Frente a una crisis energética crónica y una dependencia externa cada vez más vulnerable, la estatal Cuba-Petróleo (Cupet) está perforando nuevos pozos en el occidente del país con el discurso de alcanzar la «soberanía energética». Sin embargo, las propias cifras oficiales revelan una dura verdad: el incremento productivo es insuficiente, no logra cubrir la demanda y está lejos de terminar con los apagones que castigan a la población. La producción nacional apenas aporta poco más del 50% de la electricidad, en un sistema con déficits de hasta el 60%.
El plan de Cupet: perforar donde hay «menor riesgo»
Según informó el periódico oficial Granma y el Noticiero Nacional de Televisión, Cupet está ejecutando un programa estratégico de exploración y perforación enfocado en la franja norte del occidente cubano, específicamente en los yacimientos de Varadero Oeste y Fraile, entre La Habana y el famoso balneario.
Osvaldo López Corso, jefe del Grupo de Exploración y Yacimiento de Cupet, explicó la estrategia: se priorizan áreas con menor riesgo geológico y mayor conocimiento del subsuelo, basado en estudios sísmicos previos. Ante la falta de plataformas marinas (que atribuyen al embargo estadounidense), apuestan por técnicas de perforación horizontal desde tierra firme hacia yacimientos bajo el mar.
Los límites de la producción: pozos viejos y un ritmo lento
Pese al optimismo del anuncio, Cupet reconoce importantes limitaciones estructurales:
- Pozos Envejecidos: Gran parte de los pozos en explotación superan los 10 o incluso 20 años de uso, lo que provoca un declive natural e irreversible de la producción.
- Ritmo Insuficiente: El ritmo actual de apertura de nuevos yacimientos es de apenas dos a cuatro al año, un número insuficiente para compensar la caída de los pozos antiguos.
- Meta Modesta: López Corso señaló que un incremento sostenido de la perforación podría sumar entre 500 y 600 toneladas diarias de petróleo a la producción nacional. Aunque lo calificó de «significativo», no precisó plazos ni el impacto concreto sobre el déficit eléctrico.
Las cifras que desnudan la dependencia
Los datos oficiales, incluso los que muestran una leve mejoría, confirman la profundidad de la crisis:
- Producción 2025: Se estima que Cupet extrajo 2.2 millones de toneladas de crudo, revirtiendo parcialmente 13 años de caída, y 1,130 millones de m³ de gas natural (cifra no vista en 9 años).
- Cobertura Insuficiente: Este volumen de gas apenas cubre alrededor de un tercio de la demanda nacional. Para lograr una independencia energética real, Cuba tendría que casi triplicar su producción actual.
- Generación Eléctrica: El crudo y gas nacionales generan algo más del 50% de la electricidad. El resto depende de combustibles importados.
- Déficit Crónico: El sistema eléctrico opera con déficits de entre el 52% y el 60%, traducidos en apagones prolongados y falta de combustible.
El contexto desfavorable: Venezuela, presión de EE.UU. y una advertencia económica brutal
La búsqueda de soberanía choca con una realidad geopolítica y económica adversa:
- Colapso del Suministro Venezolano: La marcada caída y las interrupciones de los envíos desde Venezuela, el principal suministrador histórico, han reducido una parte sustancial del petróleo que recibía Cuba.
- Presión Estadounidense: Las medidas de presión de EE.UU. han limitado aún más el flujo de combustibles hacia la isla.
Los expertos son pesimistas. El economista cubano Miguel Alejandro Hayes realizó una proyección devastadora citada por la agencia EFE: si la disponibilidad de combustible cayera un 30% (un escenario plausible dada la volatilidad venezolana), las consecuencias serían:
- Caída del PIB: Cerca de un 27%.
- Reducción del consumo de los hogares: Un 30%.
- Inflación galopante: Los precios de alimentos e insumos básicos podrían dispararse un 60%.
Lista de puntos clave de la crisis energética cubana
- 🛢️ Empresa a cargo: Cupet (Cuba-Petróleo).
- 🎯 Objetivo declarado: Avanzar hacia la «soberanía energética».
- 📍 Zona de perforación: Franja norte del occidente (Yacimientos Varadero Oeste y Fraile).
- ⚠️ Limitaciones: Pozos envejecidos (+10-20 años), ritmo lento (2-4 pozos nuevos/año), tecnología limitada por el embargo.
- 📈 Producción reciente (2025): ~2.2M toneladas de crudo y 1,130M m³ de gas (leve repunte tras años de caída).
- ⚡ Cobertura eléctrica: Petróleo/gas nacional generan >50% de la electricidad.
- 🔋 Déficit del sistema: Entre 52% y 60%, causando apagones prolongados.
- 🆘 Dependencia crítica: Producción nacional cubre solo ~1/3 de la demanda de gas. Necesita casi triplicarla para ser independiente.
- 🌎 Contexto externo: Colapso de envíos desde Venezuela + presión de EE.UU. = suministro externo muy vulnerable.
- 💥 Advertencia económica (Hayes): Caída del 30% en combustible podría llevar a colapso del PIB (-27%), consumo (-30%) e inflación (+60%).
Conclusión: Una soberanía esquiva en medio de un precipicio
El plan de perforación de Cupet es, en el mejor de los casos, un parche modesto sobre una hemorragia masiva. La «soberanía energética» anunciada suena más a un eslogan político que a un objetivo alcanzable a corto o mediano plazo, dada la magnitud del déficit, la obsolescencia de la infraestructura y la crítica dependencia de un suministro externo que se evapora.
Cuba se encuentra atrapada en una trampa energética: sin una inyección masiva de capital, tecnología y cooperación internacional –algo improbable bajo el embargo y la actual política estadounidense–, su capacidad de incrementar la producción propia es marginal. Mientras, la base de su sistema, el petróleo venezolano subsidiado, se desvanece, acercando al país al escenario catastrófico descrito por economistas como Hayes.
La verdadera soberanía energética para Cuba no está en unos pocos pozos nuevos, sino en una transformación radical de su matriz hacia fuentes renovables y una apertura económica que le permita comprar combustible en el mercado internacional. Mientras eso no ocurra, los apagones y la vulnerabilidad serán la constante, y la soberanía, un discurso que se apaga con la luz.
Nota: Cada nuevo pozo que anuncia Cupet es una gota en un desierto de necesidad. La crisis energética cubana es el síntoma más visible de un modelo económico agotado y de una dependencia geopolítica que se vuelve en su contra. Mientras el gobierno habla de soberanía, los ciudadanos cuentan las horas a oscuras. En esa brecha entre la retórica oficial y la experiencia diaria se mide la profundidad real del colapso.














