Bárbara Reyes, jefa de grupo de la Dirección Integral de Supervisión en Manzanillo, se presentó a trabajar fuera de horario luego de dos semanas de ausencia. Sus compañeros denuncian que no recuerda haber firmado el código de ética el pasado 28 de enero, día que terminó «con una avalancha de cerveza en el restaurante La Coctelera». La mayoría de sus colegas han pasado «días felices sin su presencia», ya que es «mal educada y trata con muy mala forma». Además, es esposa de Jeicer Varona, exconvicto implicado en desvío de alimentos, en cuyo allanamiento se encontraron productos ilegales.
Una nueva denuncia desde Manzanillo, Granma, actualiza la situación de Bárbara Reyes, jefa de grupo de la Dirección Integral de Supervisión (DIS), quien ya había sido señalada en publicaciones anteriores por presuntos actos de corrupción junto a su esposo, Jeicer Varona. Según el testimonio, Reyes se ha reincorporado a su puesto tras dos semanas de ausencia, en medio del malestar de sus compañeros y con serias dudas sobre su idoneidad para el cargo.
La reincorporación: fuera de horario y sin recordar el código de ética
El denunciante relata:
- «Bárbara Reyes, después de dos semanas de no trabajar, se presenta a su trabajo fuera de horario, después que se habían ido los inspectores que estaban reunidos».
- «Ella manifiesta en reiteradas ocasiones que no tiene delito».
- «No recuerda que el 28 de enero firmó el código de ética, que terminó con una avalancha de cerveza en el restaurante La Coctelera».
La conducta: maltrato a sus compañeros
El testimonio describe el clima laboral bajo el mando de Reyes:
- «La mayoría de sus compañeros han pasado días felices sin su presencia».
- «Es una mal educada y los trata con muy mala forma, con palabras groseras».
El conflicto de intereses: esposa de un exconvicto investigado
El denunciante recuerda que Bárbara no puede ser inspectora porque ella misma protege ilegalidades:
- «Un inspector no puede permitir ilegalidades y ella es la mujer de este Jeicer Varona, un exconvicto delincuente».
- «Todo lo que se le ocupó en su casa es ilegal».
Recordemos que Jeicer Varona, esposo de Bárbara, fue implicado en denuncias anteriores por desvío de harina, aceite, sal y azúcar en panaderías de Manzanillo (La Victoria y Sierra Maestra), y es cuñado de Castillo, jefe de la prisión de El Típico. En el allanamiento a su vivienda se encontraron productos acopiados ilegalmente.
La contradicción ética
El denunciante concluye:
- «Ella no tiene moral para ser inspectora y menos para dirigir inspección».
Resumen:
Bárbara Reyes, jefa de grupo de la DIS en Manzanillo, se reincorporó a su trabajo tras dos semanas de ausencia, presentándose fuera de horario. No recuerda haber firmado el código de ética el 28 de enero, día que terminó «con una avalancha de cerveza». Sus compañeros han disfrutado de su ausencia, ya que es «mal educada» y trata mal a los inspectores. Además, es esposa de Jeicer Varona, exconvicto investigado por desvío de alimentos, en cuyo allanamiento se encontraron productos ilegales. El denunciante afirma que no tiene moral para ser inspectora.
Conclusión:
Este nuevo testimonio confirma que Bárbara Reyes, lejos de enfrentar consecuencias por su conducta y por los vínculos de su esposo con actividades ilegales, sigue en su puesto, reincorporándose como si nada hubiera pasado. Sus compañeros, que han sufrido su maltrato, ven cómo regresa sin que ninguna autoridad le pida cuentas por su ausencia, por su comportamiento o por los productos ilegales encontrados en su casa.
La pregunta es inevitable: ¿qué hace falta para que una inspectora que protege a un exconvicto, que maltrata a sus colegas y que no recuerda haber firmado el código de ética porque estaba bebiendo, sea separada de su cargo? ¿Acaso el código de ética es solo un papel que se firma mientras se toma cerveza?
Las autoridades de la DIS, de la Fiscalía y del Partido en Granma tienen la palabra. Los inspectores que han pasado «días felices» sin ella merecen un jefe digno. Y el pueblo de Manzanillo merece inspectores que no tengan en su casa lo que deberían decomisar.














