En la UEB de la Fernando Echenique, el representante Félix Suárez y su esposa dirigirían un esquema de desvío de carne a una MIPYME de amigos, con matanzas clandestinas y protección de un jefe del MININT. Todos los directivos tendrían antecedentes penales.
Desde el corazón de la Empresa Agroindustrial de Granos Fernando Echenique en Granma, una nueva denuncia de los propios trabajadores levanta el telón sobre una red de corrupción que opera a plena luz en una unidad productiva vital: el Colectivo Laboral «El Pastor», presumiblemente un matadero o centro pecuario en el municipio Río Cauto.
Los obreros acusan a los directivos designados de actuar como una «mafia interna», ignorando por completo a la fuerza laboral y desviando recursos de forma sistemática para beneficio de una élite local.
El esquema de desvío: De la mesa del pueblo a la MIPYME de amigos
La denuncia detalla un mecanismo de saqueo de los recursos alimenticios:
- Destino único y sospechoso: «Las producciones se envían en su totalidad para Bayamo», dejando desabastecido al municipio de Río Cauto donde se produce. Este destino final no es la población, sino para «abastecer una MIPYME, que se dedica a la elaboración de embutidos».
- La conexión corrupta: Esta MIPYME es propiedad de «amigos del director de la UEB, Camilo Figueroa». Todo este desvío cuenta con el «consentimiento del director Edisnel» (el mismo director del CAI denunciado previamente por los campesinos arroceros).
- Desmantelamiento de la industria estatal: Para fortalecer a esta MIPYME privada, «trasladaron los equipos de la Mini Industria del matadero ‘El Pastor'», limitando así la capacidad productiva de la empresa estatal y favoreciendo al negocio particular.
- El operador clave: El actor directo de este esquema sería Félix Francisco Jorge Suárez, el «supuesto representante de la empresa» en el colectivo.
Las prácticas ilegales y el nepotismo descarado
Félix Suárez no solo desvía la producción oficial, sino que organiza un mercado negro paralelo:
- Matanzas clandestinas: «Autoriza matanzas clandestinas de animales sin la debida autorización y documentación», y esa carne tiene el mismo destino: la MIPYME de los amigos.
- Nepotismo: Para controlar todos los recursos, «puso de jefa de producción a su esposa», en lo que los trabajadores califican como una «manifestación abierta de nepotismo».
Un clima de terror laboral e impunidad garantizada
El descontento no es solo económico. Los obreros describen un ambiente de abuso:
- Actitud déspota: Félix Suárez tiene una «actitud arrogante y déspota», «maltrata a los obreros» y sentencia: «allí el que manda es él y se hace lo que él diga».
- Historial delictivo del colectivo: El centro ha estado vinculado a «tráfico de carnes de res, robo de líquidos de la reserva, robo de equipamientos, pérdida de ganado y falsificación de documentos». Los involucrados en estos hechos probados son siempre los directivos.
- Impunidad blindada: ¿Por qué nunca hay consecuencias? Por la «influencia del jefe del MININT en Río Cauto», quien «abusando de su poder, obstaculiza cualquier investigación».
La revelación más impactante: Los antecedentes penales de la dirección
La denuncia culmina con una bomba: «todos los directivos tienen antecedentes penales». Y no son delitos menores. Se mencionan específicamente «malversación, violación de menores, corrupción de menores, con cumplimiento de condenas en prisión».
Esta revelación pinta el cuadro más siniestro: la empresa estatal estaría siendo dirigida en un nivel intermedio por personas condenadas por delitos graves, que ahora usan su posición para orquestar un nuevo ciclo de corrupción, protegidos por las fuerzas del orden.
Resumen: Obreros del Colectivo Laboral «El Pastor», de la Empresa Fernando Echenique en Río Cauto, denuncian que el representante Félix Suárez, con el visto bueno del director Edisnel, desvía toda la carne de res producida a una MIPYME de embutidos propiedad de amigos del director de la UEB. Suárez autoriza matanzas clandestinas, puso a su esposa como jefa de producción y reina con despotismo. Los trabajadores alegan que todos los directivos tienen antecedentes por malversación y delitos sexuales, y que un jefe del MININT local frena cualquier investigación.
Nota: Esta denuncia va más allá del desvío de recursos; es la anatomía de la captura del Estado por redes delictivas.














