Bárbara, jefa de grupo de la Dirección Integral de Supervisión, continúa en funciones pese a los señalamientos. Su esposo, Jeicer Varona, estaría implicado en un desfalco que involucra a las panaderías La Victoria y Sierra Maestra, donde se desviaban producciones completas destinadas a la población.
Una nueva denuncia ciudadana, remitida a LMS destapa una red de corrupción que entrelaza a una jefa de inspectores de la DIS en Manzanillo, Granma, con un desfalco millonario en la Empresa de Pan y Dulces del territorio. El caso involucra a funcionarios, familiares y altos mandos penitenciarios.
La denunciada: Bárbara, jefa de grupo de la DIS
Según el testimonio, Bárbara —identificada como jefa de un grupo de inspectores de la Dirección Integral de Supervisión (DIS) en Manzanillo— continúa trabajando con total normalidad a pesar de las denuncias en su contra. El denunciante afirma que «con ella no ha pasado nada» y que «las autoridades no investigan su caso», pese a que los señalamientos apuntan directamente a su participación en un entramado de corrupción.
La gravedad del asunto radica en que Bárbara, desde su posición, debería supervisar y controlar precisamente este tipo de irregularidades. Sin embargo, según la denuncia, opera como parte del problema, no de la solución.
El esposo: Jeicer Varona y el desfalco de las panaderías
El foco de la denuncia se amplía al señalar a Jeicer Varona, esposo de Bárbara, como uno de los implicados en un desfalco de grandes proporciones en la Empresa de Pan y Dulces de Manzanillo. Según el testimonio:
- En varias panaderías del municipio se ha producido un «desvío y desfalco de grandes cantidades de harina, aceite, sal y azúcar».
- Los administradores de estos establecimientos «han vendido producciones completas destinadas a la población», desviando los alimentos hacia canales ilegales de comercialización.
- Las panaderías La Victoria y La Sierra Maestra están directamente implicadas en este esquema.
El denunciante asegura que los administradores involucrados «andan impunes» y que la única medida tomada contra ellos fue sugerirles que pidieran la baja. «Se van robando al Estado y a nadie le importa», sentencia.
Las conexiones familiares: el cuñado Castillo y la prisión El Típico
El testimonio revela además un dato que complica aún más el entramado: Jeicer Varona es cuñado de Castillo, un alto oficial identificado como Jefe de la Prisión de El Típico. Esta conexión plantea interrogantes sobre los niveles de protección con los que cuenta la red denunciada y hasta dónde llegan las influencias para frenar cualquier investigación.
La víctima: la población de Manzanillo
Detrás de las cifras y los nombres hay un hecho innegable: la población de Manzanillo está siendo desabastecida de productos básicos como pan, harina, aceite y azúcar, mientras estos mismos productos aparecen en mercados ilegales o engrosan los bolsillos de los implicados.
El denunciante lo resume con crudeza: producciones completas que debían llegar a la población se venden ilegalmente, y quienes lo permiten o participan siguen en sus cargos.
El director de la empresa: «Jorgito», un vividor
La denuncia incluye un señalamiento directo al director de la Empresa de Pan y Dulces, identificado como «Jorgito», a quien califica de «vividor».

Las pruebas aportadas
El denunciante ha remitido los perfiles de Facebook de los implicados, incluyendo el de Jeicer Varona, como parte de las evidencias que respaldan su testimonio.

Resumen: Un denunciante anónimo revela que Bárbara, jefa de grupo de inspectores de la DIS en Manzanillo, continúa en funciones sin que las autoridades investiguen su caso, mientras su esposo, Jeicer Varona, está implicado en un desfalco de harina, aceite, sal y azúcar en panaderías del municipio. Las panaderías La Victoria y La Sierra Maestra serían parte del esquema, y los administradores involucrados han quedado impunes. Varona es cuñado de Castillo, jefe de la prisión de El Típico, lo que sugiere conexiones en altos niveles. El director de la empresa, «Jorgito», es señalado como «vividor».
Nota final: Este caso, si se confirma, sería un ejemplo paradigmático de cómo la corrupción opera en red: una inspectora que debe controlar, un esposo que desvía, un cuñado que protege desde una prisión, y una empresa que sigue funcionando como si nada ocurriera.













