Vecinos denuncian que en el punto de gas de 1ra B entre 296 y 298, tres mujeres manejan una lista para la venta, pero el gas nunca llega o se desvía. Las personas enfermas deben hacer colas inhumanas. El delegado lo sabe, pero no hace nada. El gobierno municipal y el Partido no tienen teléfono para recibir quejas. «Esto es una porquería, no funciona nada», claman.
Una nueva denuncia desde el municipio Playa, en La Habana, expone una situación similar a la ya reportada en Jaimanitas: la corrupción en la venta de gas licuado se repite en Santa Fe. Vecinos del punto de gas ubicado en 1ra B entre 296 y 298 denuncian que tres mujeres manejan una lista paralela, que el gas no llega o se desvía, y que las autoridades hacen oídos sordos.
Los hechos: lista a las 9 am, gas que no llega
Según el testimonio, este día las personas de agosto (los que tienen su turno establecido) deberían poder comprar gas. Pero el mecanismo es perverso:
- «Hay que anotarse en una lista a las 9 am, aún sin saber si llegará el gas».
- Las personas enfermas «deben hacer el mismo mecanismo diabólico».
- La lista está encabezada por «personas que no trabajan y se dedican a negociar».
Las responsables: tres mujeres llevan el listado
El denunciante identifica a tres mujeres como las que controlan la lista y, presumiblemente, manejan el negocio paralelo. No da sus nombres, pero señala que operan con total impunidad.
El delegado: lo sabe y no hace nada
La denuncia señala que «esto es de conocimiento del delegado». Es decir, la máxima autoridad política en la zona está al tanto de lo que ocurre, pero no actúa.
Las autoridades: no hay teléfono para quejas
El denunciante ha intentado denunciar en el gobierno municipal y en el Partido, pero se ha encontrado con un obstáculo insólito:
- «Según me dicen, en ninguno de los 2 lugares hay teléfono (equipo) para recepcionar las quejas».
- «Hacen guardia para perder el tiempo».
Es decir, las instituciones existen, pero están vacías, incomunicadas, inútiles.
El resultado: la población abandonada
El denunciante lo resume con amargura:
- «Las personas que no tienen quién les haga la cola siguen sin poder coger el gas».
- «Sabemos que no les importamos al gobierno».
- «Esto es una porquería, no funciona nada».
La petición: que se haga la denuncia
El vecino concluye con un llamado: «Por favor, has la denuncia». Una muestra de que, agotados los canales oficiales, la única esperanza es la visibilización en medios independientes.
Resumen: Vecinos de Santa Fe, Playa, denuncian corrupción en el punto de gas de 1ra B entre 296 y 298. Tres mujeres manejan una lista para la venta, pero el gas no llega o se desvía. Las personas enfermas deben hacer colas inhumanas. El delegado lo sabe y no hace nada. El gobierno municipal y el Partido no tienen teléfono para recibir quejas. «Esto es una porquería, no funciona nada», claman.
Nota: Este caso es un ejemplo más de cómo la corrupción y la desidia institucional convierten un servicio básico en un negocio para unos pocos y un calvario para la mayoría. Tres mujeres que no trabajan manejan la lista, controlan el acceso al gas y, presumiblemente, lo revenden a precios astronómicos. El delegado lo sabe, pero calla. El gobierno municipal y el Partido no tienen teléfono para recibir quejas, lo que es una metáfora perfecta de su desconexión con la población.
Mientras tanto, las personas enfermas, los ancianos, los que no tienen quién les haga la cola, siguen sin gas. El gobierno, si es que existe, no les importa. Y los vecinos, desesperados, solo pueden pedir que alguien, desde fuera, haga la denuncia.
Las autoridades de Playa, de la gobernación, del Partido, tienen la palabra. Pero, ¿para qué? Si no tienen teléfono, no pueden oír. Y si no oyen, no pueden actuar. El gas sigue yéndose, y la población, ardiendo.














