La llegada de la multinacional china Hainergy genera interrogantes sobre moneda de venta, precios y real acceso de la población en medio de la crisis eléctrica nacional.
La inauguración en La Habana de la primera tienda minorista de la empresa china Hainergy, especializada en sistemas de energías renovables, fue presentada oficialmente como un paso positivo hacia la diversificación de la matriz energética cubana. Sin embargo, la falta de información concreta sobre los mecanismos de comercialización ha generado un profundo escepticismo sobre si estos productos representarán una alternativa real para la ciudadanía o, por el contrario, se convertirán en bienes de lujo inaccesibles.
El acto y los actores:
La apertura, reportada por el medio oficial Cubadebate, contó con la presencia de altas autoridades, incluyendo al viceprimer ministro y titular de Comercio Exterior, Oscar Pérez-Oliva, y al embajador de China en Cuba, Hua Xin. Hainergy es una subsidiaria del gigante tecnológico Haier Group, lo que le confiere un respaldo industrial considerable. En el acto, se destacó la oferta de productos como paneles solares, baterías, inversores y sistemas de almacenamiento, dirigidos tanto al sector residencial como al empresarial.
El silencio informativo clave:
Pese al despliegue oficial, el anuncio omitió deliberadamente los datos fundamentales que determinarán el impacto real de la iniciativa:
- Moneda de venta: No se especificó si los productos se venderán en pesos cubanos (CUP), en la moneda electrónica MLC (que requiere divisas extranjeras) o directamente en divisas como el dólar o el euro.
- Estructura de precios: No se proporcionaron listas de precios, rangos estimados ni mecanismos de financiamiento. Esta opacidad impide cualquier evaluación sobre la asequibilidad.
- Destinatario real: Dada la crisis económica y el poder adquisitivo promedio, la omisión sugiere que el mercado objetivo no es la población general, sino segmentos específicos con acceso a divisas, como empresas estatales, negocios privados exitosos o familias que reciben remesas sustanciales del exterior.
El contexto de crisis:
La llegada de Hainergy se produce en un momento de crisis eléctrica crónica en Cuba, caracterizada por:
- Apagones prolongados y recurrentes que afectan a todo el país.
- Un sistema de generación obsoleto y dependiente de combustible importado.
- Una estrategia gubernamental que, pese a reconocer la urgencia de las energías renovables, ha avanzado con lentitud en su implementación a escala masiva.
La paradoja del acceso:
El salario medio en Cuba, que oscila entre unos pocos miles de pesos cubanos al mes, es insuficiente incluso para cubrir la canasta básica alimentaria. En este escenario, un panel solar o una batería de litio —cuya inversión inicial es alta incluso en economías estables— se sitúa fuera del horizonte de posibilidad para la inmensa mayoría. Esta tienda corre el riesgo de seguir la estela de otras «tiendas minoristas» en MLC, que en la práctica funcionan como mercados exclusivos para una élite económica, exacerbando la desigualdad social en lugar de resolver el problema energético colectivo.
Resumen: La apertura de una tienda de la empresa china Hainergy en La Habana, dedicada a la venta de sistemas de energía solar, ha quedado empañada por la falta de transparencia sobre los precios y la moneda de venta. En medio de una grave crisis eléctrica, la iniciativa genera dudas sobre si está destinada a democratizar el acceso a la energía renovable o simplemente a atender a un nicho de mercado con alto poder adquisitivo en divisas, dejando una vez más a la población general al margen de una solución que se publicita como nacional.
Nota: Este caso ejemplifica una dinámica recurrente en la economía cubana actual: la introducción de productos teóricamente beneficiosos, pero cuya comercialización no está diseñada para la inclusión social. Mientras el gobierno celebra acuerdos con inversores extranjeros y exhibe tecnologías modernas, la ciudadanía sigue preguntándose cuándo las soluciones dejarán de ser anuncios protocolares para convertirse en bienes tangibles y asequibles. La energía renovable, más que un lujo, es una necesidad urgente; sin embargo, sin políticas claras de acceso y subsidios, iniciativas como la de Hainergy pueden terminar siendo solo un recordatorio más de la profunda brecha económica que divide a los cubanos.














