El presidente estadounidense se negó a revelar detalles, pero confirmó que ya tiene una postura definida mientras continúa el despliegue militar en el Caribe.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes que ya ha tomado una decisión respecto a posibles acciones militares contra Venezuela, aunque se abstuvo de proporcionar detalles sobre los próximos pasos durante un breve intercambio con la prensa antes de abordar el avión presidencial.
“Ya me decidí. No puedo decirles qué será”, declaró Trump, añadiendo que su administración “ha avanzado mucho con Venezuela en términos de frenar la entrada masiva de drogas”.
La declaración se produce tras una serie de reuniones del mandatario con altos mandos del Pentágono, incluidos el secretario de Guerra, Pete Hegseth, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine. De acuerdo con informes del Washington Post, en estos encuentros se evaluaron diversas opciones militares en el marco de la operación “Lanza del Sur”.
Desde agosto, Estados Unidos ha reforzado significativamente su presencia militar en la región, con aproximadamente 10.000 efectivos desplegados y el portaaviones USS Gerald R. Ford operando en aguas del Caribe. La misión declarada es interrumpir el tráfico de drogas procedente de Venezuela y neutralizar a organizaciones criminales que, según Washington, tienen vínculos con el gobierno de Nicolás Maduro.
Mientras el Comando Sur continúa realizando operaciones de interdicción marítima —como la reciente destrucción de una embarcación con cuatro presuntos narcotraficantes a bordo—, Trump ha mantenido una estrategia de ambigüedad respecto a una posible escalada.
Por su parte, el presidente venezolano Nicolás Maduro ha respondido con un llamado a la movilización de 200.000 militares y ha instado a la población a prepararse para una “lucha armada”, acusando a Estados Unidos de fabricar una guerra en su contra.
Hasta el momento, las acciones estadounidenses se han centrado en objetivos navales, sin que se hayan autorizado operaciones terrestres. No obstante, funcionarios han señalado que las opciones están sobre la mesa y podrían ejecutarse rápidamente si el presidente así lo ordena.
La frase “ya me decidí” marca un punto de inflexión en la crisis bilateral y mantiene en vilo a la región, que observa con preocupación la posibilidad de un conflicto de mayores proporciones.














