Nereida, directora de la Unidad, ordenó una reparación valorada en tres millones de pesos cuando el costo real sería de un millón. El millón extra sería para su bolsillo. Entre las obras, un baño privado en su oficina, mientras las panaderías tienen equipos en mal estado y los trabajadores cobran salarios de hambre.
Los trabajadores de la UBIA (Unidad Básica de la Industria Alimentaria) de Marianao continúan denunciando las irregularidades de su directora, Nereida. En esta ocasión, el foco está puesto en una millonaria reparación constructiva que, según el testimonio, escondería un desvío de fondos de un millón de pesos en beneficio personal de la directora.
La obra: una reparación de tres millones… que vale uno
Según la denuncia, Nereida inició hace varios días una reparación constructiva en la empresa. El contrato con los cuentapropistas encargados de la obra asciende a tres millones de pesos. Sin embargo, el denunciante asegura que «ese valor está por encima de lo que puede valer esa reparación».
El mecanismo, según describen, es el siguiente: «Los directores se ponen de acuerdo con el dueño de esa brigada, le ponen un valor por encima de lo que cuesta esa reparación y ese dinero pasa a mano del director». Pone un ejemplo: «Si la reparación vale un millón, el director o directora le dice que lo ajuste por dos millones y uno es de ella para su beneficio».
La confesión: «De esos tres millones, un millón es para mí»
El dato más impactante es que la propia Nereida habría confesado el desvío. Según el denunciante, «manifestó con una trabajadora que de esos tres millones un millón es de ella». Es decir, la directora habría reconocido abiertamente que se está quedando con una parte millonaria de los fondos destinados a la reparación.
Una obra innecesaria



Los trabajadores cuestionan la necesidad misma de la reparación: «Era innecesaria, puesto que esa empresa no tenía tanto problema como para hacer ese gasto de dinero». Mientras tanto, señalan, hay panaderías «con malas condiciones estructurales, con estufas y equipos en muy malas condiciones», y los trabajadores cobran «un salario insuficiente y sin utilidades».



El baño privado: un capricho de 3 millones

Uno de los elementos más grotescos de la reparación es que Nereida ordenó a los constructores que le hicieran un baño en su oficina para su uso personal. El argumento, según la denuncia: «Ella no puede hacer sus necesidades donde los trabajadores las hacen». La empresa ya contaba con dos baños, por lo que este tercero es «sin necesidad».
El denunciante ironiza: «Se dan cuenta de que es ganas de botar y acabar con el dinero del Estado. Que alguien me diga si eso está correcto».
Lo que realmente se ha hecho: dos pedazos de pared y pintar
A pesar de los tres millones de pesos contratados, las obras realizadas hasta ahora son mínimas: «Lo único que se ha hecho es dos pedazos de pared y pintar y el famoso baño». El contraste entre el dinero gastado y el trabajo ejecutado es escandaloso.
La advertencia: alguien está encubriendo a Nereida
Los trabajadores lanzan una advertencia: «Si no se toman medidas en este asunto, alguien estará encubriendo a esta señora». Y prometen que «en otro momento les informamos quién está detrás de todo este desfalco de dinero».
Las pruebas
La denuncia incluye siete fotografías que muestran el estado de la reparación y, en particular, el baño construido en la oficina de la directora.
Resumen:
Trabajadores de la UBIA de Marianao denuncian que la directora Nereida contrató una reparación valorada en tres millones de pesos, cuando el costo real sería de un millón. La propia Nereida habría confesado a una trabajadora que «de esos tres millones, un millón es de ella». La obra incluye un baño privado en su oficina, mientras las panaderías tienen equipos en mal estado y los trabajadores cobran salarios insuficientes. Las obras ejecutadas hasta ahora son mínimas. Los denunciantes advierten que alguien está encubriendo a la directora.
Conclusión:
Este caso es uno de los más descarados que hemos publicado. Una directora que reconoce abiertamente que se está quedando con un millón de pesos de una reparación inflada, que se construye un baño privado mientras las panaderías se caen a pedazos, que gasta dinero del Estado en caprichos mientras los trabajadores no tienen salarios dignos. Y todo ello, según los denunciantes, con la protección de alguien arriba. Las autoridades de la EPIA, la Contraloría y la Fiscalía tienen la palabra. Los trabajadores de Marianao han hablado, han aportado fotos y han dado nombres. Ahora falta que la justicia actúe. O que alguien explique por qué no lo hace.














