La presidenta de México critica la captura de Maduro y las amenazas militares contra Venezuela, defendiendo la soberanía y la cooperación regional frente a la política exterior estadounidense.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha alzado su voz como una de las principales críticas regionales a la política exterior de la administración del presidente estadounidense Donald Trump. Enérgicamente, condenó la reciente captura del líder venezolano Nicolás Maduro por fuerzas especiales de EE.UU. y rechazó las amenazas de nuevas intervenciones militares, advirtiendo que tales acciones desestabilizan todo el hemisferio.
Una Condena Categórica a la Intervención
En su conferencia de prensa diaria, Sheinbaum emitió un firme rechazo a las acciones unilaterales de Estados Unidos:
- «Rechazamos categóricamente la intervención en los asuntos internos de otros países», declaró, argumentando que la historia de América Latina demuestra que la intervención «nunca ha traído democracia, nunca ha generado bienestar ni estabilidad duradera».
- Subrayó que «la soberanía y la autodeterminación de los pueblos no son negociables», describiéndolas como principios fundamentales del derecho internacional.
- Sus declaraciones se enmarcan en un bloque de líderes latinoamericanos de izquierda que han condenado el ataque a Caracas, donde, según Venezuela, murieron al menos 40 personas.
El Contexto de las Amenazas de Trump
Los comentarios de Sheinbaum no solo responden a la acción contra Maduro, sino a un patrón de declaraciones beligerantes de la Casa Blanca:
- Trump ha amenazado con más ataques militares contra Venezuela y ha planteado la posibilidad de intervenciones en México, Cuba, Colombia y Groenlandia.
- En referencia al problema de las drogas, Trump afirmó desde el Air Force One que «tendremos que hacer algo», mientras miembros de su administración han sugerido ataques con drones en territorio mexicano contra objetivos del narcotráfico.
- Sheinbaum ha sido clara en que tales operaciones constituirían una violación flagrante de la soberanía mexicana.
Defensa de la Soberanía y Crítica al Doble Rasero
La mandataria mexicana articuló una defensa integral de la autodeterminación de los pueblos, haciendo una clara referencia a los intereses económicos de Trump en la región:
- Afirmó que «solo el pueblo puede construir su propio futuro, decidir su camino, ejercer la soberanía sobre sus recursos naturales y definir libremente su forma de gobierno». Esto alude directamente al deseo expresado por Trump de explotar las reservas petroleras de Venezuela.
- Criticó la hipocresía en el problema de seguridad bilateral: «La violencia que azota a nuestro país es causada en parte por el flujo ilegal de armas de alto poder desde Estados Unidos hacia México, así como por el grave problema del consumo de drogas en nuestro país vecino».
Un Llamado a la Cooperación, no a la Fuerza
Frente a la retórica de confrontación, Sheinbaum propuso un camino alternativo basado en la colaboración y el desarrollo:
- Citó a figuras históricas estadounidenses como George Washington, quien abogaba por «buena fe y justicia hacia todas las naciones».
- Advirtió que las luchas internas en la región solo la dañarían económicamente frente a la competencia global, particularmente de Asia.
- Argumentó que el progreso se logra «mediante la cooperación para el desarrollo, la inversión productiva, la innovación, la educación y el bienestar social», no mediante el uso de la fuerza.
Resumen: La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum condenó enérgicamente la captura de Nicolás Maduro por EE.UU. y las amenazas de intervención militar de la administración Trump en la región, calificándolas de acciones desestabilizadoras que violan la soberanía. Defendió el derecho de los pueblos a la autodeterminación, criticó el doble rasero en el problema de las drogas y las armas, e hizo un llamado a priorizar la cooperación y el desarrollo sobre el uso de la fuerza en las relaciones hemisféricas.
Nota: Las declaraciones de Sheinbaum reflejan una profunda división geopolítica en América Latina, donde un grupo de gobiernos de izquierda rechaza el intervencionismo estadounidense mientras otros lo celebran. Este enfrentamiento verbal, cargado de referencias históricas y principios de derecho internacional, marca un punto álgido de tensión que podría redefinir las alianzas y la estabilidad regional en los próximos años.














