La detención de un hombre, quien ya cumplía condena por narcotráfico y gozaba de un permiso penitenciario, reaviva el debate sobre la efectividad y los fines de la campaña oficial «Tolerancia Cero».
Un operativo del Ministerio del Interior (MININT) en Guantánamo resultó en la captura de un individuo que transportaba hachís, un derivado del cannabis, a bordo de un ómnibus Yutong en la ruta Baracoa-Guantánamo.
La interceptación se realizó en el Punto de Control Policial «El Bagá», donde un perro antidrogas detectó la sustancia. Sin embargo, el caso adquirió mayor notoriedad al revelarse que el detenido se encontraba actualmente sancionado por tráfico de drogas y estaba disfrutando de un permiso temporal de salida de prisión, un beneficio carcelario.
La detención, ampliamente divulgada por perfiles oficialistas como parte de la campaña «Tolerancia Cero contra el narcotráfico», generó una intensa reacción en redes sociales. Muchos usuarios exigieron un endurecimiento de las penas y la eliminación de beneficios para condenados por este tipo de delitos. «Y qué hace un traficante con permiso fuera de la prisión.
Les otorgan beneficios a quienes no se lo merecen», expresó un indignado internauta. Frases como «¡No lo suelten más!» y reclamos de cadena perpetua dominaron la conversación. No obstante, surgieron voces críticas que cuestionaron el enfoque selectivo de estas operaciones.
Algunos usuarios se preguntaron cuándo se investigaría con el mismo celo a los «delincuentes mayores» responsables de desfalcos millonarios, insinuando que estos arrestos podrían actuar como una cortina de humo para desviar la atención de problemas más graves, como la circulación de drogas sintéticas, o de la ineficacia estatal en otros ámbitos.














