Una trabajadora del gobierno municipal de Bayamo, identificada como militante del Partido Comunista de Cuba, ha enviado una contundente denuncia a nuestra redacción. Afirma que en la provincia no hay combustible para trasladar enfermos, que las familias duermen en el suelo y que los hospitales carecen de medicamentos. Critica una convocatoria para recoger firmas en apoyo al gobierno y propone que, en su lugar, se utilicen para exigir responsabilidades a las autoridades nacionales y provinciales. «Yo pido y mi pueblo que esas firmas que van a recoger sea para que metan preso desde Díaz-Canel hasta toda la dirección de todas las provincias del país», declara.
Una trabajadora del gobierno municipal de Bayamo, que se identifica como militante del Partido Comunista de Cuba, ha contactado a nuestra redacción para expresar su indignación por la situación que vive la provincia de Granma y para criticar una convocatoria oficial de recogida de firmas.
La denunciante, que habla en nombre propio y en el de sus vecinos, describe un escenario de desabastecimiento y abandono institucional.
Los hechos: una provincia en emergencia
Según el testimonio, la población de Granma enfrenta carencias extremas en múltiples sectores.
«No tenemos comida, no tenemos transporte, ni dinero. El gobierno solo da hambre y miseria al pueblo.»
La denunciante, que afirma trabajar en el gobierno de Bayamo, señala específicamente la falta de combustible para servicios esenciales.
«No dan combustible para trasladar enfermos, pero para explotar al pueblo sí hay.»
Relata además que el gobierno municipal se ha desentendido de sus responsabilidades con los ciudadanos más vulnerables.
«Yo trabajo en el gobierno de Bayamo y veo cómo vienen personas buscando refugio en el gobierno para trasladar un enfermo para buscar una plancha de CIM, y el gobierno de Bayamo no se hace responsable de nada.»
La denunciante afirma que las autoridades locales, incluyendo la Primera Secretaria del Partido y la Intendente en Bayamo, han dado la orden de no responsabilizarse del combustible para el traslado de pacientes.
Las firmas: un llamado a redirigir la demanda ciudadana
El detonante de la denuncia es una convocatoria para recoger firmas en apoyo al gobierno. La trabajadora considera que la energía ciudadana debería dirigirse a resolver los problemas reales.
«¿Por qué no recoger firmas para ver que hay familias enteras durmiendo en el suelo, hospitales sin medicamentos?»
La denunciante hace un señalamiento directo contra la máxima dirigencia del país.
«Yo pido y mi pueblo que esas firmas que van a recoger sea para que metan preso desde Díaz-Canel hasta toda la dirección de todas las provincias del país.»
Su diagnóstico es lapidario sobre la función del gobierno.
«Soy trabajadora del gobierno de Bayamo. El gobierno de Cuba está solo para robar y enriquecerse.»
Resumen:
Una trabajadora del gobierno municipal de Bayamo, militante del Partido Comunista de Cuba, denuncia el abandono de la población en Granma. Afirma que no hay comida, transporte, dinero, ni combustible para trasladar enfermos, mientras las familias duermen en el suelo y los hospitales carecen de medicamentos. Critica una convocatoria oficial de recogida de firmas en apoyo al gobierno y propone que esas firmas sirvan para exigir responsabilidades penales a las autoridades nacionales y provinciales. «El gobierno de Cuba está solo para robar y enriquecerse», sentencia.
Nota final:
El testimonio de esta trabajadora del gobierno y militante del Partido tiene una relevancia especial. No es la voz de un opositor externo, sino la de alguien que ha dedicado su vida a las estructuras de poder del país y que hoy, desde dentro, alza la voz para denunciar que el sistema ha fallado a los suyos.
Su denuncia sobre la falta de combustible para enfermos, los hospitales vacíos y las familias durmiendo en el suelo describe una crisis humanitaria. Su propuesta de que las firmas oficiales se conviertan en un pliego de cargos contra la dirigencia es una declaración de quiebre.
Las autoridades nacionales y provinciales tienen la palabra. El pueblo de Granma no puede esperar.














