Un denunciante anónimo, que dice conocer el entorno, acusa a entrenadores y al comisionado nacional Iván Fernández de una red de abusos, tráfico de influencias y lucro con dietas y donaciones, provocando la fuga de jóvenes talentos.
Una grave denuncia anónima ha llegado a nuestra redacción, pintando un cuadro de corrupción, maltrato sistémico y desvío de recursos en el seno de la Selección Nacional de Taekwondo de Cuba. El relato acusa a entrenadores y al máximo comisionado del deporte de haber convertido la disciplina en una «mafia» que prioriza favores y enriquecimiento personal sobre el rendimiento y el bienestar de los atletas.

Acusaciones Principales Contra Entrenadores y Comisionado:
Según el extenso testimonio, en la selección nacional ocurren «hechos lamentables» que incluyen:
- Maltrato Físico y Psicológico: Los entrenadores principales Chanki, Denka, Arnoi y Anaisa son señalados como maltratadores verbales, y se alega que «han llegado al maltrato físico y sicológico». Se menciona específicamente a Chanki, de quien se dice que pasó «de ser DJ en Las Tunas y de tener relaciones íntimas con las atletas a, por arte de magia, entrenador del equipo nacional».
- Tráfico de Influencias y Venta de Plazas: El denunciante asegura que «los viajes a eventos en el extranjero son otorgados a atletas que no se lo merecen pero pagan por ellos». Incluso, se acusa de «vender las plazas» en la escuela de alto rendimiento, «sacando a atletas con condiciones y resultados» para beneficiar a «hijos de amigos», afectando permanentemente las carreras de los deportistas legítimos.
- Lucro con Recursos de los Atletas: La acusación más grave a nivel económico señala al comisionado nacional, Iván Fernández. Se le acusa de:
- Privar a los atletas de sus dietas durante los viajes al exterior, «privándolos en ocasiones de poder adquirir alimentos», mientras él «se llena los bolsillos con el dinero de los atletas».
- Desviar donaciones internacionales: Se afirma que a los atletas se les da «el mínimo de implementos» y que «llevan años de no recibir módulos deportivos, a pesar de existir donaciones». El comisionado sería visto «con donaciones a sus espaldas que los atletas no ven».
- Nepotismo Descarado: Se alega que Fernández «guardó un puesto para los Centroamericanos a su sobrino que reside en México», sin que este compita por la plaza contra los atletas nacionales que sí cumplen los requisitos.
- Encubrimiento y Protección por Altas Esferas: El denunciante afirma que todos estos hechos son «conocimiento del comisionado nacional Iván Fernández», pero que a este «le conviene» tener entrenadores sin méritos para «manejarlos por favores». Esta red estaría «protegida por los altos mandos del INDER» (Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación).
Consecuencias: Fuga de Talento y Descrédito del Deporte:
El resultado de este ambiente, según la denuncia, es devastador para el deporte cubano:
- Solicitud de Bajas: Jóvenes atletas «con futuro, condiciones y resultados» han solicitado su baja del equipo nacional, «cansados de tantos maltratos y atropellos».
- Deserción: Un «gran número de atletas ha desertado», y el flujo continuará «si no se hace algo con la mafia».
- Destrucción de un Semillero: Se está perdiendo una generación de talento en un deporte tradicionalmente fuerte en Cuba, no por falta de capacidad, sino por un entorno tóxico y corrupto.
Resumen: Una denuncia anónima acusa a entrenadores y al comisionado nacional de Taekwondo, Iván Fernández, de liderar una «mafia» dentro del deporte. Se les señala por maltrato físico y psicológico, vender plazas en viajes y la escuela, desviar dietas y donaciones de los atletas, y practicar nepotismo. Esta situación habría provocado la baja y deserción de numerosos jóvenes talentos, alertando sobre una crisis interna que destruye el semillero deportivo.
Nota: Si estas acusaciones son ciertas, representan una de las formas más cínicas de corrupción: lucrar con los sueños, el esfuerzo y la escasa dieta de los atletas, mientras se expulsa a los talentosos para dar paso a los hijos de los conectados. En un país donde el deporte ha sido históricamente un símbolo de orgullo y superación, convertir un equipo nacional en un feudo de abusos y favoritismos no es solo un delito administrativo; es una traición a la cantera que todavía cree en el valor del esfuerzo y la medalla. La pelota, o más bien el dobok, está ahora en el tejado de las instituciones deportivas y de control.














