Sandro Castro, nieto del fallecido dictador Fidel Castro, ha vuelto a ser el centro de la polémica tras publicar un irreverente video en Instagram durante un apagón en La Habana. En el clip, Castro utiliza el humor para lanzar lo que muchos han interpretado como una crítica indirecta al gobierno de Miguel Díaz-Canel y a la crisis energética que atraviesa la isla.
La publicación se viralizó en un momento en que gran parte del país, incluida la capital, sufría prolongados cortes de electricidad. El video muestra a un Sandro Castro en tono festivo, con una lata de cerveza en la mano, lanzando un dardo directo al discurso oficial.

«Somos Continuidad»: La Broma sobre el Sandro Castro apagón
El momento clave del video es un chiste que hace alusión directa al eslogan del régimen cubano.
“Hummm… escuchando voces en el apagón. ¿Qué le dice el apagón al otro apagón? ¡Somos continuidad!”
La frase «somos continuidad» es el lema principal utilizado por Miguel Díaz-Canel para simbolizar su lealtad al legado de los hermanos Castro. Al usarla en un contexto de burla durante una crisis, el comentario fue visto como un ataque sarcástico al liderazgo actual del país y su incapacidad para resolver los problemas de la población.
En el mismo video, Castro bromeó sobre su estado de ebriedad y remató con un chiste de mal gusto antes de despedirse.
Un Historial de Polémicas y Provocaciones
Esta no es la primera vez que Sandro Castro utiliza sus redes sociales para generar controversia. Anteriormente, había dado «me gusta» a un comentario que se burlaba de Díaz-Canel, llamándolo «Sin Gach puesto a dedach», en una clara referencia a su designación directa por parte de Raúl Castro.
Sus provocaciones suelen coincidir con momentos de crisis. En diciembre, celebró su cumpleaños en un bar de La Habana en medio de apagones generalizados. En otras ocasiones, ha ironizado sobre los cortes eléctricos vistiéndose como un personaje de la televisión cubana llamado «Vampirach» o burlándose de la crisis energética en Europa mientras vestía una prenda con la imagen de su abuelo.
Aunque nunca menciona directamente a Díaz-Canel, el patrón de comportamiento de Sandro Castro, usando el sarcasmo y símbolos oficiales en contextos despectivos, es percibido por muchos como una forma de desafío y burla hacia la actual cúpula del poder en Cuba.