El buque, procedente de la Bahía de Nipe, habría traído entre 390,000 y 410,000 barriles de combustible a Matanzas, en medio de un panorama de extrema escasez, apagones prolongados y racionamiento extremo. Su llegada genera más preguntas que certezas sobre el futuro del suministro.
En un momento de asfixia energética total, la llegada del tanquero «Sandino» al puerto de Matanzas este sábado ha capturado la atención nacional. El buque, procedente de la Bahía de Nipe en Holguín, transportaría una carga estimada de combustible que, aunque significativa, es insuficiente para revertir la crisis estructural que paraliza al país.
Según datos de monitoreo marítimo divulgados por el internauta cubano Joankelin Sánchez y recogidos por medios independientes, el «Sandino» podría estar entregando entre 390,000 y 410,000 barriles de crudo o derivados. Sin embargo, la opacidad oficial rodea la operación: no se ha confirmado el tipo de combustible, el volumen exacto, el plan de descarga ni el destino final de la carga. Tampoco está claro el origen último del petróleo, que aunque fue cargado en Nipe, pudo llegar allí desde otra procedencia incierta.
Contexto de una Crisis en Escalada:
La llegada del «Sandino» no es un evento aislado, sino un punto más en una curva descendente crítica:
- Agotamiento de Reservas Estratégicas: En enero, seis buques de GAESA concentraron en Matanzas lo que se consideraban las últimas reservas estratégicas del país, una maniobra interpretada como un intento desesperado por ganar tiempo.
- Fracasos Logísticos Internacionales: La crisis se profundizó con el desvío del petrolero «Mia Grace» (que iba de Togo a Cuba y terminó en República Dominicana) y el regreso vacío del tanquero «Emilia» desde Jamaica, frustrado por presiones políticas y el miedo a sanciones estadounidenses.
- Operaciones Furtivas y a Cuentagotas: Recientemente se supo de un cargamento de 150,000 barriles de gasolina desde Venezuela, una operación descrita por analistas como «sujeta a estricta supervisión internacional» y de volumen claramente insuficiente.
- Racionamiento Interno Extremo: Mientras estos buques navegaban, el gobierno implementaba las medidas de emergencia más duras en décadas: suspensión de la venta de combustible en CUP, racionamiento mediante plataforma digital con cupo de 20 litros en USD, postergación de la Feria del Libro, reducción del horario bancario y concentración de la actividad administrativa a 4 días.
El «Sandino»: ¿Alivio o Espejismo?
Analistas y ciudadanos coinciden en que la llegada de este tanquero, aunque necesaria, no representa una solución de fondo. Las cifras ilustran la magnitud del problema:
- Consumo Nacional Estimado: Cuba consume aproximadamente entre 120,000 y 150,000 barriles de petróleo por día para mantener un funcionamiento básico.
- Autonomía del Cargamento: Un cargamento de 400,000 barriles, en el mejor de los casos, proveería al país de combustible para apenas entre 2.5 y 3.3 días de consumo normal, sin considerar las pérdidas por refinación, distribución y la necesidad de reservar parte para la generación eléctrica y el sector industrial prioritario.
- No Resuelve la Crisis Eléctrica: Incluso si todo el cargamento fuera diésel o fuel oil para las termoeléctricas, su impacto en los apagones de más de 14 horas sería marginal y de muy corta duración.
La Tormenta Perfecta:
La situación actual es el resultado de una «tormenta perfecta»: el recrudecimiento del bloqueo petrolero de EE.UU., la pérdida de aliados logísticos por miedo a sanciones, la obsolescencia de la infraestructura energética nacional y una crisis económica que impide pagar al contado por suministros.
En este escenario, el «Sandino» es, en el mejor de los casos, un parche temporal. Su llegada podría significar un ligero respiro para prioridades absolutas (hospitales, bombeo de agua, algunos transportes esenciales) o la reposición mínima de inventarios para el racionamiento digital en USD. Pero no anuncia el fin de la crisis.
Resumen: El tanquero «Sandino» arribó a Matanzas con un cargamento estimado de 400,000 barriles de combustible, en medio del peor momento de la crisis energética cubana. La opacidad rodea su carga y destino. Analistas señalan que, aunque necesario, este volumen es insuficiente (equivale a apenas 3 días de consumo nacional) y no resuelve la crisis estructural de desabastecimiento, agravada por el bloqueo de EE.UU. y los fracasos logísticos internacionales.
Nota: La imagen del «Sandino» atracando en Matanzas es la metáfora perfecta del momento cubano: un solo barco cargado de esperanza llega a un país sumido en la oscuridad. Su carga, aunque vital, es una gota en un desierto de necesidad. La pregunta que queda es qué pasará cuando esos barriles se agoten, si no hay otro «Sandino» a la vista. Mientras, el país sobrevive a base de racionamiento digital, apagones y la suspensión de todo lo que no sea estrictamente esencial, esperando el próximo barco que quizás nunca llegue.














