Denunciantes alegan malestar laboral, sindicato inoperante y desvío de recursos, incluyendo una máquina contadora de dinero.
Trabajadores de la Unidad Básica de Industria Alimentaria (UBIA) en Marianao han elevado una denuncia pública exigiendo la intervención de las autoridades de La Habana para destituir a una de sus dirigentes, a quien acusan de generar un clima de descontento y de actuar con presunta corrupción.
El reclamo central es claro y urgente: «hace falta por esta vía pedirle a las autoridades de la habana que saquen esa mujer». Los denunciantes señalan que la funcionaria, identificada como Nereida Fundicheli Gómez, «no sirve para dirigir y tiene a los trabajadores disgustado». Aclaran que la simpatía aparente de algunos colegas no es genuina, sino producto del temor o la conveniencia («le celebran las gracias»).
Principales Acusaciones Detalladas:
- Fracaso de la Representación Sindical: Los trabajadores se sienten desamparados porque «el sindicato no funciona», careciendo así de un canal institucional efectivo para defender sus derechos y canalizar sus quejas. Esto los obliga a recurrir a denuncias públicas anónimas.
- Conducta Directiva Dañina: Se tilda a Nereida Fundicheli Gómez de «corrupta mala», sugiriendo un patrón de conducta impropia que habría motivado su traslado o salida previa de otras instituciones: «se dará a conocer en realidad los motivos del porque la sacaron de la EPIA Y DE LA UBIA DE CENTRO HABANA».
- Acusación Específica de Desvío de Bienes: Se presenta una acusación concreta de posible malversación. En relación con una denuncia anterior (del «día tres» sobre una máquina de contar dinero), se alega que «la mandó a sacar le dijo a la cajera que se la llevara para su casa». Los denunciantes adjuntan una foto como prueba, señalando: «Esa es la famosa cajita de contar dinero». Este hecho es presentado como un ejemplo de su carácter: «esta mujer es una bandida».
Contexto y Desesperación:
El mensaje refleja una profunda frustración y un sentido de impotencia. Los empleados no están simplemente reportando un hecho aislado; están clamando por una acción inmediata de niveles superiores de gobierno, ante la inoperancia percibida de sus propios mecanismos de representación laboral (el sindicato) y la permanencia de una jefa que consideran nociva.
Su objetivo declarado es encontrar un «espacio para ver a dónde va a parar esto», sugiriendo que han agotado las vías internas y ahora buscan resonancia pública para forzar una respuesta institucional.
Resumen: Empleados de la UBIA en Marianao denuncian a su jefa, Nereida Fundicheli Gómez, por crear un ambiente laboral tóxico y por actos de corrupción, incluida la orden de llevarse una máquina contadora de dinero a una vivienda particular. Ante la inacción del sindicato, piden directamente a las autoridades de La Habana su remoción inmediata y prometen revelar más información.
Nota: Esta denuncia, cargada de frustración y caracterizaciones duras, subraya una queja recurrente en el tejido laboral: la percepción de que los canales formales de queja (como los sindicatos) están colapsados o son inefectivos, forzando a los trabajadores a la denuncia pública anónima como último recurso para ser escuchados y buscar justicia ante lo que consideran abusos de poder y corrupción a nivel micro.














