El despliegue del grupo de ataque estadounidense coincide con el reforzamiento de la defensa aérea venezolana con sistemas rusos e iraníes, en un escenario de máxima alerta regional.
El Grupo de Ataque del portaaviones USS Gerald R. Ford, la nave más avanzada de la Armada de Estados Unidos, ha llegado a aguas del Caribe en lo que el Pentágono describe como una misión contra el narcotráfico y el crimen transnacional. Sin embargo, su despliegue se produce en un momento de extrema tensión con Venezuela, donde el régimen de Nicolás Maduro, con apoyo de Rusia e Irán, acelera el reforzamiento de su deteriorada red de defensa aérea ante lo que califica como una «inminente agresión» estadounidense.
La presencia del Ford —acompañado por los destructores lanzamisiles USS Bainbridge, USS Mahan y USS Winston S. Churchill— representa la mayor demostración de fuerza naval de Estados Unidos en la región en años. Con más de 4,000 marineros y decenas de aeronaves de combate, incluyendo F/A-18 Super Hornet y aviones de guerra electrónica E/A-18G Growler, el grupo tiene capacidad para operaciones sostenidas de vigilancia y combate.
Carrera Armamentística en el Caribe
Mientras el Ford se despliega, Venezuela no permanece inactiva. Sistemas antiaéreos rusos Buk-M2E (SA-17 Grizzly) han sido avistados en el aeropuerto militar La Carlota de Caracas, sumándose a los sistemas de largo alcance S-300VM ya desplegados. Estos sistemas, con un alcance de hasta 45 kilómetros, pueden interceptar múltiples blancos aéreos simultáneamente. Además, Irán ha suministrado misiles Bavar-373, y miles de misiles portátiles Igla-S han sido distribuidos por el territorio venezolano.
Aunque analistas internacionales estiman que solo entre el 25% y 40% de este escudo antiaéreo está plenamente operativo debido a sanciones y falta de repuestos, su presencia simboliza la profundización de la alianza militar entre Caracas, Moscú y Teherán, y podría suponer un desafío para cualquier operación aérea estadounidense en la región.
Preparativos y Temores de Confrontación
El despliegue ocurre en un contexto de creciente retórica hostil. La administración Trump ha identificado instalaciones militares venezolanas presuntamente vinculadas al narcotráfico como posibles objetivos, mientras el régimen de Maduro mantiene un estado de emergencia y ha movilizado a sus fuerzas armadas y milicias.
La líder opositora y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, respaldó desde Miami la postura de Washington, calificándola de «absolutamente correcta». Mientras, la recompensa por la captura de Maduro, acusado de narcotráfico, asciende a 50 millones de dólares.
La llegada del USS Ford al Caribe marca un punto de inflexión geopolítico, transformando la cuenca en un tablero de ajedrez militar donde cualquier movimiento podría acelerar una confrontación de consecuencias impredecibles para toda la región.














