La nueva clasificación, que entra en vigor el 24 de noviembre, identifica formalmente al grupo vinculado al régimen venezolano como una amenaza a la seguridad nacional y amplía el marco legal para acciones en su contra.
El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció este 16 de noviembre su decisión de designar al Cartel de los Soles como una Organización Terrorista Extranjera (FTO), en una medida que endurece significativamente la postura contra el régimen de Nicolás Maduro. La designación, firmada por el secretario de Estado Marco Rubio y que entrará en vigor el 24 de noviembre de 2025, acusa a la organización de estar dirigida por Maduro y altos mandos chavistas, utilizando las estructuras del Estado venezolano para el narcotráfico y la corrupción.
El comunicado oficial señaló que el Cartel de los Soles, junto con otras organizaciones como el Tren de Aragua y el Cartel de Sinaloa, es responsable de «violencia terrorista» en el hemisferio y del tráfico de drogas hacia Estados Unidos y Europa. Esta decisión representa un nuevo escalón en la ofensiva diplomática, judicial y militar de Washington contra el chavismo, en un contexto de creciente tensión regional y un amplio despliegue militar estadounidense en el Caribe.
La designación como FTO marca una diferencia crucial con la categoría anterior de terroristas globales especialmente designados (SDGT) del Departamento del Tesoro. Mientras que la SDGT se centraba en sanciones financieras, la FTO identifica formalmente al cartel como una amenaza directa a la seguridad nacional de EE.UU., ampliando significativamente el marco legal para emprender operaciones y acciones directas contra la organización y sus integrantes.
Una de las consecuencias inmediatas es que, a partir de su entrada en vigor, cualquier interacción con el régimen de Maduro será jurídicamente equivalente a relacionarse con una organización terrorista. Esto implica que empresas, gobiernos o intermediarios que mantengan vínculos con funcionarios chavistas en operaciones financieras, comerciales o diplomáticas podrían enfrentar sanciones bajo las leyes antiterroristas estadounidenses.
La medida se enmarca en una movilización militar estadounidense en aumento en el Caribe, que incluye ejercicios de desembarco y operaciones de interdicción naval contra el narcotráfico. Washington considera a Venezuela un corredor principal para el tráfico de cocaína, y fuentes de defensa indican que el Pentágono evalúa ampliar su presencia en el Caribe oriental y reforzar la cooperación con Colombia y otros países para bloquear las rutas del Cartel de los Soles.
En respuesta, el régimen de Maduro ha intensificado sus propias maniobras militares en la costa norte venezolana, contando con apoyo logístico de Rusia e Irán. Analistas coinciden en que esta designación complica enormemente cualquier futuro intento de negociación o levantamiento de sanciones, y coloca a Caracas en un estatus similar al de otras entidades hostiles catalogadas como terroristas, cerrando efectivamente la puerta a una interlocución directa con Maduro y allanando el camino para operaciones de inteligencia y militares más agresivas en la región.














