Luis Ángel Ortega León y Nelson Águila Brunner son acusados de desviar combustible, cargar comida del hotel en el carro del delegado para fiestas privadas, y disfrutar de vacaciones de lujo mientras los trabajadores los «soportan» a duras penas. Una auditoría que detectó pérdidas millonarias fue silenciada por auditores corruptos.
Una nueva denuncia ciudadana expone un entramado de corrupción que involucra a dos figuras públicas en el municipio de Cayo Santa María, Villa Clara. El testimonio, que llega con lujo de detalles, señala al delegado municipal Luis Ángel Ortega León y al económico del Hotel Iberostar Ensenachos, Nelson Águila Brunner, como responsables de ocultar pérdidas millonarias, desviar combustible y enriquecerse ilegalmente mientras aparentan ser «corderos» cuando en realidad son «lobos disfrazados».
Los señalados
- Luis Ángel Ortega León: Actual delegado del municipio Cayo Santa María. Fue director adjunto del Hotel Iberostar Ensenachos, donde trabaja el otro implicado.
- Nelson Águila Brunner: Económico del Hotel Iberostar Ensenachos. La denuncia señala que ambos mantienen «una amistad tan profunda y sin límites» que data de la época en que Ortega León trabajaba en el hotel.
La auditoría silenciada
Según el denunciante, mientras Ortega León era director adjunto del hotel, se realizó una auditoría que detectó «pérdidas millonarias por el departamento de economía y su deficiente control». En concreto, se detectó «el robo o pérdida de una cifra considerable de combustible que nunca más se habló de ello».
El informe, sin embargo, fue «silenciado y enterrado por los auditores, también comprometidos y corruptos». ¿La razón? El actual delegado, al pasar a ocupar su cargo, «tiene las prerrogativas y el poder de esconder dichos resultados, ya que puede traerle problemas y perder el trabajo, siendo en aquel momento el responsable principal de dicho desastre».
La denuncia lo resume con ironía: «Como en este país se aplaude lo mal hecho y se le otorgan créditos y se aplaude la corrupción, todo quedó en casa y ahí siguen los dos en sus puestos de trabajo, maltratando y acabando con todo este par de delincuentes con una impunidad total que me deja helado».
El nivel de vida: por encima de sus posibilidades
El testimonio detalla cómo ambos personajes disfrutan de un nivel de vida que no se corresponde con sus ingresos:
- Nelson Águila Brunner se compró recientemente un motor con el dinero que, según la denuncia, «se roba del hotel».
- Ambos se dan «una vida de lujo con fiestas privadas y mucha bebida y comida que cargan en las noches del hotel en el carro del Delegado».
- El delegado ha salido de vacaciones cinco veces en seis meses a hoteles de lujo por toda la Isla, incluyendo el pasado fin de año en Topes de Collantes.
- Su amigo Nelson también ha disfrutado de varias salidas similares.
Los estímulos: un sistema pervertido
El denunciante revela un detalle clave: el delegado es quien otorga los estímulos a los cuadros en el municipio, y «se favorece más» a sí mismo, utilizando el sistema para beneficiarse personalmente.
La impunidad y el maltrato a los trabajadores
El clima laboral que describen es terrible: «Los trabajadores no lo soportan». Pero este personaje, «arrogante, prepotente y ladrón», es considerado «el tipo perfecto para administrar recursos en esta Cuba de hoy». Una frase que es, en sí misma, una condena al sistema de selección de cuadros.
Resumen: Una denuncia ciudadana señala a Luis Ángel Ortega León, delegado de Cayo Santa María, y a Nelson Águila Brunner, económico del Hotel Iberostar Ensenachos, de ocultar pérdidas millonarias detectadas en una auditoría —incluyendo combustible robado—, gracias a la complicidad de los auditores. Ambos mantienen un nivel de vida por encima de sus posibilidades: el económico se compró un motor con dinero del hotel; cargan comida y bebida del establecimiento para fiestas privadas; el delegado ha salido de vacaciones cinco veces en seis meses. Los trabajadores no los soportan, pero gozan de total impunidad.
Nota: Este caso es un ejemplo más de cómo la corrupción se enquista en las estructuras de poder cuando los controles fallan y los auditores se convierten en cómplices. Que un delegado municipal haya sido responsable de pérdidas millonarias en su gestión anterior y, lejos de ser sancionado, haya sido ascendido, dice mucho sobre las prioridades del sistema.














