Cuatro encapuchados irrumpieron de madrugada en la oficina comercial, golpearon al vigilante y huyeron en un auto blanco; días antes, el mismo local había sido apedreado mientras el custodio estaba de guardia
Un custodio de la oficina comercial de la Empresa Eléctrica en Torriente, Matanzas, resultó herido durante un violento asalto ocurrido en horas de la madrugada, según información difundida por Christian Arbolaez y recogida por medios independientes .
🔍 El asalto: encapuchados, violencia y un botín estratégico
Cuatro individuos encapuchados entraron al inmueble y agredieron físicamente al trabajador encargado de la vigilancia. El custodio recibió golpes y una herida en la espalda provocada con un objeto punzante. Afortunadamente, el joven sobrevivió a la agresión .
Entre los artículos sustraídos se encuentra la batería utilizada para los paneles solares de la instalación —un equipo vital en medio de la crisis energética que azota al país—, además de la mochila del custodio y un candado. Los asaltantes habrían abandonado el lugar a bordo de un automóvil blanco .
El inmueble está situado en la carretera que conduce hacia el puesto de mando del cítrico, cerca de la salida de Torriente .
⚠️ Un antecedente que genera sospechas: el apedreo previo
Días antes del asalto, el mismo local había sido apedreado mientras el propio custodio se encontraba de servicio. Este antecedente ha llevado a algunos residentes a sospechar que los responsables podrían haber estado observando previamente el lugar .
La hipótesis de una vigilancia previa no ha sido confirmada por las autoridades, pero el patrón —primero un apedreo, luego un asalto violento con un botín específico— sugiere un grado de planificación que preocupa a la comunidad .
La Policía acudió posteriormente al lugar para realizar las primeras diligencias e interrogar a personas relacionadas con el incidente .
📊 El robo de paneles solares: un delito en auge
Este asalto se enmarca en una ola creciente de robos de sistemas fotovoltaicos en toda Cuba. El propio órgano oficial Juventud Rebelde publicó en julio de 2026 un artículo titulado “Un delito en los tejados”, donde reconocía que “el robo de paneles solares se manifiesta como un nuevo modus operandi dentro del catálogo de delitos contra el patrimonio” .
El artículo oficial señala que “detrás de cada panel robado hay un comisor de delito que, al alimentar el mercado informal, se burla de un empeño de años y antepone su ganancia inmediata al bien común”. Y advierte: “Es hora de asumir posturas ejemplarizantes con quienes lucran a costa de la transición energética” .
En Torriente ya se había registrado un incidente similar: desconocidos cortaron los cables que conectaban nueve paneles solares destinados a alimentar la turbina que bombea agua a varios edificios. En aquella ocasión, el sereno fue llevado ante la ley acusado de abandonar su puesto .
⚡ El contexto: ocho apagones generales en 2026
El robo de esta batería ocurre en un momento crítico para el sistema eléctrico cubano. Cuba acaba de restablecer el servicio tras su octavo apagón general del año, ocurrido el 18 de septiembre y que dejó al país sin electricidad durante más de 32 horas .
El jefe de operaciones de la UNE, Lisner Cruz, explicó que la interconexión fue “muy difícil” y que el país no dispone de combustible para la producción termoeléctrica, dependiendo solo de “los bloques térmicos y sistemas de producción con petróleo crudo y gas nacionales”, además de la energía fotovoltaica .
En este contexto, cada panel solar y cada batería robada representa un golpe directo a la capacidad de resistencia de una infraestructura ya al límite.
Nota de LMS reporta: El asalto a la oficina comercial de la Empresa Eléctrica en Torriente es un hecho que combina violencia, planificación y un objetivo claro: robar la batería que garantiza el respaldo energético de una instalación crítica. El custodio herido, el apedreo previo sin respuesta policial y la huida en un auto blanco dibujan el retrato de una banda que opera con impunidad. Mientras tanto, el gobierno reconoce en sus propios medios que el robo de paneles solares es un delito en auge que “golpea de lleno los intentos titánicos de una nación bloqueada por ganar la batalla electroenergética” . La pregunta que queda es: ¿cuántos custodios más tendrán que ser heridos y cuántas baterías más tendrán que desaparecer antes de que alguien haga algo?














