Una madre de tres niños describe desde el anonimato cómo directivos municipales desvían la ayuda alimentaria, incluyendo arroz llegado en tren desde Santiago, mientras la población sufre escasez extrema.
Desde el anonimato más estricto, movida por el miedo a represalias pero también por la indignación de ver a sus hijos sufrir las consecuencias, una madre de tres niños residente en Yara, Granma, ha enviado una desgarradora denuncia sobre el desvío sistemático de alimentos destinados a la población. Su testimonio pinta un cuadro de corrupción descarada y abandono en medio de la crisis alimentaria que vive el territorio.
La denunciante relata que, al menos desde noviembre, se viene produciendo la «desaparición de la leche de los niños», un hecho que califica como una muestra más de una «corrupción total» que envuelve a los directivos del municipio. Su denuncia se centra especialmente en un cargamento de arroz donado que llegó a la localidad.
El itinerario sospechoso del arroz donado:
- Llegada: El arroz ingresó al municipio a través del «tren santiaguero hasta Yara».
- Traslado innecesario: En lugar de ser almacenado o distribuido desde un punto lógico, fue «trasladado hasta Veguitas en camiones, gastando combustible». La denunciante cuestiona este paso: «pudiendo dejarlo en el mismo Veguita» (sic), insinuando que el movimiento buscaba dispersar y opacar el rastro de la mercancía.
- El desvío y la venta ilegal: La ayuda nunca llegó a su destino final. «De igual forma tampoco se alcanzó», afirma. Los rumores entre la población («los chismes que repartieron») señalan que el alimento «fue vendido por fuera». La prueba, dice, está a la vista: «Porq andan en la calle», refiriéndose a que el producto aparece en el mercado informal.
La denunciante contrasta esta movilización de recursos para un traslado sospechoso con la parálisis habitual: «Aquí en la Martí dicen q no hay combustible nunca para traer nada», refiriéndose a su circunscripción. Esta contradicción evidencia, a su juicio, que los recursos (como el combustible) se emplean para beneficio particular de la red corrupta, no para el pueblo.
Con una mezcla de tristeza y rabia, la mujer expresa su impotencia: «Quisiera poder gritar a los cuatro vientos pero lamentablemente no se tiene voz aquí y debe ser en el anonimato». Su conclusión es categórica y desesperanzadora: «Y aquí en Yara les da lo mismo lo q pase, siguen robándole al pueblo a la cara. Y no pasa nada».
Finalmente, menciona de pasada otro escándalo en ciernes: «lo del círculo infantil ahora Ezequiel también va a ayudar», sugiriendo que las irregularidades se extienden a otras instituciones como los jardines infantiles.
Resumen: Una denuncia anónima de una madre en Yara acusa a directivos municipales de desviar y vender en el mercado negro alimentos donados, como un cargamento de arroz llegado en tren desde Santiago. Relata la desaparición de la leche infantil y un patrón de corrupción que opera con impunidad total, mientras la población carece de lo más básico.
Nota: Este testimonio anónimo es el grito ahogado de una ciudadanía que siente que la ha traicionado su propia administración. Cuando los alimentos donados para paliar el hambre se convierten en mercancía de lucro para una red corrupta, se cruza una línea ética brutal. La denuncia no solo habla de robo, sino de la fractura del pacto social más elemental: el que obliga a los gobernantes a proteger, no a depredar, a los más vulnerables.














