Un ciudadano denuncia que el primer secretario del Partido en Boyeros, un guantanamero que lleva un año en La Habana, mantiene relaciones por intereses personales con mujeres, incluyendo a la directora de la UBIA, que le hace regalos. Acepta esos favores mientras mantiene una relación con una jefa del Partido. «Es un circo, nadie hace nada», sentencia.
Un ciudadano de Boyeros ha contactado a nuestra redacción para denunciar la conducta del primer secretario del Partido Comunista de Cuba en el municipio. Según su testimonio, el funcionario, originario de Guantánamo y con un año en La Habana, utiliza su cargo para mantener relaciones personales con mujeres que le manifiestan interés, aprovechándose de su posición.
El señalado: primer secretario del PCC en Boyeros
El denunciante describe al primer secretario como:
«Un guantanamero que ya lleva un año en La Habana».
«Mantiene relaciones por intereses personales con mujeres que le han manifestado su interés hacia él, y él se aprovecha de eso».
La directora de la UBIA: regalos y favores
El testimonio apunta a un caso concreto:
«La primera en la lista es la directora de la UBIA, que no esconde su interés hacia él con regalos y buscando qué darle».
«Cosa que él acepta, aunque solo es interés, porque él está con una de las jefas del Partido que todo el mundo lo sabe».
La contradicción: relaciones paralelas
El denunciante señala la doble moral del funcionario:
«Aprovecha que cae bien y el cargo para beneficiarse de eso».
«Es muy amigo del director de Comunales, y eso no debe ser muy bueno».
«Le gusta que lo elogien y hacerse el lindo».
El municipio: un circo donde nadie hace nada
El ciudadano describe la situación general en Boyeros:
«Boyeros no cambia porque él está para su mujercita del Partido y para zorrear con todas las que se ponen para él».
«Es un asco este municipio».
La «mujercita»: una jefa del Partido
El denunciante también se refiere a la pareja del primer secretario:
«La mujercita jefa del Partido es una rubia que no tiene fama de corrupta, es sería y bastante pesada, con tremenda mala forma, exigente».
«Pero en cualquier momento se vuelve otra corrupta más».
La conclusión: «Es un circo, nadie hace nada»
El ciudadano concluye:
«Y el que se supone que controle, que es el primer secretario, anda detrás de la mujercita que tiene, que es jefa en el Partido también».
El contexto: Boyeros, un municipio en el ojo del huracán
Esta denuncia se suma a las múltiples que este medio ha publicado sobre Boyeros. En marzo, un inspector activo de la DIS reveló desde dentro el entramado de corrupción, nepotismo y cuotas de multas que impera en la entidad [denuncia del 22 de marzo de 2026]. También se denunció a la directora de la UBIA, Erilin Ortiz Meriño («Lili»), por exigir pagos mensuales a administradores y organizar fiestas en su casa para sobornar a jefes municipales [denuncia del 19 de marzo de 2026].
El 24 de marzo, un ciudadano denunció que un trabajador por cuenta propia robó 20 millones de pesos de Salud en 2025 y que el presidente municipal impidió que fuera acusado . La gobernadora de La Habana ha sido señalada en varias ocasiones por su silencio cómplice ante la corrupción en Boyeros [denuncia del 20 de marzo de 2026].
Resumen:
Un ciudadano denuncia al primer secretario del PCC en Boyeros por mantener relaciones por intereses personales con mujeres, aprovechando su cargo. La directora de la UBIA le hace regalos y le busca favores, mientras él mantiene una relación con una jefa del Partido. El denunciante afirma que «Boyeros no cambia» por esta conducta, y califica el municipio como «un circo donde nadie hace nada».
Nota final:
Esta denuncia, aunque centrada en la conducta personal de un funcionario, revela un problema más profundo: cuando los que deben controlar están distraídos en sus relaciones personales, la corrupción prospera. En Boyeros, mientras el primer secretario del Partido «aprovecha que cae bien» para beneficiarse de regalos y favores, los inspectores de la DIS exigen cuotas de 10,000 pesos a los TCP , la directora de la UBIA roba a los panaderos y la directora de la DIS extorsiona a los trabajadores por cuenta propia.
El «circo» que describe el denunciante es la metáfora perfecta de un municipio donde las autoridades, en lugar de gobernar, se dedican a sus asuntos personales. La jefa del Partido, que «no tiene fama de corrupta» pero es «exigente», podría convertirse en la próxima de la lista si no pone orden. Mientras tanto, Boyeros sigue esperando a alguien que realmente controle.














