Una víctima detalla un sofisticado fraude que utiliza perfiles falsos en redes sociales, hackeo de teléfonos y suplantación de identidad para robar dinero a través de Zelle y PayPal
Una denuncia anónima, respaldada por evidencias gráficas, ha puesto al descubierto una nueva y elaborada modalidad de estafa que está afectando a cubanos residentes en el exterior que intentan adquirir paneles solares u otros productos para sus familiares en la isla. El mecanismo, descrito con detalle por la víctima, combina ingeniería social, ciberdelincuencia y suplantación de identidad para defraudar a compradores desprevenidos.

Método de la estafa (según la denuncia):
- Contacto inicial y oferta falsa: Los estafadores operan a través de perfiles en Facebook que ofrecen la venta e instalación de paneles solares en Cuba. Utilizan tanto números telefónicos de Estados Unidos como cubanos para generar confianza. Los precios y las condiciones de pago (generalmente mediante Zelle, PayPal o tarjetas clásicas) pueden parecer atractivos y plausibles.
- Engaño para obtener acceso: Bajo el pretexto de «agilizar la compra online» o «realizar el proceso de propiedad más rápido», los delincuentes envían a la víctima en el exterior enlaces o códigos maliciosos. Piden además la ubicación exacta en Cuba donde se supone se instalará el equipo.
- Hackeo y suplantación: Al interactuar con esos enlaces o códigos, el teléfono del familiar en Cuba es comprometido (hackeado). Esto permite a los estafadores suplantar la identidad de ese familiar. Comienzan a comunicarse con el comprador en el exterior, haciéndose pasar por su ser querido, para confirmar detalles de la «instalación» y presionar para que se concrete el pago.
- Conclusión del fraude: Una vez que el comprador, creyendo estar hablando con su familiar real y confiando en que el producto ya está instalado, realiza el pago electrónico (vía Zelle, PayPal, etc.), los estafadores desaparecen. El dinero se pierde, no hay ningún panel solar y el teléfono en Cuba queda vulnerado.
El llamado de la víctima:
La persona afectada, que proporcionó una extensa colección de capturas de pantalla que incluyen conversaciones, perfiles de Facebook, datos de cuentas de PayPal sospechosas y artículos ofertados, hace un llamado de alerta a la comunidad. Su objetivo principal es prevenir que más personas caigan en este fraude, describiendo la situación como algo «triste» por el daño que causa a las familias que solo buscan ayudar a sus seres queridos en Cuba.






Recomendaciones de seguridad basadas en esta denuncia:
- Verificación extrema: Nunca confíe únicamente en un perfil de redes sociales o un número de teléfono para una transacción de alto valor. Verifique la identidad del vendedor por múltiples canales independientes.
- Comunicación directa y segura: Antes de pagar por un producto o servicio que será recibido por un familiar en Cuba, contacte directamente a ese familiar a través de un medio de comunicación seguro y previamente establecido (llamada, mensaje de texto de confianza) para confirmar todos los detalles. No confíe en comunicaciones que se inicien después de contactar a un vendedor desconocido.
- Desconfíe de enlaces y códigos: Nunca haga clic en enlaces o introduzca códigos enviados por un vendedor desconocido, especialmente si le piden acceso a ubicaciones o datos personales.
- Use métodos de pago con protección: Siempre que sea posible, utilice métodos de pago que ofrezcan protección al comprador y estén vinculados a comercios verificados. Las transferencias personales como Zelle son irreversibles.
- Denuncie los perfiles: Reporte inmediatamente a la plataforma (Facebook, etc.) cualquier perfil sospechoso que prometa este tipo de ventas.


Nota: Esta denuncia evidencia la sofisticación creciente de las estafas que se aprovechan de la vulnerabilidad tecnológica en Cuba y la buena fe de las diásporas. No se trata de un simple timo, sino de un ciberdelito organizado que requiere precaución extrema. La transparencia de la víctima al compartir su experiencia es un valioso servicio a la comunidad. Se recomienda a cualquier persona que haya sido afectada o que identifique patrones similares, que además de alertar a sus conocidos, recoja todas las evidencias posibles (capturas, números, cuentas) y las presente a las autoridades competentes en su país de residencia y a las plataformas de pago involucradas, para intentar rastrear y desarticular estas redes delictivas. En el comercio transnacional, la desconfianza razonable es la mejor defensa.



















