El hospital Manuel Ascunce reconoce el deceso de Ana Ivis, de 26 años, y atribuye la falta del fármaco necesario al bloqueo, en medio de un amplio debate público.
El Hospital Provincial Docente Clínico Quirúrgico Manuel Ascunce Domenech, de Camagüey, rompió su silencio oficial tras la muerte de la joven Ana Ivis Suárez Batista, de 26 años, un caso que ha estremecido a la opinión pública y ha puesto nuevamente en el centro del debate la severa escasez de medicamentos que sufre el sistema de salud cubano.
Según el comunicado emitido por la institución, la paciente, portadora de diabetes tipo 1, hipotiroidismo y enfermedad renal crónica, ingresó en estado de coma con cetoacidosis diabética y un choque séptico secundario a una bronconeumonía grave. Ante la ausencia crítica de norepinefrina, el medicamento de primera línea para tratar el shock séptico, el equipo médico utilizó epinefrina como alternativa terapéutica. El hospital subrayó que la respuesta a este fármaco sustituto «es impredecible y depende de múltiples factores».
Puntos clave del comunicado y la controversia:
- Responsabilidad externa: La institución sanitaria responsabilizó directamente al «bloqueo económico de Estados Unidos» por las dificultades para adquirir medicamentos e insumos, afirmando que muchas compañías se niegan a vender productos críticos a Cuba.
- Tono confrontativo: El texto adoptó una postura agresiva hacia medios de comunicación y voces críticas, acusándolos de «deshumanizar» el caso y politizar una tragedia humana.
- Relato familiar vs. institucional: Mientras el hospital detalló el complejo cuadro clínico, familiares de la joven narraron la desesperada búsqueda infructuosa de la norepinefrina en farmacias y el mercado informal mientras la paciente permanecía entubada y en estado grave.
La publicación del comunicado generó una ola de reacciones encontradas en redes sociales y la comunidad. Muchos usuarios expresaron:
- Solidaridad con la familia doliente y apoyo al personal médico, reconociendo sus esfuerzos en condiciones adversas.
- Cuestionamientos profundos a la justificación del bloqueo como causa única, señalando contradicciones en la gestión interna y la existencia paralela de un mercado informal (ilegal) de medicamentos.
- Rechazo a la politización del duelo, argumentando que la prioridad debía ser la transparencia y la búsqueda de soluciones concretas para evitar futuras tragedias similares.
Contexto de la crisis: Este lamentable suceso no es aislado. Ilustra una realidad cotidiana en los hospitales cubanos, donde la combinación de:
- Una crónica escasez de fármacos esenciales e insumos médicos básicos.
- Limitaciones logísticas y de infraestructura.
- Una narrativa oficial que suele anteponer la defensa política a la rendición de cuentas.
Convergen, poniendo en riesgo vidas y desgastando la moral de los profesionales de la salud, quienes deben improvisar y buscar alternativas en medio de emergencias críticas.
Resumen: El fallecimiento de Ana Ivis Suárez Batista, una joven de 26 años en Camagüey, debido en parte a la falta de un medicamento esencial (norepinefrina), ha forzado un comunicado hospitalario que culpa al bloqueo estadounidense. El caso ha desatado una polémica pública que va más allá del duelo, cuestionando la gestión de la crisis sanitaria y la efectividad de las respuestas institucionales ante fallos del sistema.
Nota: La tragedia de Ana Ivis actúa como un espejo de una de las problemáticas más sensibles y recurrentes en la Cuba actual: la incapacidad del sistema de salud pública para garantizar la disponibilidad de fármacos vitales. Mientras el debate se centra en las causas, para las familias afectadas la consecuencia es irrevocable y expone una vulnerabilidad que trasciende lo individual para convertirse en una preocupación colectiva.














