Una trabajadora del sector educativo en Río Cauto, Granma, denuncia que Lisandra Sánchez Lemus, recién promovida a organizadora de la CTC municipal, fue sorprendida cobrando doble salario por el círculo infantil Ismaelillo. Según el testimonio, la directora del círculo y el director municipal de Educación la llevaron a un análisis donde se determinó que debía devolver el dinero, pero nunca lo hizo. También se le acusa de cobrar y apropiarse de las cuotas sindicales de los trabajadores. «Hasta cuándo la CTC del municipio Río Cauto tendrá la cara de con esas figuras representar a los trabajadores», cuestiona la denunciante, que aporta tres fotografías de las implicadas.
Una trabajadora del sector de educación en Río Cauto, Granma, que prefiere mantener su nombre en reserva por temor a represalias, ha contactado a nuestra redacción para denunciar la presencia de personas con antecedentes de corrupción en la cúpula sindical del municipio.
Según su testimonio, Lisandra Sánchez Lemus —quien recién fue promovida para asumir como organizadora de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) en Río Cauto— estuvo involucrada en un escándalo de doble salario y desvío de fondos sindicales.
La denunciante es clara:
«La compañera Lisandra Sánchez Lemus estuvo cobrando doble salarios por el círculo infantil Ismaelillo.»
Los hechos: doble salario descubierto y nunca devuelto
El caso fue detectado internamente. Según la denunciante, la directora del círculo infantil y el propio director municipal de Educación llevaron a Lisandra a un «análisis» para tratar el cobro indebido.
«Cuando se dan cuenta que estaba cobrando doble salarios, la directora del círculo, el director municipal de Educación la llevaron a un análisis y se quedó que tenía que pagar todo ese dinero.»
La resolución fue clara: Lisandra Sánchez Lemus debía devolver el dinero cobrado ilegalmente. Sin embargo, según la denunciante, eso nunca ocurrió.
«Hasta el PCC del municipio lo sabe y no hicieron nada.»
No solo no se le exigió el pago, sino que, lejos de ser sancionada, fue promovida a un cargo de mayor responsabilidad dentro de la estructura sindical.
El desvío de las cuotas sindicales
La denunciante añade una segunda falta igualmente grave:
«También cobró la cuotas del sindicato de los trabajadores del círculo y se lo cogió.»
Esta acusación implica que Lisandra Sánchez Lemus no solo se benefició ilegalmente del Estado (cobrando dos salarios), sino que también desvió fondos que pertenecían a los propios trabajadores. Las cuotas sindicales son el sustento de la organización para su funcionamiento y actividades. Su apropiación indebida afecta directamente a los afiliados.
La responsabilidad de la secretaria de la CTC
La denunciante también señala a Yurisleidis Urquiza Jeres, secretaria de la CTC en Río Cauto, por mantener en su equipo a una persona con estos antecedentes.
«¿Hasta cuándo la CTC del municipio Río Cauto tendrá la cara de con esas figuras representar a los trabajadores? ¿Y la secretaria Yurisleidis Urquiza Jeres seguirá con la cara de tener una ladrona como segunda en el cargo?»
La pregunta es directa y revela un profundo malestar entre los trabajadores de base: ¿cómo puede una organización que se presenta como defensora de los derechos de los trabajadores tener en su cúpula a personas señaladas por robarles?
Las pruebas: tres fotografías de las implicadas
La denunciante acompaña su testimonio con tres fotografías donde identifica a las dos funcionarias:
Una de las imágenes muestra a Yurisleidis Urquiza Jeres, descrita como «la de la bruza azúl» (bata azul), secretaria de la CTC municipal.
Las otras fotografías identifican a Lisandra Sánchez Lemus, la nueva organizadora.
La denunciante concluye su identificación con una frase que no deja dudas:
«Soy trabajadora de educación.»
El contexto: Río Cauto, un municipio asolado por la corrupción con protección de altas esferas
La denuncia sobre Lisandra Sánchez Lemus no es un hecho aislado. Río Cauto se ha convertido en un hervidero de denuncias de corrupción que involucran a funcionarios de todos los niveles, y donde las autoridades no solo no sancionan, sino que protegen y promueven a los implicados.
- Desvío de donaciones del huracán Melissa (2025-2026)
Una trabajadora del gobierno en Río Cauto denunció que las donaciones destinadas a los damnificados por el huracán Melissa fueron robadas . Una visita gubernamental detectó el robo, pero las responsables —identificadas como Fabiánne Columbie Zamora y Yadilis López— no fueron sancionadas. En lugar de enfrentar medidas disciplinarias o penales, «las enviaron para el PCC del municipio Río Cauto a pasar una escuela de cuadros» .
Es decir: robaron donaciones para damnificados y, en lugar de ser castigadas, las enviaron a estudiar para ser «mejores dirigentes». El mismo patrón que denuncia la trabajadora de educación: se detecta la falta, pero en lugar de sanción, hay promoción.
- Red de corrupción en el matadero «El Pastor» con protección del MININT
Trabajadores del Colectivo Laboral «El Pastor», perteneciente a la Empresa Agroindustrial de Granos Fernando Echenique en Río Cauto, denunciaron una red de corrupción que incluye tráfico de carne de res, robo de equipamiento, pérdida de ganado y falsificación de documentos .
La denuncia señala directamente a la cúpula de la empresa: Félix Francisc Jorge Suárez, el director de la UEB Camilo Figueroa, y el director general Edisnel .
Pero el dato más escalofriante es la protección institucional de la que gozan. Según la denuncia, «todos estos hechos siempre salen limpios por influencias del jefe del MININT en Río Cauto, quien abusando de su poder, obstaculiza cualquier investigación» .
Además, se afirma que varios directivos tienen antecedentes penales por malversación, violación de menores y corrupción de menores . A pesar de ello, siguen en sus cargos.
- Corrupción en la UEB Combinado Industrial Río Cauto (2024)
En agosto de 2024, CubitaNOW publicó una denuncia sobre la corrupción en la UEB Combinado Industrial Río Cauto Cayama, bajo la dirección de Jorge Pérez Olivera, apodado «El Padrino de Río Cauto» .
El funcionario poseía una de las casas más lujosas del municipio, un carro valorado en 13,000 USD y una motocicleta de un millón de pesos, supuestamente adquiridos con la venta de cerdos, aunque «los puerquitos no dan para tanto» .
Las denuncias describen un sistema donde las cifras de producción son alteradas y las sobras de cosechas (incluyendo toneladas de arroz) se venden para beneficio personal, con la complicidad del director de la entidad y la Jefa de Recursos Humanos .
- La misión sindical y el delito
En un contexto paradójico, la propia prensa oficial ha reconocido que la CTC debe jugar un papel en el enfrentamiento al delito y la corrupción. En conferencias municipales previas al XXI Congreso de la CTC, se destacó que «la guardia obrera [es] un puntal en el enfrentamiento al delito y la corrupción» y que «el delito y el robo implican el desvío de recursos necesarios para la producción o los servicios, lo cual no solo afecta a la economía y los ingresos de los trabajadores, sino además en el orden ideológico» .
Sin embargo, la denuncia de Río Cauto demuestra que, en la práctica, la CTC municipal está siendo dirigida por personas señaladas de cometer exactamente esos delitos.
El patrón: corrupción enquistada con protección oficial
Esta denuncia sobre la cúpula sindical de Río Cauto se suma a un patrón documentado en el municipio: la corrupción no solo no se castiga, sino que se premia.
Hecho Responsables señalados Consecuencia real
Doble salario y robo de cuotas sindicales Lisandra Sánchez Lemus Promovida a organizadora de la CTC
Desvío de donaciones del huracán Melissa Fabiánne Columbie Zamora, Yadilis López Enviadas a escuela de cuadros del PCC
Tráfico de carne y corrupción en matadero Félix Francisc, Camilo Figueroa, Edisnel Protegidos por jefe del MININT
Enriquecimiento ilícito en UEB industrial Jorge Pérez Olivera («El Padrino») Permanece en el cargo
El patrón es el mismo en todos los casos: se cometen delitos graves (desvío de donaciones, tráfico de carne, robo de fondos), las autoridades lo saben, y en lugar de sancionar, protegen, promueven o envían a los corruptos a «estudiar» para ser mejores dirigentes.
«Hasta cuándo la CTC tendrá la cara…»
La trabajadora de educación cierra su denuncia con una pregunta que resuena en todo el municipio:
«¿Hasta cuándo la CTC del municipio Río Cauto tendrá la cara de con esas figuras representar a los trabajadores?»
La pregunta es válida. La Central de Trabajadores de Cuba se presenta como la defensora de los derechos de los obreros. Pero si su cúpula municipal está integrada por personas que han robado a los trabajadores —cobrando doble salario y desviando sus cuotas sindicales—, ¿a quién representan realmente?
La denunciante ha dado nombres: Lisandra Sánchez Lemus, Yurisleidis Urquiza Jeres. Ha dado hechos: doble salario en el círculo infantil Ismaelillo, robo de cuotas sindicales, un análisis que determinó que debía pagar y nunca lo hizo. Ha dicho que el PCC lo sabe y no hizo nada. Y ha mostrado las pruebas: tres fotografías que identifican a las implicadas.
Resumen:
Una trabajadora del sector educativo en Río Cauto, Granma, denuncia que Lisandra Sánchez Lemus, recién promovida a organizadora de la CTC municipal, cobraba doble salario por el círculo infantil Ismaelillo y se apropió de las cuotas sindicales de los trabajadores. La directora del círculo y el director municipal de Educación la llevaron a un análisis donde se determinó que debía devolver el dinero, pero nunca lo hizo. El PCC del municipio lo sabe y no actuó. La denunciante cuestiona a la secretaria de la CTC, Yurisleidis Urquiza Jeres, por mantener en su equipo a una «ladrona». Aporta tres fotografías de las implicadas. El contexto del municipio muestra un patrón de corrupción enquistada con protección oficial, incluyendo el desvío de donaciones del huracán Melissa y redes de tráfico de carne protegidas por el MININT .
Nota final:
Lisandra Sánchez Lemus no debería estar organizando nada en la CTC. Debería estar devolviendo el dinero que cobró ilegalmente. Debería estar enfrentando un proceso disciplinario, no una promoción.
Yurisleidis Urquiza Jeres no debería tener «la cara» de presentarse como secretaria de los trabajadores mientras tiene a su lado a una persona señalada por robarles. Debería estar exigiendo cuentas, no dando segundas oportunidades.
El PCC del municipio Río Cauto no debería haber permitido que esto ocurriera. Debería haber actuado cuando se detectó el doble salario. Debería haber exigido la devolución del dinero. Debería haber impedido la promoción de una persona con antecedentes de corrupción.
Pero no lo hicieron. Y la corrupción sigue.
La trabajadora de educación ha hecho su parte: ha denunciado. Ha dado nombres. Ha mostrado fotos. Ha contado los hechos. Ahora les toca a las autoridades.
Las autoridades de la CTC nacional, el PCC, la Contraloría y la Fiscalía tienen la palabra. La trabajadora de Río Cauto ha preguntado: «¿Hasta cuándo?»
La respuesta, por ahora, sigue siendo un misterio.














