Una «oscilación de carga» en el Sistema Eléctrico Nacional provoca apagones masivos, agravados por la avería de la termoeléctrica Renté y la amenaza de la tormenta tropical Melissa.
La Habana y varias provincias cubanas fueron sacudidas este jueves por un nuevo y severo colapso parcial del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), que dejó a extensas zonas sin energía. El evento, ocurrido en un contexto de ya crónica inestabilidad, fue inicialmente atribuido por la Empresa Eléctrica de La Habana a una «oscilación de carga» que provocó un disparo de protección (DAF), afectando subestaciones críticas como Plaza, Tropical, Príncipe y Naranjito.
Este tipo de fallo, explican especialistas, es síntoma de un sistema frágil donde la generación y la demanda no logran sincronizarse, causando fluctuaciones bruscas que el deteriorada infraestructura no puede absorber. La Unión Eléctrica (UNE) reconoció de manera ambigua una «desconexión parcial» y prometió una «recuperación total en un breve tiempo», sin ofrecer detalles concretos a una población que enfrenta apagones diarios.
La crisis se profundizó con el anuncio de una nueva avería en la Central Termoeléctrica Antonio Maceo (Renté), en Santiago de Cuba, donde la Unidad 3 salió de servicio por un fallo técnico. Esta combinación de factores deja al sistema al borde del colapso total, paralizando servicios esenciales y aumentando la angustia ciudadana ante la inminente llegada de la tormenta tropical Melissa.














