Trabajadora de Río Cauto denuncia desvío de ayudas por inundaciones: «Los colchones están depositados en un almacén para los jefes»

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Una ciudadana de Río Cauto, Granma, denuncia que ella y su comunidad siguen durmiendo en el piso tras las inundaciones, mientras los colchones y otros recursos de primera necesidad están «depositados en un almacén de la mayorista donde salen para los jefes». Señala que el director de Educación del municipio, Raisel, se ha «regalado» ollas, fogones, ropas y otros artículos a sus familiares y mujeres. También denuncia que las puertas destinadas a trabajadores damnificados fueron vendidas a 70,000 pesos y que la directora de Vivienda ha favorecido a quienes no necesitan la ayuda. «Yo soy trabajadora de ahí», afirma la denunciante, que pide que se investigue.

Una ciudadana de Río Cauto, Granma, que se identifica como trabajadora del sector educativo del municipio, ha contactado a nuestra redacción para denunciar el desvío sistemático de las ayudas destinadas a los damnificados por las inundaciones que afectaron a la región.

El testimonio describe una situación de abandono y corrupción que contrasta con las promesas oficiales de recuperación:

«Fuimos inundados en un barrio llamado El Pueblecito Los Indios. Todavía estamos durmiendo en el piso. Estando depositados en un almacén de la mayorista donde salen para los jefes.»

Los hechos: damnificados durmiendo en el piso mientras los colchones están almacenados

La denunciante describe la contradicción fundamental de la situación: los recursos existen, pero no llegan a quienes los necesitan.

«Estando depositados en un almacén de la mayorista donde salen para los jefes.»

Los colchones —un elemento esencial para quienes perdieron sus pertenencias en las inundaciones— están guardados en un almacén de la empresa mayorista. Pero no se distribuyen a la población damnificada. Según la denunciante, están reservados para «los jefes».

El desvío de la ayuda general: ollas, fogones, ropas

La misma suerte han corrido otros artículos de primera necesidad enviados como ayuda humanitaria:

«Así también ha pasado con todas las basijas, ollas, fogón, las ropas y otras cosas que entraron al sector de Educación.»

La denunciante señala directamente al director de Educación del municipio, identificado como Raisel, como responsable del desvío:

«El director Raisel todo se lo ha regalado a sus familiares y sus mujeres.»

La frase «sus mujeres» (en plural) sugiere que el director tiene múltiples parejas o amantes a las que ha favorecido con los recursos destinados a los damnificados.

La venta de puertas a 70,000 pesos

Uno de los puntos más graves de la denuncia se refiere a materiales de construcción:

«Las puertas que entraron para todos los trabajadores damnificados las vendieron a 70,000.»

Setenta mil pesos es una suma astronómica en el contexto cubano actual. Representa más de un año de salario para un trabajador estatal promedio. Si las puertas eran donaciones o recursos estatales destinados a reparar viviendas dañadas, venderlas a ese precio constituye un acto de corrupción mayúsculo.

La directora de Vivienda: «otra sinvergüenza»

La denunciante también señala a la directora municipal de Vivienda por su gestión igualmente cuestionable:

«La directora de la Vivienda, otra sinvergüenza, no le han dado ni cemento ni el techo a las personas necesitadas. Todo fue entregado a las personas que no lo necesitaban.»

Esta acusación apunta a un patrón de favoritismo y clientelismo en la distribución de los recursos de la recuperación: quienes tienen contactos o son «amigos de» reciben ayuda, mientras los verdaderos necesitados quedan desamparados.

El contexto: Río Cauto, una comunidad devastada por las inundaciones

El municipio de Río Cauto fue uno de los más afectados por el huracán Melissa, que azotó el oriente cubano el 29 de octubre de 2025. Las crecidas históricas del río Cauto sumergieron comunidades enteras, destruyeron viviendas y contaminaron las fuentes de agua .

La promesa oficial: «los colchones van a llegar»

El presidente Miguel Díaz-Canel visitó Río Cauto en varias ocasiones tras el desastre. En una de esas visitas, el mandatario se refirió específicamente a los colchones:

«Sabemos que hay una afectación grande en colchones; los colchones van a llegar, porque hay todo un movimiento de solidaridad de países amigos con Cuba, hay donaciones de organizaciones internacionales, y hay mucha solidaridad también de la población cubana; y por otra parte el Estado y el Gobierno han estado haciendo acopio de recursos para poder enviarlos a las zonas más afectadas por el ciclón» .

Sin embargo, la denunciante afirma que, a pesar de las promesas, los colchones no han llegado a su comunidad y permanecen almacenados.

La venta de agua y colchones a los damnificados

Medios independientes documentaron que, en lugar de entregar los recursos como donativos, las autoridades locales estaban vendiendo agua y colchones a los damnificados a precios que muchos no podían pagar .

La directora de Comercio y Gastronomía, Misladis Alcolea Núñez, defendió la medida argumentando que el agua (vendida a 40 pesos) provenía de la reserva estatal para desastres y que el precio cubría gastos de distribución. En cuanto a los colchones, explicó que algunos eran donados, pero otros debían adquirirse a 456 pesos (subvencionados al 50%) y que los más vulnerables no pagarían .

La denunciante de Río Cauto contradice esta versión: los colchones no se están distribuyendo ni siquiera de forma pagada. Están guardados.

Denuncias generalizadas de desvío de ayudas

El desvío de la ayuda humanitaria en Cuba tras el huracán Melissa ha sido denunciado por múltiples fuentes. Residentes de diversas localidades afectadas han expresado su desconfianza en las autoridades, señalando que las donaciones se desvían o se venden a sobreprecio, sin llegar a los damnificados .

Un residente de San Germán, Holguín, declaró a Martí Noticias:

«Todo es una mentira, no nos van a dar nada. Muchas donaciones quedan en los jefes, o bien las venden ellos para hacer dinero para ellos, pero el pueblo no recibe nada de eso» .

La denunciante de Río Cauto añade un elemento nuevo a este patrón: el desvío no solo afecta a los damnificados comunes, sino que los propios trabajadores del sector educativo —como ella misma— han sido excluidos de las ayudas que necesitan.

El patrón: corrupción en la distribución de ayudas

Esta denuncia sobre Río Cauto se suma a un patrón documentado en múltiples provincias tras el huracán Melissa:

Lugar Irregularidad denunciada Fuente
Río Cauto, Granma Colchones almacenados para «los jefes», puertas vendidas a 70,000 pesos, favoritismo en Vivienda Denuncia ciudadana (actual)
Río Cauto, Granma Venta de agua y colchones a damnificados Martí Noticias
Sagua de Tánamo, Holguín Donaciones desviadas y vendidas a sobreprecio Martí Noticias
San Germán, Holguín Ayudas no llegan a los necesitados, se quedan en «los jefes» Martí Noticias
La conclusión es clara: en múltiples localidades afectadas por el huracán, los recursos destinados a los damnificados no están llegando a su destino final. Se almacenan, se venden, se regalan a familiares y amantes, o simplemente desaparecen.

«Yo soy trabajadora de ahí»

La denunciante se identifica como empleada del sector educativo, lo que le da acceso a información privilegiada sobre lo que ocurre dentro del sistema:

«Yo soy trabajadora de ahí.»

Su testimonio no es el de un observador externo, sino el de alguien que ha visto cómo los recursos que deberían ayudar a su comunidad —y a ella misma— han sido desviados por sus propios jefes.

Resumen:

Una trabajadora del sector educativo de Río Cauto, Granma, denuncia que las ayudas destinadas a los damnificados por las inundaciones están siendo desviadas. Los colchones permanecen «depositados en un almacén de la mayorista donde salen para los jefes», mientras ella y su comunidad siguen durmiendo en el piso. El director de Educación, Raisel, se ha «regalado» ollas, fogones, ropas y otros artículos a sus familiares y «sus mujeres». Las puertas destinadas a trabajadores damnificados fueron vendidas a 70,000 pesos. La directora de Vivienda ha entregado cemento y techos a quienes no lo necesitan, ignorando a los verdaderos damnificados. «Yo soy trabajadora de ahí», afirma la denunciante. Reportajes independientes confirman que la venta de ayudas a damnificados es un patrón en Río Cauto y otras localidades afectadas por el huracán Melissa .

Nota final:

El barrio El Pueblecito Los Indios, en Río Cauto, lleva ese nombre por algo. Es una comunidad humilde, de gente trabajadora, que ya tenía poco antes de que las inundaciones lo perdieran todo. Después del huracán, no les quedó nada. Ni colchones para dormir. Ni ollas para cocinar. Ni puertas para cerrar sus casas.

Y mientras ellos duermen en el piso, los colchones están guardados en un almacén. Mientras ellos no tienen dónde cocinar, las ollas y los fogones se los regala el director de Educación a sus familiares y amantes. Mientras ellos no pueden cerrar sus casas, las puertas se venden a 70,000 pesos.

Raisel, el director de Educación, debería estar protegiendo los recursos que llegan a su sector. En lugar de eso, según la denunciante, se los está «regalando» a sus «mujeres». No es un funcionario ejemplar. Es un corrupto que se aprovecha de la desgracia ajena.

La directora de Vivienda, a quien la denunciante califica de «sinvergüenza», debería estar asegurándose de que el cemento y los techos lleguen a quienes perdieron sus casas. En lugar de eso, favorece a quienes no lo necesitan.

Las autoridades nacionales —el Ministerio de Educación, el Instituto de la Vivienda, la Contraloría General, la Fiscalía y el propio presidente Díaz-Canel, que prometió que «los colchones van a llegar»— tienen la palabra .

La denunciante ha dado nombres, cargos, lugares y hechos concretos. Ha dicho que es trabajadora del sector. Ha dicho que los colchones están en el almacén de la mayorista. Ha dicho que las puertas se vendieron a 70,000 pesos.

Verifíquenlo. Investiguen. Abran ese almacén. Pregunten a Raisel dónde están las ollas y los fogones. Pregunten a la directora de Vivienda por qué los necesitados no reciben cemento. Pregunten a los damnificados de El Pueblecito Los Indios si han recibido algo.

Mientras tanto, en Río Cauto, las familias seguirán durmiendo en el piso. Los colchones seguirán acumulándose en el almacén para «los jefes». Y la corrupción seguirá impune.

¿Hasta cuándo, Río Cauto? ¿Hasta cuándo, Granma?

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