La medida, anunciada por el Viceprimer Ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga, busca reducir el consumo eléctrico durante el fin de semana. Se implementa junto a restricciones en la venta de combustible, formando un paquete de emergencia ante el desabastecimiento.
La Habana, 7 de febrero de 2026 – En una decisión sin precedentes que refleja la gravedad de la crisis energética, el gobierno cubano anunció este viernes que las actividades administrativas fundamentales del Estado se concentrarán exclusivamente de lunes a jueves, suspendiendo o reduciendo al mínimo su funcionamiento los días viernes, sábado y domingo.
La medida fue presentada por Oscar Pérez-Oliva Fraga, Viceprimer Ministro y Ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (MINCEX), durante un espacio informativo oficial. El objetivo declarado es «reducir el consumo de energía» y tener un «impacto positivo en la disponibilidad del sistema para atender otras necesidades de la población» durante el fin de semana.
Detalles de la Medida:
- Nuevo Horario Administrativo: A partir de su implementación, las oficinas, direcciones municipales y provinciales, ventanillas de trámites y centros de atención estatal dedicarán su actividad plena de lunes a jueves.
- Fin de Semana de «Cierre»: Durante el viernes, sábado y domingo, el funcionamiento de estas labores se reducirá drásticamente, con el objetivo explícito de «cerrarlas y así bajar el consumo energético».
- Justificación Oficial: Según las autoridades, concentrar la actividad en cuatro días permitirá «incrementar la eficiencia en la prestación de servicios administrativos a la población» durante ese período, mientras se libera capacidad del colapsado Sistema Electroenergético Nacional (SEN) los días de mayor estrés doméstico.
Contexto de un Paquete de Emergencia:
Este anuncio no es una medida aislada. Pérez-Oliva Fraga la presentó como parte de un paquete integral de acciones de emergencia, que incluye dos anuncios críticos realizados en el mismo día:
- Restricciones a la Venta de Combustible: El Viceprimer Ministro admitió que «no hay combustible suficiente» y, en consecuencia, se aplicarán limitaciones inmediatas en su adquisición. Solo se volverá a los niveles habituales «en la medida en que se vaya restableciendo la situación», sin fechas definidas.
- Reducción del Horario Bancario: Como se informó anteriormente, a partir de hoy todos los bancos del país ajustan su horario de atención en caja a 8:30 a.m. a 1:00 p.m., debido a los apagones prolongados.
Impacto y Consecuencias Esperadas:
La concentración de la actividad administrativa tendrá efectos inmediatos y profundos:
- Congestión y Saturación: Se anticipa una congestión masiva en las oficinas de lunes a jueves, con colas más largas y tiempos de espera extremos para trámites esenciales (documentación, legalizaciones, permisos).
- Parálisis de Trámites Urgentes: Cualquier gestión administrativa que surja o requiera resolución a partir del jueves por la tarde deberá esperar hasta el l siguiente, paralizando procesos personales, comerciales y legales.
- Pérdida de Salarios y Productividad: Para los trabajadores del sector administrativo estatal, esta medida podría traducirse en una reducción de jornada laboral efectiva y sus consiguientes implicaciones salariales, aunque esto no fue detallado en el anuncio.
- Presión sobre la Banca Digital (ya frágil): Se incentivará aún más el uso de portales y aplicaciones para trámites en línea, sistemas que son notoriamente inestables y dependen de una conexión a Internet intermitente debido a la propia crisis eléctrica.
Resumen Ejecutivo:
El gobierno cubano ordenó que la actividad administrativa estatal se concentre exclusivamente de lunes a jueves y se minimice el fin de semana, buscando ahorrar energía. Esta drástica reorganización forma parte de un paquete de emergencia que incluye también el racionamiento de combustible y la reducción del horario bancario, evidenciando el nivel de colapso operativo ante la crisis energética.
Nota Breve Final:
La decisión de «cerrar» la administración pública los fines de semana es un reconocimiento tácito de que el Estado prioriza la supervivencia energética básica del país por sobre la continuidad de sus propias funciones. Esta contracción forzosa del aparato estatal a una semana laboral de cuatro días plantea una pregunta fundamental: ¿cómo puede un país funcionar y proveer servicios a sus ciudadanos cuando sus instituciones operan a tan mínima capacidad? La eficiencia prometida para cuatro días se enfrentará a la realidad de un sistema ya saturado y a una población con una ventana de tiempo cada vez más reducida para resolver sus asuntos vitales.














