Empleados aterrorizados, jefes que humillan, una red para desviar mercancía y antecedentes judiciales borrados: la escalofriante denuncia contra Milayne Pérez y Francisco Hernández Blanco, de la Unidad Comercial Amelia.
Con una rabia contenida y un deseo de justicia que atraviesa la pantalla, un denunciante dirige un mensaje urgente a «todas las instancias posibles» para exigir medidas contra lo que describe como una red de corrupción, robo y abuso de poder enquistada en Cimex Marianao, específicamente en la Unidad Comercial Amelia.
El núcleo de la acusación está en dos figuras directivas, cuya relación personal y profesional sería la clave de la impunidad:
1. Milayne Pérez: La jefa que aterroriza y su pasado turbio
La denuncia la señala como la jefa de la Unidad Comercial Amelia. Su gestión se caracterizaría por el maltrato sistemático y humillante hacia los empleados:
- Agravios verbales públicos: Los insulta delante de todo el personal e incluso de clientes, con epítetos como «sin ganas, hijos de la gran pu-ta, mentándoles la madre».
- Clima de terror: Los trabajadores están «aterrorizados» y se dejan humillar «por temor a perder su empleo». Algunos han preferido «abandonar su empleo» antes que soportar las continuas humillaciones, dejando muchas plazas vacantes.
- Un objetivo sospechoso: El denunciante sugiere que este acoso podría tener un fin económico: «el objetivo de Milayne finalmente es crear Mipymes», posiblemente para quedarse con los espacios o negocios vaciados.
Pero su falta de moral, afirma el texto, no es solo laboral. Se recuerda un «hecho vergonzoso» donde su exmarido le propinó golpes delante de todos los empleados al descubrir su infidelidad con su jefe superior.
Lo más grave son sus antecedentes: En 2017, Milayne Pérez fue acusada y llevada a juicio por delitos como robo continuado, desvío de recursos, apropiación indebida y enriquecimiento ilícito en un trabajo anterior. Fue separada de su cargo, pero luego «reapareció nuevamente amparada por su amante y jefe, Francisco Hernández Blanco».
En aquel juicio, según la denuncia, un joven llamado Juan Carlos terminó siendo el responsable porque su firma aparecía en documentos, en una «jugada muy inteligente de Milayne». Él fue a prisión «varios años», y ella, en un gesto cínico, «lo visitaba en la cárcel llevándole alimentos». Hoy, se siente «confiada» porque «su nueva pareja es fiscal y limpió su historial».
2. Francisco Hernández Blanco: El amante, jefe y encubridor
Es identificado como el gerente general de la Sucursal de Gastronomía Cimex. Su papel sería el de protector y cómplice:
- Es el «amante de muchos años» de Milayne Pérez.
- Fue quien la «amparó» para que reingresara al sistema tras su separación por corrupción.
- Es beneficiario final, según la denuncia, de las ganancias ilícitas.
3. La mecánica del robo: El «Bodegón de 5ta B y 60»
La denuncia detalla el supuesto mecanismo de desvío:
- Lugar: El Bodegón de 5ta B y 60.
- Cómplice clave: Osvaldo Acosta, administrador de dicho bodegón, quien también le sirve de chófer a Milayne.
- Modus operandi: Usan el auto Subaru rojo, chapa B 160 058, de Osvaldo Acosta para «robar mercancía».
- El centro de operaciones: Este bodegón sería el lugar «donde se realizan las fechorías que les da múltiples ganancias», de las cuales Francisco Hernández Blanco «igualmente obtiene dinero».
La impunidad y la evidencia
El denunciante afirma con exasperación que «nadie toma medidas», a pesar de que existen «videos que se enviaron a la dirección de la PNR». Adjunta fotos de los implicados para que se vean sus rostros.
Sus exigencias finales son un grito de auxilio: «Basta de abuso con los empleados, basta de corrupción. Los dirigentes deben tomar medidas con todos, realicen auditorías serias que no se dejen comprar por estos corruptos.»
Resumen:
Una detallada denuncia acusa a Milayne Pérez, jefa de la Unidad Comercial Amelia de Cimex, y a su amante y jefe superior, Francisco Hernández Blanco, de dirigir una red de corrupción que incluye maltrato brutal a empleados, desvío de mercancía a través de un bodegón administrado por un cómplice (Osvaldo Acosta), y el encubrimiento de un pasado judicial de Milayne por robo. Se alega que su nueva pareja, un fiscal, le limpió el historial.
Nota breve final:
Esta denuncia es el retrato de libro de la corrupción sistémica: una persona condenada por robo es protegida por su amante-jefe para reinsertarse en un cargo de confianza, desde donde monta un esquema de desvío, amedrenta a testigos y cuenta con la supuesta complicidad de la justicia (un fiscal que «limpia» historiales). Es el círculo perfecto de la impunidad, donde el poder personal, las relaciones íntimas y el abuso de autoridad se fusionan para crear un feudo de ilegalidad a plena luz del día, mientras empleados y el Estado son las víctimas.














