Un testimonio en redes sociales expresa la frustración de vecinos ante lo que perciben como una gestión municipal desenfocada, que sanciona pequeños cultivos pero no atiende problemas críticos de saneamiento que afectan la salud pública.
Un reclamo ciudadano publicado en redes sociales desde el municipio de Niquero, en la provincia de Granma, ha puesto el foco en lo que sus habitantes consideran una grave distorsión de las prioridades de las autoridades locales. La denuncia, hecha por una usuaria identificada como Yudeisi Yero, contrasta la decisión de imponer una multa por sembrar «unas matas de yucas» en un área pública, con la inacción frente a problemas de infraestructura y saneamiento que representan un riesgo directo para la salud de la comunidad.
El Contenido de la Denuncia:
En su publicación, Yero expresa indignación: «Y entonces a mi me pegan una multa por sembrar unas matas de yucas en vez de ponerse a limpiar los alcantarillado q cuando llueve todas las casa se inmundan o de limpiar todos los microbertederos». La ciudadana argumenta que estas omisiones tienen consecuencias graves, vinculándolas directamente con brotes de enfermedades: «por eso se están muriendo diariamente las personas en cuba por las vacterias y los criaderos de mosquitos q son propagadores más gardes de las enfermedades».
Su mensaje culmina con una queja sobre la percepción de abuso y desconexión de las autoridades: «Ya esto es demasiado el abuso al pueblo no se acaba creese cada días más».
El Problema de Fondo:
Esta queja individual refleja un malestar colectivo recurrente en muchas localidades cubanas. Señala una aparente discrepancia entre la aplicación de regulaciones menores (como el uso de solares públicos para agricultura de subsistencia, una práctica común ante la escasez de alimentos) y la incapacidad o falta de voluntad para resolver fallas críticas en servicios básicos.
Los problemas mencionados —alcantarillas obstruidas que causan inundaciones y microvertederos que se convierten en focos de vectores— son cuestiones de saneamiento ambiental y salud pública de primer orden. La proliferación del mosquito Aedes aegypti en aguas estancadas, por ejemplo, es un vector conocido para la transmisión del dengue, el zika y el chikungunya, enfermedades que han tenido brotes significativos en Cuba en los últimos años.
Contexto Municipal y Respuesta Ciudadana:
El municipio de Niquero, como muchos otros en la isla, enfrenta serias limitaciones de recursos, maquinaria y presupuesto para el mantenimiento de la infraestructura urbana. Sin embargo, para los residentes, la acción de multar a un ciudadano por intentar producir alimentos en un contexto de crisis alimentaria, mientras persisten problemas ambientales que ponen en riesgo vidas, resulta ilógica y profundamente injusta. Este tipo de denuncias en plataformas digitales se ha convertido en uno de los pocos canales disponibles para los cubanos para visibilizar contradicciones y exigir una gestión más sensata y enfocada en el bienestar común.
Resumen: El testimonio desde Niquero es un microcosmos de un problema mayor: la frustración ciudadana ante una gestión pública que, en la percepción popular, prioriza el control y la imposición de multas sobre la resolución efectiva de problemas urgentes que impactan la calidad de vida y la salud. La siembra de yucas, un acto de subsistencia, es penalizada, mientras las condiciones insalubres que favorecen epidemias permanecen sin una atención integral y sostenida.
Nota: Casos como este evidencian la brecha entre las acciones administrativas locales y las necesidades más apremiantes de la población. Más allá de la anécdota de la multa, la denuncia apunta a un reclamo fundamental: que la autoridad se ejerza para servir y proteger a la comunidad, atacando primero los problemas que verdaderamente amenazan su salud y seguridad, en lugar de aquellos que surgen como estrategias de supervivencia ante la precariedad.














