Un ciudadano relata que el viernes 18 de abril, pasadas las 6:00 p.m., intentó comprar en una Mipyme de La Habana mediante transferencia bancaria, pero la dependienta se negó argumentando que «ya era tarde». Al intentar nuevamente y solicitar una explicación, el responsable del establecimiento solo respondió con un gesto de indiferencia. El denunciante cuestiona la contradicción entre la legislación vigente y la práctica cotidiana: «En televisión y redes sociales dicen que uno tiene todo el derecho de comprar con transferencia, pero a la hora de la verdad nada resulta».
Un ciudadano ha contactado a nuestra redacción para denunciar la negativa de una Mipyme en La Habana a aceptar el pago mediante transferencia bancaria, a pesar de estar legalmente obligada a hacerlo.
El hecho ocurrió el viernes 18 de abril, pasadas las 6:00 de la tarde.
Los hechos: una compra impedida por la hora
Según el relato del denunciante, se dirigió a un establecimiento comercial para adquirir productos. Al encontrar lo que buscaba, le comunicó a la dependienta su intención de pagar por transferencia.
«Me dijo que no, porque ya era tarde, que tenía que ser temprano.»
Ante la negativa, el ciudadano se retiró sin insistir, aunque expresó su inconformidad. Luego se dirigió a otra Mipyme cercana y preguntó a un trabajador si allí vendían comida sin hacer. El trabajador le recomendó regresar al mismo local del que acababa de salir.
Al preguntarle si allí aceptaban transferencia, el trabajador le respondió: «Mientras haya luz, sí».
La segunda negativa y el gesto de indiferencia
Confianza en esa respuesta, el ciudadano regresó al establecimiento original e intentó nuevamente pagar con transferencia, mencionando lo que le habían dicho en la otra tienda.
«La dependienta no me supo responder y llamó a un hombre que estaba allí. Él me dijo que no.»
Al solicitar una explicación, el responsable del local solo respondió con un gesto de indiferencia, similar a un encogimiento de hombros.
«Yo le pregunté cuál era la explicación del no, y él hizo este gesto 🤷♂️.»
La contradicción entre la ley y la práctica
El denunciante cuestiona la discrepancia entre el discurso oficial y la realidad cotidiana.
«En canales de televisión, en redes sociales, dicen que uno está en todo derecho de comprar en cualquier establecimiento con transferencia y que hay leyes que amparan la gestión. Ponen números de teléfono. Y a la hora de la verdad, nada resulta.»
«Gracias por leerme»
El ciudadano concluye su testimonio con un agradecimiento y una reflexión implícita sobre las dificultades que enfrentan los cubanos a diario para realizar trámites que, en teoría, deberían ser sencillos.
El contexto: la bancarización forzosa y sus obstáculos
La denuncia de este ciudadano se inscribe en un contexto más amplio de dificultades con el proceso de bancarización en Cuba.
El marco legal:
Desde 2024, el Decreto Ley 91 establece la obligatoriedad de aceptar pagos electrónicos en todos los establecimientos estatales y privados, con multas de hasta 60,000 pesos para quienes incumplan.
La realidad cotidiana:
Sin embargo, múltiples denuncias ciudadanas han documentado que muchos negocios continúan rechazando las transferencias, alegando desde «falta de conexión» hasta «problemas con el sistema». La excusa de «ya es tarde» es una de las más recurrentes.
Las razones suelen ser prácticas: los comerciantes prefieren el efectivo porque les permite reponer mercancía de inmediato, mientras que el dinero en el banco puede tardar días en poder ser utilizado.
La paradoja de la bancarización:
El ciudadano lo expresa con claridad: la ley ampara el derecho a pagar con transferencia, pero en la práctica, el comerciante decide cuándo y cómo acepta el pago. El consumidor queda atrapado entre lo que dice la norma y lo que impone la realidad.
Resumen:
Un ciudadano denuncia que el viernes 18 de abril, pasadas las 6:00 p.m., intentó comprar en una Mipyme de La Habana mediante transferencia bancaria. La dependienta se negó argumentando que «ya era tarde». Al regresar y solicitar una explicación al responsable del local, este solo respondió con un gesto de indiferencia. El denunciante cuestiona la contradicción entre la legislación vigente que obliga a aceptar transferencias y la práctica cotidiana de los comerciantes. «En televisión y redes sociales dicen que uno tiene todo el derecho, pero a la hora de la verdad nada resulta», concluye.
Nota final:
La bancarización en Cuba fue concebida como una herramienta para modernizar la economía y reducir el uso del efectivo. Pero la ley, por sí sola, no cambia las prácticas arraigadas. Mientras los comerciantes sigan prefiriendo el efectivo porque les permite operar en un mercado donde sus propios proveedores no aceptan transferencias, la bancarización será una ficción.
El ciudadano que quiso comprar un viernes a las 6:00 p.m. no hizo nada malo. Simplemente quiso pagar como la ley lo autoriza. Pero se encontró con una dependienta que le dijo «no», con un responsable que le respondió con un gesto de indiferencia, y con un sistema que no le ofrece ningún mecanismo efectivo para hacer valer su derecho.
Las autoridades del Banco Central de Cuba, el Ministerio de Finanzas y Precios y los inspectores tienen la palabra. Pero mientras las multas no se apliquen y los comerciantes sigan poniendo sus propias reglas, los ciudadanos seguirán enfrentándose a gestos de indiferencia.
¿Hasta cuándo?














