Darien Gómez Rabí, profesor habanense desde hace 23 años, fue enviado a La Habana en 2023 por la escasez de maestros. Mientras él trabaja en la capital, su familia en Charvil Redondo, Jiguaní, vive en condiciones inhumanas: una casa en ruinas donde residen su hijo de 11 años, sus padres (uno enfermo), sus abuelos (uno postrado) y su madre jubilada. A pesar de las promesas y los censos, nunca recibieron ayuda. Darien pide colaboración para comprar una casita cerca de su trabajo y poder atenderlos.
Una desgarradora petición de ayuda ha llegado desde Charvil Redondo, en el municipio Jiguaní, provincia Granma. Darien Gómez Rabí, profesor con 23 años de servicio, fue enviado a La Habana en agosto de 2023 para cubrir la escasez de docentes en la capital. Desde entonces, trabaja lejos de su familia, que vive en una casa en pésimas condiciones, sin que las autoridades atiendan sus reiterados reclamos.


La familia: cuatro generaciones en una casa que se cae
Darien describe la composición de su hogar:
- Su hijo de 11 años.
- Sus padres (su padre, jubilado del MININT, está enfermo).
- Sus abuelos (su abuela, postrada; su abuelo, de 90 años, sin jubilación).
- Su madre, jubilada.
Todos viven en una casa que, según las fotos adjuntas, está en muy mal estado, con graves daños estructurales.
La injusticia con el abuelo: 90 años y sin jubilación
El denunciante relata un caso especialmente cruel:
- «Mi abuelo no tiene jubilación porque el Estado le dijo que tenía que trabajar 10 años más para poder darle la jubilación».
- «Tiene 90 años, él trabajó más de 15 años en comunales».
Las promesas incumplidas: censos que no sirven



Darien enumera las veces que las autoridades han fallado:
- «Se le prometió una ayuda para arreglar la casa y jamás llegó».
- «Cuando el ciclón pasó, se hizo el famoso censo, pero nadie aparece en el listado».
- «Solo personas que no tienen problemas, que están resolviendo techos para negocios».
- «Educación en La Habana pidió un censo para ayudar a las familias de los profesores afectados por el ciclón… pero la ayuda se quedó en eso, promesas».
El drama económico: salarios que no alcanzan
El profesor explica por qué no puede ayudar a su familia desde La Habana:
- «Mi salario apenas me alcanza para comprar algo de comida».
- Su padre recibe 4,000 pesos de pensión; su madre, 3,190 pesos.
La petición: una casita cerca de su trabajo
Darien no pide limosna, pide una oportunidad:
- «Quiero comprarle una casita a mis padres, cerca de donde trabajo, para poder atenderlos y ayudarlos».
Para ello, comparte sus cuentas bancarias por si alguien puede colaborar:
- CUP: 9200-9598-7651-4585
- MLC: 9225-9598-7211-4910
Las pruebas


La denuncia incluye 7 fotografías que muestran el estado ruinoso de la casa y a su abuela postrada en condiciones precarias.

Resumen:
Darien Gómez Rabí, profesor con 23 años de servicio, fue enviado a La Habana en 2023 por la escasez de maestros. Su familia en Charvil Redondo, Jiguaní (su hijo de 11 años, sus padres, sus abuelos y su madre) vive en una casa en muy mal estado. Su padre (jubilado del MININT) está enfermo, su abuela postrada y su abuelo de 90 años no tiene jubilación a pesar de haber trabajado más de 15 años. A pesar de las promesas y los censos, nunca recibieron ayuda. Darien pide colaboración para comprar una casita cerca de su trabajo y poder atender a su familia. Comparte sus cuentas bancarias para quien pueda ayudar.
Conclusión:
Este caso es un ejemplo más de cómo el sistema abandona a quienes más lo necesitan. Un profesor que se fue a La Habana a trabajar por la escasez de maestros, dejando atrás a su familia, y que ahora ve cómo su casa se cae a pedazos sin que nadie le tienda una mano. Un abuelo de 90 años que trabajó más de 15 años y aún no tiene jubilación. Una abuela postrada. Promesas de ayuda que nunca llegan. Censos que solo sirven para beneficiar a quienes no lo necesitan.
Darien no pide limosna. Pide una oportunidad para comprar una casita digna para sus padres. Si alguien puede ayudar, sus cuentas están ahí. Y si las autoridades tienen algo de humanidad, deberían revisar su caso y darle la ayuda que merece. No es justo que un profesor con 23 años de servicio tenga que mendigar para que su familia tenga un techo digno.














