Activistas denuncian un traslado punitivo tras su breve paso a un hospital de Holguín, y temen que sea enviado a un centro lejano para aislarlo de su familia.
El preso político cubano Yosvany Rosell García Caso fue reintegrado a una prisión en Holguín menos de 24 horas después de ser trasladado a una sala hospitalaria, pese a que su salud continúa frágil tras una prolongada huelga de hambre de 40 días. Activistas y familiares denuncian que el movimiento busca castigarlo y aislarlo, advirtiendo sobre un posible «ensañamiento» contra el condenado por su participación en las protestas del 11 de julio de 2021 (11J).
Cronología de un deterioro y un traslado abrupto:
- Huelga de hambre: Rosell, un herrero y padre de tres hijos condenado a 15 años de prisión por los hechos del 11J en Holguín, inició una huelga de hambre en octubre que se extendió por 40 días.
- Grave deterioro: Durante el ayuno, su salud se quebrantó severamente, requiriendo ingreso en terapia intensiva del Hospital Clínico Quirúrgico Lucía Íñiguez Landín. Se reportaron fallo renal y debilidad extrema, con riesgo para su vida.
- Breve alivio: El 11 de diciembre fue trasladado a una sala de penados dentro del mismo hospital, permitiendo que su esposa, Mailin Sánchez, lo visitara por primera vez en semanas. La familia lo describió con «buen estado de ánimo», aunque aún en recuperación.
- Regreso a prisión: Al día siguiente, el 12 de diciembre, fue sacado abruptamente del centro médico y llevado a la Prisión Provisional de Holguín, un centro descrito como de «tránsito».
Denuncias de activistas y el temor a un traslado punitivo:
Organizaciones de derechos humanos y activistas como Yamilka Lafita han alertado que este movimiento podría ser el preludio de un traslado punitivo a una prisión en una provincia más lejana, una práctica documentada anteriormente con otros presos políticos. Este tipo de medidas busca, según las denuncias:
- Aislamiento: Dificultar o imposibilitar las visitas familiares, que son un apoyo crucial y un mecanismo de supervisión externa.
- Presión psicológica: Añadir sufrimiento adicional al recluso y a su núcleo familiar.
- Reducir visibilidad: Disminuir la atención pública y la presión nacional e internacional sobre su caso.
Contexto y reclamos internacionales:
Yosvany Rosell es uno de los cientos de condenados por las protestas masivas del 11J. Durante lo más crítico de su huelga de hambre, organizaciones como Amnistía Internacional y el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) emitieron alertas exigiendo su liberación y denunciando las condiciones «inhumanas» de su encarcelamiento. La huelga finalizó tras 40 días, según su esposa, luego de que las autoridades accedieran a una petición no especificada relacionada con sus condiciones de reclusión.
Resumen: Yosvany Rosell, preso político cubano condenado por el 11J, fue devuelto a la cárcel un día después de salir de terapia intensiva por una huelga de hambre de 40 días. Su familia y activistas denuncian que el traslado es una represalia y temen que sea enviado a una prisión lejana para aislarlo.
Nota: El caso de Yosvany Rosell encapsula la crudeza de la represión política en Cuba y la desesperación de quienes, desde dentro de las celdas, recurren a medidas extremas como la huelga de hambre para protestar. Su rápido regreso a prisión, en un estado de salud todavía precario, envía un mensaje contundente de intransigencia y parece confirmar las acusaciones de ensañamiento. Mientras su vida pende de un hilo, la comunidad internacional y las organizaciones de derechos humanos enfrentan el desafío de mantener viva la visibilidad de su lucha, en un contexto donde el aislamiento del prisionero es también una estrategia para silenciar su causa.














