María Luisa, trabajadora de la UBPC La Ciruela en Cienfuegos, acusa a Ayelí Monsón Marrero de arruinar su siembra en tierra estatal y de tomar represalias contra ella por buscar el derecho a producir, pese al llamado presidencial a entregar tierras.
Una nueva comunicación de María Luisa, una trabajadora de la UBPC La Ciruela en el municipio de Rodas, provincia de Cienfuegos, ha llegado a nuestra redacción dando seguimiento a una denuncia anterior. La campesina, que se identifica y da su lugar de residencia (Finca La Ciruela, Cartagena), acusa ahora de represalias directas al jefe de la cooperativa, a quien identifica como Ayelí Monsón Marrero.
Su relato actual conecta con una queja previa: ella había estado «sembrando una tierra del estado» y el mencionado jefe cooperativo «aró la siembra», destruyéndola. Ahora, tras haber hecho pública su situación, denuncia que «lo malo [es] que el jefe de cooperativa tome represalias contra mí como lo ha hecho otras veces».
🔍 Contexto de su Lucha y la Denuncia:
- Motivación Principal: En su primer mensaje, María Luisa expresaba su deseo, «como mujer», de que le dieran la oportunidad de sembrar para contribuir a la alimentación del país, en línea con lo que ella entiende son los llamados del presidente. «Ando buscando a una persona que de verdad sienta por esta revolución», decía, frustrada porque ni el municipio ni la provincia resuelven su petición de tierra.
- Patrón del Acusado: La mención a que el jefe «como lo ha hecho otras veces» sugiere un patrón de conducta abusiva y de obstrucción hacia los productores.
- Contraste Denunciado: La trabajadora señala la aparente impunidad del directivo: «Aquí el hace, deshace, no pasa nada», mientras se le reconoce públicamente por haber «sembrado mucha caña».
Resumen: María Luisa, una productora que solo pide tierra para sembrar, denuncia que el jefe de su cooperativa, Ayelí Monsón Marrero, no solo le destruyó su siembra en tierra estatal, sino que ahora está tomando represalias en su contra por haber llevado su caso a la luz pública, en un contexto de supuesta inacción de las autoridades locales y provinciales.
Nota: Esta denuncia pone un rostro y un nombre a un problema recurrente en el campo cubano: la desconexión entre los discursos sobre la entrega de tierras y la realidad burocrática y a veces abusiva que enfrentan los productores, especialmente las mujeres.














