La directora de la Cocodrilera de Manzanillo, perteneciente a Flora y Fauna, es acusada de desviar alimentos, maquinaria y vehículos para beneficio personal. Los cocodrilos mueren de hambre, los búfalos no tienen potreros, y ella y su familia controlan la empresa como un feudo: el marido es jefe de producción, la prima de recursos humanos, el cuñado chofer. Guarda un contenedor de arroz en su casa y lava dinero. Todo bajo el padrinazgo del comandante Guillermo García Frías.
Una explosiva denuncia desde Manzanillo, Granma, expone una red de corrupción y nepotismo en la unidad de Flora y Fauna conocida como la Cocodrilera, que opera bajo el padrinazgo del comandante Guillermo García Frías. Una exempleada, que pide el más estricto anonimato por miedo a represalias, revela cómo la directora ha convertido la entidad en un negocio familiar, mientras los animales que debería proteger mueren de hambre.
La entidad: Cocodrilera de Manzanillo, parte de Flora y Fauna
La denuncia se centra en la unidad de conservación de cocodrilos en Manzanillo, que pertenece a la empresa estatal Flora y Fauna, una entidad protegida y apadrinada por el comandante Guillermo García Frías.
La situación actual: cocodrilos muertos de hambre
El testimonio es demoledor:
- «Ya ahí no hay cocodrilo, y si quedan 20 son muchísimos, y están muriendo de hambre».
- La directora simula que entra alimentos, como el picadillo de pollo que llega por convenio con Mipymes, pero «le echa un poquito y lo otro lo saca para otras vías».
La familia al mando: nepotismo total
La denuncia revela que la directora ha colocado a toda su familia en puestos clave:
- Su marido es el jefe de producción.
- Su prima trabaja en recursos humanos.
- Su cuñado es el chofer.
«En resumen, ella es la dueña de Flora y Fauna y su familia. Es una empresa familiar», sentencia el denunciante.
Los desvíos: maquinaria, vehículos y tierras
La directora ha utilizado su posición para apropiarse de recursos de la empresa:
- Le quitó tractores y un «bulldog» a otra unidad de conservación para trabajar tierras de los búfalos y sembrar arroz. Toda la ganancia es para ella.
- Tiene guardados en casa de su marido (o sus suegros) un Kamaz y una camioneta Gazela que pertenecen a la unidad de producción El Carbón. El jefe de esa unidad quería arreglar la Gazela, pero ella no la suelta y la están «cogiendo para piezas».
- El marido, que además tiene pluriempleo, anda en un «camión moderno de volqueta» que pertenece a la unidad de conservación. «Ahí es donde hacen los movimientos más feos».
- La «guagüita» en que ella anda pertenece a una unidad de turismo, y también se la quitó.
Los búfalos: también en peligro
Los búfalos que pertenecen a la unidad de producción «no tienen ya potrero para alimentarse, es decir, están en peligro igual que los cocodrilos». Las tierras que debían ser para ellos se usan para sembrar arroz que beneficia a la directora.
El contenedor de arroz
Un dato revelador: la directora tiene un contenedor en su casa. «A cada rato pasa el marido con el carro lleno de arroz y lo echa en el contenedor. Dicen que lo tiene metido para atrás de la casa. Es demasiado».
Lavado de dinero
La denunciante concluye con una acusación grave: «En resumen, ella está haciendo un lavado de dinero en Flora y Fauna Manzanillo».
El miedo
La denunciante insiste en el anonimato: «Por favor que mi nombre no salga, confío en ustedes». Y describe a la directora como «muy mala», que «no apoya a los trabajadores, todo es a beneficio de ella y su familia».
Resumen: Una exempleada denuncia que la directora de la Cocodrilera de Manzanillo, perteneciente a Flora y Fauna (apadrinada por el comandante Guillermo García Frías), ha convertido la empresa en un negocio familiar. Los cocodrilos mueren de hambre, los búfalos no tienen potreros, mientras ella desvía alimentos, maquinaria y vehículos. Su marido (jefe de producción), su prima (RRHH) y su cuñado (chofer) controlan la entidad. Guarda un contenedor de arroz en su casa, tiene un Kamaz y una Gazela requisados, y usa un camión de la conservación para «movimientos feos». La denunciante la acusa de lavado de dinero.
Nota: Este caso es uno de los más graves denunciados en Granma. No solo por la magnitud de los desvíos, sino por el cinismo de una directora que deja morir de hambre a los cocodrilos que debería proteger mientras se enriquece con los recursos de la empresa. Que una entidad como Flora y Fauna, apadrinada por un comandante de la Revolución, se haya convertido en un feudo familiar donde los animales mueren y los bienes estatales se roban a la vista de todos, es una vergüenza.
La directora, con su marido, su prima y su cuñado, ha montado un imperio paralelo: tractores, camiones, volquetas, contenedores de arroz… todo a costa del Estado y de los animales que deberían ser su responsabilidad. Mientras tanto, los trabajadores tienen miedo de hablar, y los jefes de otras unidades (como El Carbón) se quedan sin los medios para trabajar porque ella los acapara.
Las autoridades de Flora y Fauna a nivel nacional, el Ministerio de la Agricultura, la Contraloría y la Fiscalía tienen la palabra. Pero, dado que la entidad está apadrinada por Guillermo García Frías, ¿quién se atreverá a investigar? Los cocodrilos no pueden hablar, pero los trabajadores sí, aunque sea desde el anonimato. Ojalá que esta denuncia sirva para que alguien, desde arriba, ponga orden en este desastre.














