Vecinos del punto 120022, en 7ma y Camilo Cienfuegos, denuncian que Karelia Alba, Vivian Ajuria y el delegado Jorge «Javita» manejan un sistema de venta ilegal de gas. Karelia recoge dinero en su casa o en bolsos, tienen coleros que revenden las balas a 30 mil pesos, y el presidente del consejo, Lázaro Alfonso (militar), también saca a sus amistades por fuera. Niños y ancianos madrugan para nada.
Una nueva denuncia ciudadana expone la corrupción que impera en el punto de venta de gas licuado número 120022, ubicado en 7ma y Camilo Cienfuegos, en el reparto Eléctrico. Los vecinos, hartos de madrugar para nada, revelan los nombres y el modus operandi de una red que controla la distribución del gas y se lucra a costa de la necesidad de la población.
Los señalados: Karelia, Vivian, Jorge y Lázaro
El denunciante identifica a los principales actores de esta red:
- Karelia Alba: No es funcionaria, pero «como le sabe a todo el mundo, es la jefa del punto». Recoge dinero de los clientes, ya sea en su casa o en los bolsos con que trabaja.
- Vivian Ajuria: Compañera de Karelia en el manejo del punto.
- Jorge, delegado de la circunscripción, conocido como «Javita»: También cobra dinero.
- Lázaro Alfonso: Presidente del consejo popular, militar, que «saca a sus amistades por fuera».
El modus operandi: cobros, coleros y mentiras
El denunciante describe cómo funciona el sistema:
- Karelia va recogiendo dinero «después que se acaba el gas». Si no se lo das, te lo exige.
- Tienen sus «coleros» fijos: «los primeros 20 que cogen el gas por la izquierda» para después venderlo en 30 mil pesos. Entre ellos menciona a «los Colluyos» y a Roxana.
- El puntero, llamado Diepa, recibe 6 mil pesos por su participación.
- Karelia le dijo a la población que «no despacharía más gas por fuera», pero el denunciante asegura que «eso es una total mentira, es para tener dormida a la población».
El ayudante: borracho y amigo de Vivian
El ayudante del punto, íntimo amigo de Vivian, trabaja frecuentemente en estado de embriaguez, lo que no impide que siga en su puesto.
Las víctimas: niños y ancianos que madrugan para nada
El denunciante resume el drama cotidiano: «Hay niños y ancianos que se pasan desde la madrugada marcando, y cuando llega el momento de la compra, el gas se acabó». Mientras tanto, los coleros de Karelia ya tienen aseguradas sus balas para revenderlas a precios astronómicos.
La impunidad: nadie presta atención
El denunciante concluye con una advertencia y una pregunta: «No le han prestado atención a esto». Y pide expresamente el anonimato: «Esto es anónimo, ¿verdad? Porque después no quiero represalias».
Las pruebas
La denuncia incluye tres fotografías, presumiblemente de los señalados o del punto de venta.
Resumen: Vecinos del reparto Eléctrico denuncian una red de corrupción en el punto de gas 120022 (7ma y Camilo Cienfuegos). Karelia Alba (jefa de facto), Vivian Ajuria, el delegado Jorge «Javita» y el presidente del consejo Lázaro Alfonso (militar) manejan un sistema de cobros ilegales. Karelia recoge dinero en su casa o en bolsos. Tienen coleros fijos (los Colluyos, Roxana) que revenden las balas a 30 mil pesos. El puntero Diepa recibe 6 mil. Karelia mintió diciendo que no despacharía más por fuera. El ayudante trabaja borracho. Niños y ancianos madrugan en vano. Nadie presta atención a las denuncias.
Nota: Este caso es un ejemplo más de cómo la corrupción se ha enquistado en servicios básicos como la distribución de gas. Una red que incluye a la jefa de facto del punto, a sus ayudantes, al delegado de la circunscripción y al presidente del consejo (un militar) se ha organizado para robarle al pueblo: cobran por adelantado, tienen coleros fijos que revenden las balas al cuádruple de su precio, mienten a la población para tenerla «dormida» y se enriquecen mientras los niños y ancianos madrugan para nada.
La pregunta del denunciante —»¿hasta cuándo?»— resuena con fuerza. ¿Hasta cuándo estos personajes seguirán operando impunemente? ¿Hasta cuándo las autoridades de Comercio, la Policía y el Partido en Marianao seguirán sin prestar atención? Las fotos están ahí. Los nombres también. Ahora falta que alguien haga algo. Porque mientras Karelia, Vivian, Javita y Lázaro sigan al mando, el gas seguirá yéndose por la izquierda y el pueblo, por la derecha, a madrugar para nada.














