Residentes describen el municipio como un «campo de exterminio masivo». Sin transporte, sin telefonía, sin medicinas, con precios disparados (gasolina a 2.800 pesos, libra de pan a 400) y un traslado al hospital a 20.000 pesos. Las autoridades municipales reconocen que «el Estado no tiene nada que dar» y buscan alimentos con campesinos. Quien protesta, «desaparece».
Un testimonio desgarrador desde el municipio Unión de Reyes, en la provincia Matanzas, describe una situación que los propios residentes califican como «insostenible» y «criminal». Según la denuncia recibida, la población lleva más de tres semanas sin agua potable, más de cinco semanas sin pan, y en las últimas 48 horas apenas han tenido 40 minutos de electricidad. El cuadro se completa con la falta total de transporte, telefonía, insumos médicos y productos de la canasta básica, mientras los precios se disparan a niveles astronómicos .
Los servicios básicos: colapsados
El denunciante detalla la magnitud del desastre:
- Agua: Más de tres semanas sin suministro .
- Pan: Más de cinco semanas sin recibir este producto básico .
- Electricidad: Apenas 40 minutos en las últimas 48 horas .
- Comunicaciones: «Completamente incomunicados, sin transporte y servicio de telefonía de ningún tipo» .
- Canasta básica: «Hace meses no dan nada» .
Esta situación no es exclusiva de Unión de Reyes. Reportes de prensa independiente confirman que Matanzas vive apagones extremos, con circuitos que acumulan más de 30 horas continuas sin electricidad debido al déficit de generación y múltiples averías en termoeléctricas . En otros poblados como Antilla (Holguín) y Motembo (Villa Clara) se repite el patrón: más de 20 horas diarias de apagón, suministro de agua cada 12 o 15 días, y una inflación descontrolada .
Los precios: un salario no alcanza ni para sobrevivir
La inflación ha convertido productos básicos en artículos de lujo:
- Gasolina: 2.800 pesos el litro . En otras zonas de Matanzas se han reportado precios de hasta 3.800 o 6.000 pesos .
- Pan: 400 pesos la libra .
- Traslado al hospital: 20.000 pesos para recorrer los 30 kilómetros que separan Unión de Reyes del hospital provincial .
- Agua: Quien puede, compra pipas a precios exorbitantes. Vecinos de Matanzas reportan pagar hasta 2.000 pesos por un tanque y más de 8.000 por una pipa .
La salud: un riesgo mortal
La falta de insumos médicos y la imposibilidad de acceder a atención sanitaria agravan la vulnerabilidad de la población:
- «Sin insumos médicos de ningún tipo» .
- Los traslados de urgencia son inaccesibles para la mayoría de las familias.
La respuesta oficial: «el Estado no tiene nada que dar»
El denunciante revela un dato especialmente revelador sobre la actitud de las autoridades:
- «Ayer los jefes del municipio se reunieron con trabajadores de comercio para ordenar que se hagan gestiones con campesinos a ver qué se consigue de comida para vender al pueblo, porque el estado no tiene nada que dar de alimento» .
Esta declaración, si es cierta, constituye un reconocimiento explícito del colapso del sistema de distribución estatal. Las autoridades locales han celebrado recientemente plenos del Partido donde trazaron «compromisos para 2026» tras un «profundo análisis autocrítico», pero la población no ve resultados .
El miedo: la represión como respuesta
El denunciante concluye con una advertencia que refleja el clima de terror:
- «Y si se te ocurre levantar la voz o protestar te desaparecen. La represión estaba la orden del día» .
Este temor se confirma en los comentarios de otros vecinos en redes sociales, donde expresan su desesperación pero también su miedo a represalias .
Los comentarios de la población
La publicación original en Facebook ha generado decenas de reacciones de vecinos que confirman y amplían la denuncia:
- Gregorio Jimenes Camaraza cuestiona: «Porque no le garantizan el agua a la población. Será que a los dirigentes de este municipio no les interesa la población. Combustible si hay, porque los carros de los dirigentes no se paran» .
- Jose Luis Quintana sentencia: «Es un campo de exterminio este municipio. Las autoridades de la provincia no les importa para nada la realidad de los seres humanos que vivimos acá. es un genocidio lento lo que están haciendo con nosotros» .
- Mislay Roche, desde Triunvirato, denuncia que llevan 6 meses sin agua .
- Ismara Fe Brito Laguna, desde Cidra, confirma la misma situación .
Resumen:
Residentes de Unión de Reyes, Matanzas, denuncian una situación límite: más de tres semanas sin agua, más de cinco sin pan, apenas 40 minutos de electricidad en 48 horas, incomunicación total, precios astronómicos (gasolina a 2.800, pan a 400, traslado al hospital a 20.000), y meses sin recibir canasta básica. Las autoridades reconocen que «el Estado no tiene nada que dar» y buscan alimentos con campesinos. Quien protesta, «desaparece». Los vecinos califican la situación como un «campo de exterminio masivo» y un «genocidio lento».
Conclusión:
La denuncia desde Unión de Reyes es el reflejo más crudo de una crisis que azota a toda Cuba, pero que golpea con especial violencia a los municipios pequeños y alejados de las grandes ciudades. Tres semanas sin agua, más de un mes sin pan, apenas 40 minutos de luz en dos días, precios que convierten cualquier producto en un lujo, y un sistema de salud inaccesible.
Lo más grave, sin embargo, no es solo la escasez, sino la actitud de las autoridades: reconocer que «el Estado no tiene nada que dar» es admitir el fracaso del sistema de distribución. Y la advertencia de que quien protesta «desaparece» es la confesión de que la represión es la única respuesta que el gobierno ofrece ante el hambre y la desesperación.
Los comentarios de los vecinos lo confirman: no es un problema puntual, es un «genocidio lento». Un municipio entero abandonado a su suerte, mientras los carros de los dirigentes siguen teniendo combustible y las reuniones en el Partido no resuelven nada.
Las autoridades de Matanzas y del gobierno central tienen la palabra. Pero las palabras ya no sirven. Lo que hace falta es agua, pan, luz y medicinas. Y, sobre todo, dejar de tratar a la población como si fueran enemigos a los que hay que callar.














