Elier, jefe del almacén central del PCC en Granma, tiene un depósito clandestino en el camino a La Mosca Verde, donde se almacena mercancía para luego distribuirla a negocios particulares. Su hijo, también llamado Elier, es chofer y utiliza una van blanca del Partido para los traslados. Todo está apadrinado por Dusnei Blanco y protegido por la hermana de Elier, que trabaja en el Comité Central. Los denunciantes aseguran que los corruptos están «desesperados».
Una nueva entrega de información llega desde Granma, en el marco de las múltiples denuncias que este medio ha publicado sobre la red de corrupción enquistada en el Partido Comunista de Cuba en la provincia. Los denunciantes, que afirman tener a los corruptos «desesperados», aportan nuevos detalles sobre el entramado que involucra al almacén central del PCC y a sus principales figuras.
El contexto: los corruptos «andan asustados»
Los denunciantes comienzan con una observación reveladora: «Lo tenemos desesperados a todos». Aseguran que «el grupo 24 que los atiende ya anda investigando a través de la denuncia», en referencia a que las revelaciones públicas están teniendo efecto y las autoridades han comenzado a mover ficha.
Los nuevos datos: Elier, su hijo y el depósito clandestino
La información se centra en Elier, el jefe del almacén central del Partido Provincial, ubicado en Vivienda Campesinas. Recordemos que Elier ya había sido señalado en denuncias anteriores por estar apadrinado por su hermana, que trabaja en el Comité Central en La Habana.
Ahora se revelan nuevos detalles sobre sus operaciones:
- Tiene un hijo, también llamado Elier, que es chofer y se encarga de hacer traslados en la van blanca del Partido.
- La familia tiene un negocio en el municipio de Jiguaní.
- Poseen una «casa depósito» ubicada en el camino hacia La Mosca Verde, «frente a la granja avícola».
- En ese depósito se acumula la mercancía, y luego «se le da salida hacia diferentes negocios que tienen».
- Todo este entramado está «apadrinado por Dusnei Blanco«, jefe de oficina vinculado a Yudelkis Ortiz.
El transporte: van blanca del Partido
El hijo de Elier utiliza la van blanca con chapa del Partido para mover la mercancía desde el depósito hacia los distintos puntos de venta: Jiguaní, Yara, Manzanillo. Es decir, los vehículos oficiales del PCC se utilizan para abastecer una red de negocios particulares.
La protección: la hermana en el Comité Central
El denunciante recuerda el mecanismo que garantiza la impunidad de esta red: «La hermana de Elier trabaja en el Comité Central, por eso a Yudelkis Ortiz la secretaria le tapan todo». Es decir, hay una conexión directa entre la corrupción en Granma y las más altas instancias del Partido en La Habana.
Las pruebas
La denuncia incluye una fotografía del hijo de Elier, identificado como el chofer que mueve la mercancía en la van blanca.
Resumen: Nuevas revelaciones sobre la red de corrupción en el Partido de Granma: Elier, jefe del almacén central del PCC, tiene un depósito clandestino en el camino a La Mosca Verde donde almacena mercancía. Su hijo, también Elier, utiliza una van blanca del Partido para transportarla hacia negocios en Jiguaní, Yara y Manzanillo. Todo está apadrinado por Dusnei Blanco y protegido por la hermana de Elier, que trabaja en el Comité Central en La Habana. Los denunciantes aseguran que los corruptos están «desesperados» y que ya hay investigaciones en marcha.
Nota: Este nuevo testimonio confirma que la red de corrupción en el Partido de Granma es más extensa y organizada de lo que se pensaba. No se trata de casos aislados, sino de una estructura que utiliza bienes del Estado —como el almacén central y los vehículos oficiales— para montar un negocio paralelo que abastece a particulares en varios municipios.
La figura de Elier, con su hijo de chofer y su hermana en el Comité Central, es la prueba viviente de que la corrupción se sostiene sobre redes familiares y políticas que llegan hasta La Habana. Dusnei Blanco, el apadrinador, y Yudelkis Ortiz, la protectora, completan el cuadro.
Los denunciantes afirman que los corruptos están «desesperados» y que ya hay investigaciones en marcha. Ojalá que esta vez la desesperación se convierta en consecuencias reales. Porque mientras Elier y su hijo sigan moviendo mercancía en la van blanca, el pueblo seguirá esperando que algún día el Partido dé el ejemplo, en lugar de dar el mal ejemplo.














