Ciudadano envía captura del perfil de Facebook de una fiscal, acusándola de proteger a los «barriga llenas millonarios» mientras persigue judicialmente a los más humildes del municipio. «Doble moral», asegura.
Un denunciante anónimo envía un mensaje breve pero cargado de una acusación grave y recurrente en el imaginario popular: la aplicación selectiva y corrupta de la justicia. Con una frase contundente, señala a dos figuras que identifica como «personas con cargos grandes, tronco de corruptos, doble moral y por allí pa’bajo».
La denuncia no se centra en un caso específico, sino en una práctica generalizada que, según el ciudadano, esta fiscal personificaría:
- Persecución a los pobres: «Solo mete preso a los pobres del municipio». Esta es la acusación central: que usa su poder para criminalizar y encarcelar a los sectores más vulnerables y sin recursos.
- Protección a los poderosos: En contraste, los «clase media y los barriga llenas millonarios asen y desacen». La expresión «barriga llenas millonarios» es un coloquialismo potente para describir a una élite económica que, supuestamente, opera con impunidad, cometiendo actos ilícitos («asen y desacen») sin consecuencias judiciales.
- Doble moral: El denunciante tilda a la fiscal y a su entorno de tener «doble moral», es decir, de presentar una fachada de rectitud mientras en la práctica actúan con parcialidad y corrupción.
Resumen: Un ciudadano envía la captura del perfil de Facebook de una fiscal, acusándola de ser parte de un entramado de «corruptos con doble moral». Alega que esta funcionaria «solo mete preso a los pobres del municipio», mientras permite que los «barriga llenas millonarios» actúen con total impunidad. Pide que se guarden sus publicaciones como evidencia.
Nota: Esta denuncia, en su aparente simplicidad, golpea el corazón de la credibilidad institucional. Cuando la ciudadanía percibe que la justicia no es ciega, sino que mira con un ojo clínico la pobreza y cierra el otro ante la riqueza malhabida, el contrato social se resquebraja. La «doble moral» no es solo un insulto; es la descripción de un sistema donde la ley tiene dueños y siervos. La fiscal anónima de esta denuncia es, para quien escribe, el símbolo de esa fractura.














