Milay Sosa Álvarez, actual directora municipal de Cultura, mantiene relaciones con el intendente y el director provincial para blindarse. Entre 5 y 8 millones de pesos han desaparecido del presupuesto. Proyectos internacionales desviados, obras falsas y trabajadores huyendo del municipio. La predecesora huyó a EE.UU. tras años robando.
Una denuncia monumental ha llegado desde el municipio Cotorro, en La Habana. El testimonio, extenso y detallado, expone una red de corrupción enquistada en la Dirección Municipal de Cultura que involucra a su actual directora, al intendente, al primer secretario del Partido y al director provincial de Cultura. Millones de pesos desaparecidos, proyectos internacionales desviados, obras falsas y una directora con un pasado de estafa que hoy maneja los hilos del presupuesto cultural.
La predecesora: Isabelita, la que huyó a Estados Unidos
La denuncia comienza con un antecedente revelador: la anterior directora, conocida como Isabelita, «desvió dinero durante años del presupuesto asignado a cultura». Siempre vestía bien, siempre tenía gasolina para su carro. Un día pidió permiso para ir a México a ver a su hija, que vive en Estados Unidos. Nunca regresó. Cruzó la frontera y hoy está con su hija y sus nietos. «Ahorró dinero durante años para lograr esto», afirma el denunciante. Un precedente que debería haber alertado a las autoridades, pero no lo hizo.
La actual: Milay Sosa Álvarez, una estafadora al mando


Al quedar vacante el cargo, lo ocupó Milay Sosa Álvarez, actual directora municipal de Cultura del Cotorro. Su historial es turbio: cuando estuvo de misión en Venezuela, personas le dieron dinero para que les trajera encargos. Ella no cumplió ni devolvió el dinero. Las víctimas fueron a su casa y se llevaron equipos y pertenencias para recuperar su inversión. A pesar de esto, fue aprobada por el gobierno municipal para dirigir la cultura en el territorio.
El estilo de gestión: malas decisiones y persecución a los trabajadores


Desde que Milay ocupa el cargo, «trabajar en el municipio del Cotorro se hace insostenible». Las consecuencias:
- Muchos trabajadores han pedido la baja o tienen pluriempleo para sobrevivir.
- Milay se opone rotundamente al pluriempleo, a pesar de que en otros municipios se permite.
- «No hay claridad con el presupuesto asignado».
- No se hacen reuniones con los trabajadores ni consejos de dirección económicos.
Las relaciones: un trío de poder
La denuncia revela que Milay mantiene «relaciones sentimentales, por llamarle de alguna forma», con tres figuras clave:
- El intendente del municipio (identificado como Álvaro).
- El director provincial de Cultura.
- El director de Aguas de La Habana.
Esta red de favores personales le garantiza impunidad y protección. «No hay a donde quejarse, pues el gobierno municipal constituye una camarilla de lo peor, y todos están beneficiándose del presupuesto, es decir, robando».



El dinero desaparecido: de 5 a 8 millones de pesos
El denunciante afirma que «hay de 5 a 8 millones de pesos, tal vez más, desaparecidos, que no se sabe en qué se gastó». Han pasado auditorías, pero «son sobornados y no pasa nada». Además, el padre de Milay trabaja en algo relacionado con las auditorías, «así que ella sale impune y nunca encuentran nada, porque seguro él le avisa o la protege».
Este mes, el salario de los trabajadores se atrasó varios días. Congelaron la cuenta de Cultura y cobraron el 13 de febrero por la noche, cuando desde el día 5 debían hacerlo.
La destrucción de pruebas
En enero, supuestamente iban a arreglar un programa de las computadoras de la dirección municipal. Pero «las desmantelaron todas, como tratando de borrar cualquier prueba de las máquinas». El denunciante observa: «Si el problema era el software, no sé por qué se metieron en el hardware».
Las formas de robar: contrataciones falsas y obras eternas
La denuncia detalla los mecanismos utilizados para desviar fondos:
- Contratación de orquestas y músicos famosos: Les pagan grandes sumas de dinero, y antes de que acabe el año, Milay dice que «no hay presupuesto para otras cosas». Nunca se sabe la cantidad exacta de dinero ni en qué se invierte.
- Reparaciones infinitas: Instituciones como la galería Fernando Boada o la Casa de Cultura Gastón Joya reciben reparaciones año tras año, pero los problemas persisten. «El techo todos los años se repara y cada vez se filtra más». La puerta de un baño se cayó a los pocos meses. Aun así, Milay sigue contratando a la misma brigada de constructores, cuyo jefe es amigo del intendente. «Hacen un pésimo trabajo, no pasa nada, el inmueble sigue deteriorándose y ellos justifican la inversión del dinero».
El proyecto de los italianos: dinero e instrumentos desviados
Existe un proyecto llamado «La Casa de Todos», financiado por italianos, que donó instrumentos musicales, equipos, computadoras, muebles y dinero. Ese dinero «nunca se utilizó para su verdadero fin. El gobierno lo retuvo». En otros municipios como Arroyo Naranjo y Centro Habana, el proyecto sí tuvo resultados. En Cotorro, no.
Además, una moto donada por el proyecto, que era para el trabajo del director o directora de la Casa de Cultura Municipal, «está destrozada». Milay la ha destruido. «En cualquier momento no se puede utilizar más. Es abuso de poder y todo sigue igual».
La sede del 26: dos años sin explicación
El denunciante se pregunta: «Este municipio lleva dos años ganando la sede del 26, y nadie entiende el porqué, no hay cambios ni mejoras visibles». La única explicación posible es que los méritos son inventados para justificar los cargos y los presupuestos.
Los implicados: una camarilla
El denunciante identifica a los principales implicados:
- Milay Sosa Álvarez: Directora municipal de Cultura.
- Yerandi Delgado: Primer secretario del municipio.
- Irene: (sin especificar cargo).
- Álvaro: Intendente del Cotorro, de quien se dice que «tiene varias amantes y todas con casa. ¿Cómo puede financiar todo eso?»
Las pruebas
La denuncia incluye múltiples fotografías:
- Del intendente Álvaro, a quien califican de «cínico e hipócrita, se hace el perfecto comunista».
- De la Casa de Cultura Municipal Carlo Borbolla, con visibles problemas de filtración.
- De la galería Fernando Boada, también con filtraciones.
- Del frente de un edificio donde «toda la pared es una cascada rodando el agua cuando llueve».
El denunciante promete más fotos actualizadas de los problemas constructivos.
La petición: una auditoría y destitución
El clamor final es claro: «Queremos una auditoría y que sean destituidos de sus cargos».
Resumen: Una denuncia monumental desde Cotorro expone una red de corrupción en Cultura. La directora Milay Sosa Álvarez, con pasado de estafa en Venezuela, mantiene relaciones con el intendente y el director provincial para blindarse. Entre 5 y 8 millones de pesos han desaparecido del presupuesto. Proyectos internacionales como «La Casa de Todos» fueron desviados. Las obras de reparación son falsas, contratadas con amigos del intendente. Los trabajadores huyen del municipio. La predecesora, Isabelita, huyó a EE.UU. tras años robando. El municipio lleva dos años ganando la sede del 26 sin mejoras visibles.
Nota: Este caso es, posiblemente, uno de los más completos y graves que hemos recibido. Porque no solo detalla los robos, sino que explica los mecanismos: las relaciones personales que blindan a los corruptos, las obras falsas que justifican los desvíos, los proyectos internacionales saqueados, los trabajadores perseguidos.














