La Empresa Caisa asegura que ocho unidades serán entregadas este mes, pero la población sigue atrapada entre rutas desaparecidas, precios prohibitivos y una dependencia total del sector privado
En medio de una crisis de transporte público que ha convertido los desplazamientos en una odisea diaria para millones de cubanos, el gobierno anunció un nuevo plan para reparar 100 ómnibus destinados al sistema de transporte, especialmente en La Habana. Según publicaciones oficiales como Granma y El Artemiseño, la Empresa Productora de Ómnibus Evelio Prieto Guillama (Caisa) —única ensambladora de este tipo en la isla— trabaja en la recuperación de 60 unidades rígidas Yutong y 40 articuladas, que deberían incorporarse gradualmente hasta 2026.
La directiva de Caisa prometió que los primeros ocho ómnibus reparados serán entregados dentro del mes en curso. Sin embargo, este anuncio choca frontalmente con la realidad cotidiana que enfrenta la población: rutas que han desaparecido, frecuencias impredecibles y paradas abarrotadas desde la madrugada. La incapacidad del transporte estatal ha obligado a miles de familias a depender de vehículos privados, una alternativa con costos elevados que golpea los ya maltrechos bolsillos de los cubanos, haciendo de un simple viaje al trabajo, la escuela o un hospital un lujo inaccesible para muchos.
El propio reporte oficial reconoce que el plan de reparación ha sufrido retrasos significativos debido a problemas estructurales como los apagones prolongados y la falta de combustible para trasladar al personal durante el segundo semestre de 2025. Para sortear estas limitaciones, la empresa depende crucialmente de un donativo de piezas y componentes provenientes de China, además de la fabricación local de algunas partes y la contratación de terceros dentro de la industria nacional. Esta dependencia subraya que incluso los esfuerzos por reactivar el transporte público permanecen atados a la ayuda externa.
Mientras las autoridades prometen una recuperación gradual a largo plazo, la experiencia diaria de los ciudadanos es la de un sistema hundido: horas de espera bajo el sol, viajes en condiciones de hacinamiento y un gasto desproporcionado que consume gran parte de los ingresos familiares. El anuncio de reparación, presentado como una solución, llega percibido por muchos como una medida insuficiente y tardía frente a una crisis que ya es asfixiante.
Resumen: El gobierno cubano anunció un plan para reparar 100 ómnibus ante el colapso total del transporte público, un sistema que depende de donaciones chinas y que contrasta con la realidad de rutas inexistentes y precios prohibitivos del transporte privado.
Nota: La brecha entre los anuncios oficiales y la experiencia cotidiana de movilidad en la isla ejemplifica la profundidad de la crisis de infraestructura y la desconexión entre la planificación estatal y las necesidades urgentes de la población.














