Yoslaidi Piñero, jefe de taller, es señalado como el «autor intelectual» del desmantelamiento de gacelas que entran al taller. Su padre tiene una ruta garantizada sin averías, su hermana trabaja en Economía, su ex cuñado falsifica kilometrajes, su cuñado administra triciclos en El Cerro y su «querida» fue puesta en la oficina comercial. La técnica de GPS, Yaima, borra trayectorias a cambio de dinero. El director Luis es un «monigote» que permite todo, mientras el exdirector Jorge Luis mueve los hilos desde afuera. «Esto lo saben a todos los niveles y nadie hace nada porque todos están comprometidos con la corrupción», denuncian los choferes, que aportan fotos, videos y nombres como pruebas.
Un grupo de choferes y trabajadores, cansados de la impunidad, ha contactado a nuestra redacción para destapar lo que ocurre dentro de la Agencia 13 de Gacelas en La Habana. Aportan fotos, videos y nombres para respaldar su testimonio.
El principal señalado es Yoslaidi Piñero, jefe de taller, a quien califican como el «autor intelectual del canibalismo» de los vehículos: desmantela las gacelas que entran al taller para robarles piezas y petróleo. De esto existen fotos y videos, según los denunciantes.
Pero Piñero no actúa solo. Ha colocado a toda su familia y allegados en puestos clave de la agencia, creando una estructura paralela que opera con total impunidad.
Los implicados: una dinastía familiar al servicio de la corrupción
El padre de Piñero es titular del carro 13,124 de la ruta 5. Le dieron la titularidad por encima de decenas de choferes que estaban en reserva esperando su oportunidad. Ese carro nunca entra a taller porque su hijo le garantiza todo.
Humberto, ex cuñado de Piñero, trabaja en el taller y se encarga de los mantenimientos. Es quien falsifica los kilometrajes para que no penalicen a los choferes que pagan. También vende aceite robado del almacén.
La hermana de Piñero trabaja en el departamento de Economía, controlando los fondos desde dentro.
El cuñado de Piñero (marido de su hermana) es el administrador de la agencia de triciclos en El Cerro. Por orden de Piñero, sacaron a todas las mujeres que manejaban esos triciclos.
Leydi, la «querida» de Piñero, fue metida en la oficina comercial. Antes agenciaba el sindicato de transporte en el municipio San Miguel del Padrón.
Yaima, la técnica de GPS: «si pagas, te borro la ruta; si no, te invento algo»
Uno de los personajes más temidos por los choferes es Yaima, la técnica de GPS. Su poder es enorme:
«Ella puede borrar trayectorias si le pagas. Si no le das dinero, te revisa el GPS todos los días hasta que encuentra algo y se lo da al director para que te boten.»
Danielito, titular del carro 079 de la ruta 18, es el «perro fiel» de Yaima y Humberto. Es el carro que más combustible recibe y el que menos cumple la ruta: casi nunca llega a las cabeceras, y cuando lo hace, no carga pasaje diciendo que está roto o que ya terminó. Danielito lleva a la hija de Yaima a la escuela.
Luis, el director: «un monigote que no sabe nada de gacelas»
El director de la agencia, identificado como Luis (o «Luisito»), es descrito por los denunciantes como un títere:
«Entró como técnico y no sabe nada de gacelas. Es un monigote que permite todo. Tiene sancionada a media agencia, específicamente a los choferes que no le dan dinero.»
Jorge Luis es el poder real detrás del trono. Es el exdirector de la filial, a quien califican de corrupto. Ahora dirige la agencia desde afuera. Nada se mueve si Jorge Luis y Piñero no lo autorizan.
Alejandro, el comercial: la misma historia se repite
Alejandro es el comercial. Ya lo botaron de la agencia 14 por cobrar a los choferes de reserva para montarlos en los carros: si eras el último, pagabas y pasabas a primero. Ahora hace lo mismo en la agencia 13. Pero pusieron a Leydi (la querida de Piñero) en la oficina comercial para poder quitar a Alejandro y que «todo el dinero quede en casa».
Privilegios y abusos: los que pagan tienen todo, los que no, son sancionados
Los denunciantes aportan ejemplos concretos de cómo opera el sistema de privilegios:
Yohan, titular del carro 083B de la ruta 18, cambió piezas del 083 para el 127 (algo que no le permiten a casi nadie) porque le compra a Luis balitas de gas para cocinar en su casa y lo invita a comer con toda su familia.
El carro 140 tiene un tío coronel. Lo han cogido hasta con un tercer chofer dentro de la gacela y no pasó nada. Ni siquiera una llamada de atención. Si alguien reclama, él llama al tío y el caso se resuelve.
Humberto, el que era titular del carro 110, sabe muy bien lo que pasa si no pagas. Ya no está.
Las pruebas: fotos, videos y nombres
Los denunciantes han entregado a esta redacción fotos del taller, de los implicados, videos del desmantelamiento de gacelas y el robo de piezas, así como capturas de conversaciones. Las imágenes forman parte del expediente digital y están a disposición de las autoridades para su verificación.
Lo que dicen los choferes
Los denunciantes resumen su situación con una frase que refleja la desesperación de quienes trabajan en la agencia:
«Si no pagas, no te arreglan el carro. En el taller te venden las mismas piezas que te robaron. Yaima te borra la ruta si le das dinero, y si no, te inventa algo para que el director te sancione. Esto lo saben a todos los niveles y nadie hace nada porque todos están comprometidos con la corrupción.»
El contexto: el transporte público en La Habana, tomado por las mafias
Esta denuncia sobre la Agencia 13 de Gacelas se suma a otras que hemos publicado sobre el colapso y la corrupción en el transporte público de la capital:
- En Santa Fe, Playa, un ómnibus sale todas las mañanas a recoger a un solo chofer, pasando de largo por las paradas donde decenas de ciudadanos esperan, mientras el pueblo paga más de 300 pesos por 10 paradas en transportistas privados.
- En la Agencia 13 de Gacelas, ahora sabemos que el problema no es solo la ineficiencia, sino una red criminal organizada que roba combustible, vende piezas, extorsiona a los choferes y ha colocado a toda una familia en puestos clave.
El patrón es el mismo que hemos documentado en otras provincias: funcionarios y trabajadores que se asocian para robar recursos públicos, que crean redes de complicidad familiar, que extorsionan a quienes dependen de ellos, y que actúan con total impunidad porque las autoridades —la PNR, el INDER, el Ministerio del Transporte— miran hacia otro lado.
El esquema real vs. el esquema ideal
En un esquema ideal, una agencia de transporte público:
- Sus talleres reparan los vehículos, no los desmantelan.
- Las piezas y el combustible se usan para mantener los carros en circulación, no para venderlos en el mercado negro.
- Los choferes compiten en igualdad de condiciones, sin tener que pagar sobornos para que les arreglen el carro o para que no los sancionen.
- Los familiares de los trabajadores no ocupan puestos clave por nepotismo.
- Las autoridades investigan y actúan cuando reciben denuncias.
En la Cuba real de abril de 2026, según esta denuncia, ocurre todo lo contrario en la Agencia 13 de Gacelas. Yoslaidi Piñero y su familia se han adueñado de la agencia. El director Luis es un monigote. Jorge Luis mueve los hilos desde afuera. Y los choferes que no pagan son sancionados, mientras los que pagan —como Yohan— tienen privilegios.
El mensaje para los choferes de la Agencia 13 es cruel: si quieres trabajar, paga. Si quieres que te arreglen el carro, paga. Si quieres que no te sancionen, paga. Si tienes un tío coronel, puedes hacer lo que quieras. Y si denuncias, probablemente no pase nada, porque «todos están comprometidos».
Resumen:
Choferes y trabajadores de la Agencia 13 de Gacelas en La Habana denuncian una red de corrupción liderada por el jefe de taller Yoslaidi Piñero, a quien califican como el «autor intelectual del canibalismo» de los vehículos. Piñero ha colocado a su padre, hermana, ex cuñado, cuñado y su «querida» Leydi en puestos clave. La técnica de GPS, Yaima, borra trayectorias a cambio de dinero. El director Luis es un «monigote» que permite todo. El exdirector Jorge Luis mueve los hilos desde afuera. Los choferes que no pagan son sancionados; los que pagan o tienen contactos (como el carro 140, cuyo chofer tiene un tío coronel) tienen privilegios. Los denunciantes aportan fotos, videos y nombres como pruebas. Concluyen: «Esto lo saben a todos los niveles y nadie hace nada porque todos están comprometidos con la corrupción.»
Nota final:
La Agencia 13 de Gacelas no es una agencia de transporte público. Es, según esta denuncia, una empresa familiar paralela dedicada al robo de combustible, la venta ilegal de piezas, la falsificación de kilometrajes, la extorsión a choferes y el borrado de trayectorias GPS. Todo con la complicidad de un director que es un monigote, un exdirector corrupto que mueve los hilos desde afuera, y unas autoridades —la PNR, el INDER, el Ministerio del Transporte— que no actúan.
Yoslaidi Piñero no es un jefe de taller. Es el dueño de una mafia. Su padre no es un chofer más. Es un privilegiado que saltó la cola de reserva porque su hijo le garantiza que su carro nunca se rompa. Su hermana no es una trabajadora de Economía. Es la que controla los fondos para que nadie descubra el desfalco. Su cuñado no es un administrador de triciclos. Es el que ejecutó la orden de echar a todas las mujeres. Leydi no es una empleada comercial. Es la «querida» puesta allí para que el dinero de las extorsiones se quede en casa.
Yaima no es una técnica de GPS. Es una extorsionadora que usa su poder para borrar trayectorias de quienes pagan e inventar faltas para quienes no pagan. Danielito no es un chofer. Es el «perro fiel» que recibe combustible gratis a cambio de llevar a la hija de Yaima a la escuela.
Luis no es un director. Es un monigote. Jorge Luis no es un exdirector. Es el poder real que sigue moviendo los hilos desde la sombra.
Los choferes que han denunciado han arriesgado sus puestos, quizás sus vidas, para aportar fotos, videos y nombres. Merecen que alguien los escuche. Merecen que las autoridades actúen.
La PNR, el INDER, el Ministerio del Transporte, la Contraloría General y el Partido tienen la palabra. Los choferes de la Agencia 13 de Gacelas necesitan una intervención ya. No más monigotes. No más familias adueñándose de lo público. No más extorsión. No más impunidad.
¿Hasta cuándo, La Habana? ¿Hasta cuándo, Agencia 13? ¿Hasta cuándo, autoridades?














