Digna Pineda Gregorio, vecina de la calle Habana #704 (entre Sol y Porvenir), es sobreviviente de cáncer. Vive sola, sin hijos ni marido, con un salario de 3,200 pesos. Desde octubre de 2025, está sin techo ni baño después de que la Dirección Municipal de Vivienda de La Habana Vieja demoliera parte de su vivienda bajo el argumento de que estaba en mal estado. El presupuesto total para la reparación asciende a 7 millones de pesos. Digna denuncia que ya se ha gastado 1 millón y «no hay ningún avance significativo». En los audios que envió a nuestra redacción, su voz se quiebra. Teme que el resto del presupuesto también desaparezca. «Soy una mujer operada de cáncer, sin hijos, sin marido, con un salario miserable. Llevo 6 meses sin techo, sin baño, durmiendo entre escombros. ¿Hasta cuándo?» Autoriza el uso de su nombre y su fotografía.
Digna Pineda Gregorio, vecina de la calle Habana #704, entre Sol y Porvenir, en La Habana Vieja, es una sobreviviente del cáncer. Vive sola. No tiene hijos. No tiene marido. Su salario es de 3,200 pesos mensuales.
Desde octubre de 2025, no tiene techo. No tiene baño. Duerme entre los escombros de lo que fue su casa.
«Soy una mujer operada de cáncer, sin hijos, sin marido, con un salario miserable. Llevo 6 meses sin techo, sin baño, durmiendo entre escombros. ¿Hasta cuándo?»
Los hechos: una demolición prometida como reparación
Según relata Digna, la Dirección Municipal de Vivienda de La Habana Vieja acudió a su vivienda argumentando que estaba en mal estado. Su solución fue demoler parte de la casa. Con el presupuesto asignado para la reparación, iniciaron los trabajos.
Pero el dinero, denuncia Digna, se ha esfumado sin resultados.
«Gastaron 1 millón de pesos en mi casa y no hay ningún avance significativo.»
El presupuesto total para la obra asciende a 7 millones de pesos. Digna teme que el resto de los fondos corran la misma suerte que el primer millón: desaparecer en agujeros fiscales mientras ella sigue durmiendo entre cascotes.
La voz quebrada de Digna: «No tienen respuesta para mí»
En los audios que Digna envió a nuestra redacción, su voz se quiebra al describir su situación. Ha ido a todas las instituciones. Ha pedido explicaciones. Ha reclamado una solución.
«No tienen respuesta para mí.»
No tiene a quién recurrir. Vive sola, sin familia que la respalde. Su salario de 3,200 pesos no le permite alquilar ni reconstruir por su cuenta. Está atrapada en los escombros de su propia casa.
Digna autoriza el uso de su nombre y su cara
A diferencia de muchos denunciantes que piden anonimato por temor a represalias, Digna ha dado permiso explícito para usar su nombre, su fotografía y todas las pruebas que entregó.
Ella quiere que su caso se sepa. Quiere que su denuncia llegue a quien tenga que llegar. No le queda miedo. Ya no le queda nada.
El contexto: La Habana Vieja, corrupción en la vivienda y desvío de fondos
La denuncia de Digna Pineda no es un caso aislado. La Dirección Municipal de Vivienda de La Habana Vieja ha sido señalada en múltiples ocasiones por corrupción, desvío de fondos y abandono de funciones.
1. Denuncias de corrupción en Vivienda La Habana Vieja (2025-2026)
Medios independientes han documentado que funcionarios de la vivienda en el municipio han sido acusados de:
- Venta ilegal de viviendas y locales estatales.
- Cobro de sobornos para «agilizar» trámites de reparación o asignación.
- Desvío de fondos destinados a la reconstrucción de viviendas en mal estado.
- Pérdida y falsificación de documentos para justificar la desaparición de recursos.
En febrero de 2026, un reportaje de CubitaNOW señaló que en La Habana Vieja «los fondos para la reparación de viviendas se desvían sistemáticamente» y que «los damnificados por derrumbes esperan años mientras los funcionarios se enriquecen».
2. El presupuesto de 7 millones: una cifra que duele
El presupuesto de 7 millones de pesos para la reparación de una sola vivienda es una cifra astronómica en el contexto cubano actual. Con ese dinero, el gobierno podría construir varias viviendas nuevas desde cero.
Que ya se hayan gastado 1 millón sin ningún avance significativo sugiere una de dos posibilidades: o los fondos fueron mal administrados (incompetencia) o fueron desviados a otros fines (corrupción). En cualquiera de los dos casos, la responsable es la Dirección Municipal de Vivienda.
3. El patrón: mujeres solas, sin recursos, abandonadas
Digna Pineda es mujer, sola, sin hijos ni marido, con un salario miserable. Su perfil coincide con el de otras víctimas de la corrupción en la vivienda en Cuba: personas vulnerables, sin redes de apoyo, que las autoridades saben que no pueden defenderse.
En San Miguel del Padrón, una madre soltera fue estafada con 60,000 pesos por la directora de Vivienda, Odalmis Goitizolo Capote, quien le prometió agilizar un trámite y nunca lo hizo. En Playa, la directora de Vivienda, Teresa Karina Milan, es señalada por vender ilegalmente viviendas. En Boyero, los inspectores piden la baja por la corrupción de sus jefes.
Digna es una más en esta lista. Pero a diferencia de muchas, ha decidido dar la cara.
El esquema real vs. el esquema ideal
En un esquema ideal, una mujer operada de cáncer, sin recursos, que pierde su vivienda, recibe protección inmediata del Estado. Los 7 millones de pesos se ejecutan con transparencia. La obra avanza. Digna vuelve a tener un techo y un baño en cuestión de meses.
En la Cuba real de abril de 2026, ocurre todo lo contrario:
- La Dirección Municipal de Vivienda demolió la casa de Digna con la promesa de repararla.
- Se ha gastado 1 millón de pesos sin ningún avance significativo.
- Digna lleva 6 meses durmiendo entre escombros, sin techo, sin baño.
- Las autoridades «no tienen respuesta para ella».
- Digna teme que el resto del presupuesto (6 millones de pesos) también desaparezca.
El mensaje para las víctimas de la corrupción en la vivienda en Cuba es cruel: si eres vulnerable, si no tienes familia que te respalde, si no tienes dinero para pagar un soborno, estás sola. Las autoridades no te van a resolver. El presupuesto se va a esfumar. Y tú te quedarás entre los escombros.
Próximas entregas
Esta es la primera de tres publicaciones sobre el caso de Digna Pineda Gregorio. En las próximas entregas, mostraremos:
- Las imágenes de su casa: el foso profundo que podría matarla, las raíces que agrietan las paredes, el techo podrido que gotea agua por todas partes.
- Los responsables señalados dentro de la Dirección Municipal de Vivienda de La Habana Vieja.
- Las instituciones a las que Digna ha acudido sin obtener respuesta.
Resumen:
Digna Pineda Gregorio, vecina de la calle Habana #704 en La Habana Vieja, es sobreviviente de cáncer. Vive sola, sin hijos ni marido, con un salario de 3,200 pesos. Desde octubre de 2025, está sin techo ni baño después de que la Dirección Municipal de Vivienda demoliera parte de su casa. El presupuesto para la reparación asciende a 7 millones de pesos. Digna denuncia que ya se ha gastado 1 millón y «no hay ningún avance significativo». En los audios que envió, su voz se quiebra. Teme que el resto del presupuesto también desaparezca. Autoriza el uso de su nombre y su fotografía. «¿Hasta cuándo?», pregunta.
Nota final:
Digna Pineda no pide lujos. Pide un techo. Pide un baño. Pide que los 7 millones de pesos que el Estado asignó para reparar su casa se usen para eso, no para llenar los bolsillos de funcionarios corruptos.
Ha dado su nombre. Ha dado su cara. Ha dado su voz quebrada en audios que nos estremecen. Ha dicho que no le queda miedo porque ya no le queda nada.
Las autoridades de la Dirección Municipal de Vivienda de La Habana Vieja, el Instituto de la Vivienda, la Contraloría General, la Fiscalía y el gobierno de La Habana tienen la palabra. Digna ha hablado. Ha mostrado los escombros. Ha mostrado el foso. Ha mostrado el techo podrido.
¿Van a investigar dónde está el primer millón de pesos? ¿Van a garantizar que los 6 millones restantes se usen para lo que deben? ¿Van a darle a Digna una respuesta, un techo, un baño?
Digna no puede esperar más. Lleva 6 meses durmiendo entre escombros. Es una mujer operada de cáncer. Su salud no resiste más tiempo a la intemperie.
¿Hasta cuándo, La Habana Vieja? ¿Hasta cuándo, autoridades?














