animalidad de un sistema que ha consumido sus ahorros, su hogar y su paz.



Resumen: Ricardo Valdés, un anciano enfermo, documenta una lucha de más de 20 años contra un sistema que ha fallado en cada punto. Acusa a instituciones judiciales (Tribunal 10 de Octubre, Tribunal Supremo), administrativas (Vivienda Boyeros, Vivienda Plaza) y de protección social (Defensoría Familiar) de actuar en connivencia para defraudarlo, dejarlo sin casa y exponerlo a peligros físicos. Su relato detalla fallos nulos, omisiones deliberadas, respuestas burocráticas cínicas y un abandono familiar institucionalmente tolerado. Es la crónica de un hombre al que el Estado, en todas sus formas, le ha dado la espalda.
Nota: Esta denuncia es una de las más graves por su implicación emocional y la contundencia de la acusación de corrupción sistémica. No es la queja por un producto faltante, sino el relato de cómo las instituciones diseñadas para proteger a los más vulnerables pueden volverse, según el denunciante, instrumentos de su despojo. La gran cantidad de documentos adjuntos (facturas, fallos, comunicaciones) sugiere un intento meticuloso por seguir las vías formales, todas fallidas. El caso de Ricardo Valdés es un exponente extremo de lo que pueden ser las consecuencias humanas de la ineficacia, la opacidad y la presunta corrupción en esferas críticas como la vivienda y la justicia. Su frase final sobre el «cartel mafioso» refleja una pérdida total de fe en las instituciones.














