Rubén Remigio Ferro fue «liberado» de su cargo y sustituido por el ministro de Justicia, Óscar Silvera Martínez. También se aceptaron las renuncias del exlíder sindical Ulises Guilarte y del expresidente de la FEU, Ricardo Rodríguez.
En medio de una profunda crisis económica y un creciente descontento social, el gobierno cubano anunció este jueves una serie de cambios en la cúpula judicial y política del país. Durante una sesión del Consejo de Estado, el presidente Miguel Díaz-Canel informó que el veterano magistrado Rubén Remigio Ferro fue «liberado de su cargo» como presidente del Tribunal Supremo Popular. En su lugar asumirá Óscar Silvera Martínez, actual ministro de Justicia, mientras que la jurista Rosabel Gamón Verde fue propuesta para ocupar el ministerio.
La figura de Remigio Ferro ha estado rodeada de polémica por el contraste entre su posición y el estilo de vida lujoso y ostentoso que ha mostrado públicamente su hijo, Rubén Remigio, en redes sociales, muy alejado de la realidad de la mayoría de los jóvenes cubanos. Este contraste ha sido señalado como un símbolo de la desconexión y los privilegios dentro de la élite del poder, un factor que pudo haber influido en su remoción, presentada oficialmente como parte de una «renovación natural».
Cambios y renuncias clave anunciadas:
- Rubén Remigio Ferro fue removido como presidente del Tribunal Supremo Popular.
- Óscar Silvera Martínez, ministro de Justicia, lo sustituirá. Rosabel Gamón Verde sería la nueva ministra de Justicia.
- Se aceptaron las renuncias como diputados de Ulises Guilarte de Nacimiento, exsecretario general de la CTC, y de Ricardo Rodríguez González, expresidente de la FEU.
- La renuncia de Homero Acosta Ávila, secretario del Consejo de Estado y hombre de confianza de Raúl Castro, fue presentada pero no se ha aceptado, lo que genera especulación sobre tensiones internas.
La renuncia de Ricardo Rodríguez se produce tras la fuerte reacción pública en junio pasado, cuando respaldó el aumento de tarifas de ETECSA y fue rechazado masivamente por estudiantes bajo la consigna «No nos representa». Por su parte, la salida de Ulises Guilarte marca el fin de un ciclo al frente de la CTC, un sindicato oficial criticado por su falta de independencia y defensa real de los trabajadores. Analistas interpretan estos movimientos como un reacomodo forzado dentro de la élite gobernante, que busca reconfigurar su estructura de poder ante la pérdida de credibilidad y la presión de una crisis multidimensional.
Resumen: El gobierno cubano removió al presidente del Tribunal Supremo, Rubén Remigio Ferro, y aceptó las renuncias de dos figuras políticas clave: el exlíder sindical Ulises Guilarte y el expresidente de la FEU, Ricardo Rodríguez. Los cambios ocurren en un contexto de crisis económica y descontento social, e interpretados como un intento de reacomodo interno del régimen.
Nota: Más que una «renovación», estos movimientos reflejan las fracturas y la inestabilidad dentro de la cúpula gobernante cubana, que intenta ajustar fichas para mantener el control ante una sociedad cada vez más crítica y una crisis que no cede. La brecha entre la élite y el pueblo parece seguir creciendo.














