Un cliente solicitó que se investigue la calidad del pan de 50 pesos vendido el pasado 1ro de Mayo en el establecimiento capitalino. Según su testimonio, el producto anuncia un peso de 100 gramos, pero “al tocarlo o manipularlo” se percata de que no cumple con el gramaje estipulado. “Si no hay suficiente harina, que no hagan el pan o no cobren el mismo precio”, exige.
Un ciudadano, que ha solicitado mantener su identidad en el anonimato por temor a represalias, ha contactado a nuestra redacción para denunciar la calidad de los panes “liberados” en la panadería Lussan, ubicada en La Habana Vieja.
Según su testimonio, el pasado 1ro de Mayo compró varios panes a 50 pesos cada uno. En la pizarra del establecimiento se indicaba que el pan debía pesar 100 gramos.
“Según la pizarra tienen un peso de 100 gramos. Sin embargo, al tocarlos o manipularlos me percaté de que era, en el buen cubano, ‘aire nada más’. Tenían cierto tamaño, pero el peso no era el indicado.”
Una práctica de apariencia engañosa
El denunciante afirma que no se quejó ante la administración de la panadería porque anticipaba una respuesta evasiva.
“La razón por la cual no le informé a la administración es por la sencilla razón de que sabía que iban a justificar lo injustificable.”
Solicitud al consumidor
Ante esta situación, el ciudadano pide que las autoridades reguladoras presten atención al caso.
“Solicito de favor se revise y analice este asunto. Si no hay suficiente harina, que no hagan el pan o no cobren el mismo precio si no cumplen con el gramaje.”
Resumen:
Un ciudadano denuncia que los panes “liberados” de 50 pesos en la panadería Lussan de La Habana Vieja no cumplen con los 100 gramos anunciados. Califica el producto de “aire nada más” y pide una revisión, ya que temía que la administración justificara lo injustificable. Exige que si no hay harina, no se cobre el mismo precio.
Nota final:
La denuncia refleja el cansancio del cubano ante una práctica habitual: pagar por un producto cuyo peso real no es el que declara la pizarra. El pan es un alimento básico en la dieta nacional, y cuando su peso se reduce, la economía del consumidor se resiente.
El Ministerio de Comercio Interior (MINCIN) debe garantizar que la balanza de la panadería Lussan esté calibrada y que los inspectores verifiquen el cumplimiento del gramaje declarado. El denunciante solo pide honestidad: si no hay harina suficiente, que no mientan con el peso.














