Productores de la zona de La Martí acusan a directivos, especialmente a Ángel Chávez Núñez del CAI Arroz Fernando Echenique, de obligarlos a desbaratar diques y muros construidos con su esfuerzo y dinero, tras no proveer los recursos para la siembra.
Una denuncia colectiva de campesinos arroceros del municipio Yara, en Granma, llega a esta redacción para exponer lo que califican como un trato injusto, caprichoso y contraproducente por parte de la dirección de la empresa estatal a la que están asociados. Los productores, vinculados al CAI Arroz Fernando Echenique (Empresa de Arroz de Yara), denuncian maltrato verbal, amenazas, falta total de insumos y, como colmo, una orden que les causa perjuicio económico y moral: destruir una obra de infraestructura que ellos mismos financiaron y construyeron con gran esfuerzo.
Los campesinos, quienes se describen como trabajadores que «cumplimos con lo establecido» y han logrado «enormes producciones con buenos rendimientos» en la extensa área arrocera de la zona de La Martí, dirigen sus quejas principalmente contra el directivo Ángel Chávez Núñez.
Los puntos centrales de la denuncia son:
- Falta de insumos y apoyo: A pesar de las exigencias de producción, la empresa «no son capaces de suministrar los insumos y recursos que se necesitan para llevar a cabo una buena producción». Los campesinos han tenido que gestionar y costear por su cuenta los recursos para preparar la tierra.
- La orden absurda y costosa: Tras esta preparación inicial, los productores realizaron, con sus propios medios, la costosa y vital labor de «levantar diques (muros)» para el manejo del agua del arrozal. Ahora, el directivo Ángel Chávez Núñez «está exigiendo y obligándonos a desbaratar» esa infraestructura recién terminada. La denuncia es enfática: «no estamos hablando de 5 mil pesos, hablamos de miles y hasta millones de pesos invertidos» en una labor que un «capricho» quiere mandar a derrumbar.
- Maltrato y amenazas: El clima laboral es descrito como hostil. Los campesinos aseguran sufrir «amenazas y maltratos verbales por partes de los directivos», lo que se suma a la frustración por la falta de apoyo logístico.
- Desamparo del productor: La queja final resume una sensación de abandono: «ni eso tenemos los campesinos, apoyo de nadie». Acuden a la opinión pública porque sienten agotadas las vías internas y ven cómo su trabajo e inversión son menospreciados por decisiones que consideran irracionales y dañinas para la producción que tanto necesita el país.
Los denunciantes no especifican el motivo técnico o oficial que esgrime el directivo para ordenar el desbarate de los diques, pero dejan claro que la orden carece de sentido para ellos, representando un despilfarro de esfuerzo, tiempo y dinero campesino, justo en un sector estratégico para la seguridad alimentaria.
Resumen: Campesinos arroceros asociados al CAI Fernando Echenique en Yara denuncian que el directivo Ángel Chávez Núñez los maltrata, no les provee insumos y ahora los obliga a destruir los diques y muros que ellos construyeron con su propio dinero y esfuerzo para la siembra, causándoles un grave perjuicio económico.
Nota: Esta denuncia va más allá de un conflicto laboral. Es la voz de los que producen los alimentos chocando contra el muro de una gestión burocrática que parece desconectada de la realidad del campo. Ordenar destruir una infraestructura productiva hecha con sacrificio particular no solo es irracional, sino un acto de sabotaje contra la producción nacional. Mientras se habla de soberanía alimentaria, casos como este muestran cómo las malas decisiones y el autoritarismo a nivel micro pueden estar hundiendo los esfuerzos de quienes realmente trabajan la tierra.














